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Hermoso malogra una buena faena en una tarde grande de “El Juli”, que salió a hombros en San Sebastián

Hermoso malogra con los aceros una gran faena, al igual que Pablo Aguado con su primero

El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza durante su primero de la tarde, este jueves en la plaza de toros de Illumbe de San Sebastián, durante la Feria de la Semana Grande de la capital donostierra, en la que ha compartido cartel con Julián López
El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza durante su primero de la tarde, este jueves en la plaza de toros de Illumbe de San Sebastián, durante la Feria de la Semana Grande de la capital donostierra, en la que ha compartido cartel con Julián López "El Juli" y Pablo Aguado. EFE/Javier Etxezarreta  

Un pase de pecho colosal, en circular y casi completo. A dos tiempos. E Illumbe a los pies de un coloso del toreo llamado Julián López, “El Juli”, que cuajaba una faena de las que los aficionados recuerdan durante toda su vida. F

rente a él estaba Chulo, un toro de Domingo Hernández que había realizado una buena pelea en el caballo y al que Juli fue capaz de ir exigiendo cada vez más con la muleta. Fue una faena de plenitud, en la que el torero bajaba la mano de manera más poderosa en cada muletazo acabando las tandas pases de pecho extraordinarios. Pero donde la emoción afloró fue con el toreo redondo, ligado inteligentemente por Juli arrancando un olé cada vez más rotundo y desgarrado de la afición donostiarra. Un faenón de figura y un toro bravo como fue Chulo no merecían tan vulgar epílogo como el julipié que dejó una estocada tendida y trasera en los lomos del gran animal para el que se pidió fuertemente la vuelta al ruedo en el arrastre. Aún así, el respetable y el usía, maravillados por la magnitud, la rotundidad y el contenido de la gran obra creada por el matador otorgaron al madrileño las dos orejas que le abrían la puerta grande de Illumbe.

Un apéndice había cortado Juli de su primero en un trasteo de menos a más. No obstante, Orgullito no hizo gala de su nombre y resultó un toro noblote y flojo. La faena de Juli se basó en la mano diestra, pues por el pitón izquierdo el toro pasaba con dificultades. Con “España Cañí” como acompañamiento filarmónico, los poderosos muletazos del matador fueron metiendo al toro en la canasta haciendo vibrar al tendido con la quietud mostrada por Juli. Florituras varias y el primer julipié de la tarde hicieron el resto para la concesión del trofeo.

Abría plaza Pablo Hermoso de Mendoza, quien como todos los años arrastraba a una legión de navarros a la capital guipuzcoana. A su primero tan solo lo castigó con un rejón para mostrar con Donatelli un buen nivel colocando las banderillas. ¡Qué facilidad para cambiar al toro de terrenos y qué elegancia moviéndose por el ruedo! El rejón cayó trasero y tendido, tardando el toro en encontrarse con la muerte y dejando el premio para el estellés en unas leves palmas.

En el cuarto, el navarro se encontró a un toro de Capea mansito y con marcada querencia hacia las tablas. Por ello, PH colocó un solo rejón y sacó a Berlín para desatar la locura por sus juegos hacia los adentros para avivar la embestida de Listoncillo. Una vuelta completa al ruedo con el hocico del toro cosido a los cuartos traseros de su caballo metió al público en la faena, cambiando el rumbo de la montura en la misma cara del cornúpeta. Si la parroquia ya estaba animada, lo que Pablo hizo con Arsenio, un precioso tordo rodado lusitano, puso la plaza boca abajo. ¡Qué manera de torear a caballo!

El navarro daba verdaderos muletazos llenos de empaque y torería. Para cerrar faena, tres cortas sin respiro a lomos de Alabama. El toro se había venido arriba de manera inesperada y humilló de manera escandalosa en el capote de los peones del rejoneador, pero a la hora de la verdad volvió a pararse y PH se precipitó en su empeño de amarrar el triunfo, pinchando en cuatro ocasiones hasta enterrar el rejón de muerte en el lomo de su oponente. Ovación con saludos.

Pablo Aguado debutaba en San Sebastián y se encontró con un bravo animal de nombre Desterrado, que derribó al caballo montado por Juan Carlos Sánchez y fue bravo en varas. El sevillano construyó su faena sobre la mano derecha, pero también arriesgó con la zurda, pasándose al toro muy cerca. Valor y torería por doquier a los sones de “Oro en la tarde”. Para colmo, la elegancia con la que PA sale de la cara del toro, distinta a la de sus compañeros de escalafón era un complemento perfecto para una faena acabada con una estocada casi entera y varios descabellos, que dejaron la pinturería y la pulcritud del debutante en una ovación con saludos.

Con el flojo y descastado sexto poco o nada se podía hacer. Aún así, Aguado fue capaz, a base de empeño, de dar verdaderos muletazos al ralentí parando el tiempo por instantes en Illumbe.

Solo por esos dos muletazos mereció la pena tragarse el resto de la faena, que fue silenciada tras un descabello.

FICHA DEL FESTEJO

Toros de Carmen Lorenzo, colaborador; Capea, mansito venido a más; Garcigrande, noblón y Domingo Hernández, buenos en líneas generales a excepción del sexto, muy parado.

Pablo Hermoso de Mendoza: palmas y ovación con saludos.

El Juli: oreja y dos orejas.

Pablo Aguado: ovación con saludos y silencio.

Incidencias: 2ª de abono, dos tercios de entrada.


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