• lunes, 18 de octubre de 2021
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SUCESOS

La triste historia de Kira, la gata tiroteada con un arma del calibre 22 en una casa de Noáin

Se encontraba jugando en un jardín cuando el proyectil le atravesó el cuello, llegando a su tórax. Ahora su dueño investiga quién pudo ser.

Kira junto a su dueño, Antonio
Kira, junto a su dueño, Antonio. AD

La vida de Kira no es la misma desde el pasado miércoles día 6. A pesar de que el felino, de 9 años de edad, se encontrase jugando en solitario sin molestar a nadie en un jardín de Noáin que está junto a su vivienda, una bala alcanzó su cuello atravesándole el cuerpo hasta llegar al tórax. Ahora, su vida pende de un hilo.

Antonio Delgado, el dueño del animal, relata que el misterio y la tristeza se desataron cuando, junto a su mujer, observaba cómo Kira jugaba entre los matorrales del jardín. Sin venir a cuento, el zarzal se agitó con fuerza y de ahí salió corriendo el felino hacia su vivienda en busca de refugio. Sin embargo, al llegar a las puertas de esta, quedó tendida en el suelo. Antonio no entendía qué pasaba y, temiéndose algo malo, bajó corriendo a socorrerla.

Ahí pudo ver cómo Kira sangraba. Estaba herida y, aunque al principio achacó la sangre a alguna fisura que se podía haber hecho por casualidad, poco después la realidad de los hechos sería mucho más seria. Él y su mujer llevaron a Kira a una clínica veterinaria, donde les confirmaron que la herida se debía, posiblemente, a un balazo del calibre 22, una medida propia de algunas pistolas. Ellos no entendían nada. No habían escuchado ningún disparo.

Mientras a su gata se le aplicaban cuidados y medidas de urgencia, Antonio y su mujer, asombrados, fueron a denunciar los hechos ante la Policía Municipal de Noáin, que les señaló que, al tratarse de un arma de tal calibre, debían llevar el caso a la Benemérita. Allí les explicaron que el arma que ejecutó el disparo podía portar un silenciador, lo que explicaría que no hubiesen escuchado nada en el momento de los hechos.

EL INCIERTO FUTURO DE KIRA

Antonio, con un tono entristecido, explica que ahora Kira no puede moverse. La medicación que le han suministrado para mantenerla estable y sin dolor la deja sin las facultades y vitalidad que tenía antes. Además, actualmente no se sabe qué va a ocurrir con la bala de plomo.

El proyectil se ha movido de su lugar inicial en los últimos días, lo que puede suponer una gran complicación en la operación de extracción que se tendría que llevar a cabo, en caso de que el cuerpo del animal la rechace. Por otro lado, los médicos barajan que, en el mejor de los casos, esta puede encontrar un hueco en su cuerpo en el que no haga falta extraerla, lo que permitiría a Kira recuperar de nuevo su vigor.

Ahora  su dueño explica que ella necesita vigilancia constante y que desde aquel día, "cualquier ruido, por pequeño que sea" la asusta mucho. Antonio ha señalado además que tratará de encontrar pruebas para saber cuál fue el origen de la bala con la que tirotearon a su mascota.


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