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Las denuncias más habituales en Navarra por estafas en internet: así son y así tienes que evitarlas

La Guardia Civil ha registrado en los dos últimos años 700 denuncias en la Comunidad foral por esta clase de delitos.

Un joven, junto a varios ordenadores. ARCHIVO
Un joven, junto a varios ordenadores. ARCHIVO  

Las estafas por internet están a la orden del día y basta publicar un simple anuncio de venta de un teléfono móvil a través de aplicaciones muy conocidas, para comenzar a recibir decenas de mensajes de usuarios que prometen que, si se envía el terminal a Nigeria, ellos correrán con los costes del transporte y, además, pagarán un plus.

No es la única ni la más común de las que ocurren en Navarra, pero sí forma parte de las 700 denuncias relacionadas con medios electrónicos e internet que la Guardia Civil ha recogido en la Comunidad foral durante los dos últimos años. Una cifra que recoge tanto las estafas consumadas como las tentativas, y que indica que el número de ellas creció ligeramente en el 2018, en comparación con un año antes.

La media mensual se sitúa en una treintena de denuncias, aunque hay momentos del año en los que los estafadores bombardean las redes o las víctimas se animan más a denunciar -otra de las características particulares de estos delitos-, como noviembre del 2017, mes en el que se llegaron a recibir 63 denuncias.

Sobre el tipo de estafas, el Instituto Armado aclara que existen varios modelos y medios empleados (internet, tarjetas de crédito, redes sociales, intranet, telefonía, correos electrónicos...), aunque las transferencias electrónicas fraudulentas se llevan la palma como los delitos más numerosos.

Para acercarnos a este fenómeno, es importante reseñar primeramente lo que el Código Penal entiende por estafa. Según el artículo 248, "comete estafa el que, con ánimo de lucro, utilice engaño bastante para producir error en otro, induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno".

No solo eso, sino que también comete estafa quien, igualmente "con ánimo de lucro y valiéndose de alguna manipulación informática o artificio semejante, consiga la transferencia no consentida de cualquier activo patrimonial en perjuicio de un tercero. Así como los que fabriquen, introduzcan, posean o faciliten programas de ordenador específicamente destinados a la comisión de estafas".

PERSONAS MÁS VULNERABLES

Los estafadores -avisa la Benemérita- suelen estudiar a sus víctimas y buscan a las personas que puedan ser más vulnerables, unos perfiles que van variando conforme cambian las realidades sociales. Antiguamente, las víctimas preferidas de los timadores solían ser los turistas, mientras que en la actualidad lo son la gente mayor y los desempleados, estos últimos acuciados por las necesidades económicas que trajo consigo la crisis.

Lo que es peor, muchas de estas personas sienten vergüenza por haber sido engañados y no solo no acuden a la policía a denunciar, sino que no cuentan a nadie de su entorno lo sucedido, por lo que la conducta del estafador queda impune y aumenta el riesgo de que sus acciones terminen engañando a más víctimas.

Este hecho motiva que las autoridades sean conscientes de que las cifras reales de la comisión de este tipo de delitos son muy complicados de averiguar, ya que aquellos que han sido timados suelen tener bastante miedo o vergüenza a la hora de denunciar.

Así lo expone la Guardia Civil, que asimismo indica que, cuando hablamos de las estafas por internet, a algunas personas mayores les cuesta recordar detalles sobre los ataques o no disponen de los suficientes conocimientos técnicos para explicar la naturaleza de los delitos cometidos.

Un joven navega por internet a través de un ordenador portátil. ARCHIVO

Conviene recordar, subrayan desde el Instituto Armado en Navarra, que los timos tradicionales conviven con los nuevos, por lo que siempre hay que estar alerta y, más importante aún, formular la correspondiente denuncia cuando seamos víctimas de esta estafas, para que las autoridades puedan ponerles cerco, detener a los culpables y evitar que sus timos se propaguen por la red, afectando a más personas.

Para que la ciudadanía refresque la tipología de los procedimientos más habituales empleado por los delincuentes para cometer fraudes relacionados con medios electrónicos, a continuación se recogen los más comunes.

CARTAS NIGERIANAS O TIMO 419

Uno de los más utilizados desde hace años, en el que el estafador obtiene dinero de la víctima en concepto de adelanto, a cuenta de una supuesta cantidad millonaria de dinero que se le ha prometido. Para ello, los autores realizan un envío masivo de cartas por correo ordinario o correos electrónicos. Normalmente, el argumento son cartas tipo, muchas de ellas redactadas en inglés y con diferentes cuestiones, aunque concretamente hay tres que se reciben con mayor frecuencia.

La primera de ellas hace referencia a un dinero que tiene en un país africano un supuesto súbdito nigeriano o senegalés pero que, por problemas de diversa índole, no puede disfrutarlo. En las últimas estafas de este tipo, se suele decir también que es un miembro del Ejército de Estados Unidos y que, de acceder a recibir un fondo millonario, recibirá una compensación de un 30%. También se incluye aquí el dinero conseguido en una inversión legal en petróleo u otro medio, en el que el estafador cuenta que no puede recuperarlo si no lo hace mediante la transmisión a otra persona.

Otro de los más habituales es de las cartas de loterías. En este caso, se emplean fraudulentamente logotipos reales del Organismo Nacional de Loterías y Apuestas del Estado. En sus mensajes, los timadores afirman que el receptor ha sido agraciado con un premio, a pesar de que la víctima no ha participado en ningún sorteo. Para justificar esta situación, se le suele decir que ha sido seleccionada al azar por medio de su dirección de correo electrónico o que se ha escogido su perfil de entre todos los que han visitado determinadas páginas web.

Por último están las cartas de herencias. En ellas, un supuesto abogado o una asesoría jurídica informa de una millonaria herencia procedente de un familiar desconocido que reside en otro país. O también, simplemente, el timador trata de captar la atención de la víctima anunciándole que ha ganado una gigantesca fortuna que alguien desea donar generosamente antes de morir.

Un ordenador de un pirata informático. ARCHIVO

A pesar de que las justificaciones anteriores son las más comunes, la Guardia Civil avisa de que existe un enorme número de diferentes argumentos empleados por los estafadores para dar origen a la existencia y a la donación de sumas millonarias de dinero.

ESTAFAS POR INTERNET

La variedad de timos que circulan por internet es ingente, pero desde el Instituto Armado en Navarra remarcan diez de ellos para que los usuarios los conozcan y se muestren cautos si se enfrentan a situaciones similares.

1.- Estafas de pago por anticipado. La víctima es persuadida de adelantar dinero con la promesa de obtener una mayor ganancia posteriormente.

2.- Timos de compra online. Una página web anuncia un coche de alta gama, y el vendedor afirma que no puede realizar la transacción porque normalmente no está en el país. Sin embargo, ofrece que un conocido suyo traslade el vehículo, previo pago de un dinero. Lamentablemente, el coche no existe y nunca se entregará. La misma estafa puede tener por objeto cualquier bien o servicio.

3.- Estafas sentimentales. El timador usa un servicio de citas online o de mensajería instantánea, demostrando interés sentimental en la víctima y a veces enviando fotos de una persona atractiva. Una vez ganada la confianza, propone encontrarse, pero pedirá dinero con la excusa de pagar el avión o el hotel. También puede alegar problemas de salud o indicar que se encuentra bloqueado en algún país extranjero. Incluso puede llegar a manifestar que dispone de información privilegiada que da acceso a una inversión altamente rentable. Pero sea cual sea el caso, siempre necesita dinero para evitar algún problema.

4.- Extorsiones. Las llevan a cabo presuntos hitmans (asesinos a sueldo) o también se refieren a amenazas o bombas. La estafa consiste en que el supuesto matón se pone en contacto con la víctima a través del correo electrónico para decirle que alguien le ha pedido asesinarla, pero que él declinará la solicitud si le ofrece una cantidad igual o superior de dinero. Puede darse el caso de que hasta se ofrezca a eliminar a su cliente. Otra variedad es amenazar con secuestros o con agresiones, o afirmar que se le colocará un artefacto explosivo.

5.- Estafas de caridad. El timador suplanta a una organización de caridad, solicitando donaciones para paliar los desastres provocados por catástrofes naturales, ataques terroristas, enfermedades..., o para atender a una madre o a unos hijos enfermos. Se emplean logotipos de organizaciones prestigiosas, por lo que se recomienda estar muy alerta. En este tipo de estafas han sido frecuentes los pretextos del huracán Katrina, el tsunami del 2004 o la lucha contra el cáncer o el sida.

6.- Ofertas falsas de trabajo. La Guardia Civil apunta que si se ha incluido el currículum en algunos sitios web de internet, es posible que los estafadores hayan recabado los datos personales. El timo consiste en que a la víctima se le ofrece un puesto de trabajo, con unas condiciones salariales muy buenas, pero previo pago. Las condiciones no son reales, ya que el empleo ni siquiera existe.

7.- Oportunidades de negocio (trabajar desde casa). Se ofrecen grandes rendimientos económicos o trabajos muy rentables. Pero siempre se pide antes una cantidad de dinero, en concepto de permisos o compra de material. En las modalidades más modernas, se llega incluso a crear una página web con la apariencia de pertenecer a una auténtica organización que oferta realmente el negocio o el empleo.

8.- Fraudes de tarjetas de crédito. Se crean sitios web aparentemente auténticos de venta de bienes inexistentes o de valor inferior al real, de entradas falsas de conciertos, espectáculos o eventos deportivos, cuyo pago se realiza mediante una tarjeta de crédito. En el 2008, por ejemplo, se estafaron más de 50 millones de dólares en entradas falsas para los Juegos Olímpicos de Pekín adquiridas a través de una página web que en apariencia parecía legítima.

9.- Phishing. Es una estafa muy parecida al anterior, pero normalmente se realiza a través del correo electrónico o por servicios de mensajería instantánea. Se intenta obtener datos sensibles de la víctima, no solo de la tarjeta de crédito, sino también claves y nombres de usuario, con los que suplantar su identidad en entidades de crédito, y así tener acceso a cuentas de correo legítimas desde las que continuar la estafa. El funcionamiento comienza con el envío masivo de correos electrónicos (spam), simulando proceder de una entidad bancaria o de pago por internet, y se utilizan muchas veces sus logotipos originales. En ellos se solicita verificar o confirmar la información de la cuenta de la que se dispone en esa entidad.

10.- Pharming. Una variante del phishing en la que los estafadores buscan vulnerabilidades informáticas en sitios web auténticos para direccionar las visitas hacia sus propias páginas falsas, donde obtienen la información de las víctimas.

RECOMENDACIONES GENERALES

Para que los ciudadanos no caigan en ninguno de estos timos, la principal recomendación es utilizar el sentido común y no fiarse de situaciones en internet que parecen muy ventajosas y que, no obstante, esconden timos. Pero, más allá de esa precaución, desde el Instituto Armado han confeccionado una lista de consejos para que se merme la capacidad de los estafadores de atrapar a sus víctimas.

La seguridad en internet es fundamental para evitar caer víctima de estafas. ARCHIVO

La mejor prevención, sin lugar a dudas, es estar informado en todo momento de las últimas tendencias en los timos. Las autoridades policiales, a través de sus perfiles en las redes sociales, hacen públicas las alertas correspondientes cuando notan que se han producido incrementos de denuncias en relación a un determinado tipo de estafa.

Además de esta recomendación general, desde la Benemérita en Navarra se aconseja solicitar las facturas por escrito de todas las reparaciones y compras realizadas, y no pagar los servicios por adelantado. También desconfiar de los sorteos, las rifas y los regalos, y no responder a las ofertas que no se entiendan, ya que las gangas no existen, ni tampoco los negocios que pueden enriquecer a alguien rápidamente y sin riesgos.

Destruir los recibos, comprobantes o extractos bancarios de las tarjetas de crédito y cuentas antiguas es otro de los consejos, así como cerrar todos los créditos o cuentas bancarias que no se empleen. En este sentido, no se debe revelar información personal por teléfono, correo o internet, a no ser que sea usted el que haya iniciado el contacto o esté seguro de quién es su receptor.

Del mismo modo, no hay que hablar sobre inversiones con personas que no sean de confianza, y nunca facilitar el número secreto de su tarjeta. Por otro lado, tampoco se debe tomar decisiones de forma precipitada: si algo no le termina de convencer, es preferible pedir una segunda opinión.

Como norma general, no se deben ofrecer los datos bancarios a través de la red. Por tanto, no hay que fiarse de las notificaciones que lleguen de bancos por internet, ni instalar aplicaciones dedicadas al intercambio de archivos si no se conoce completamente su funcionamiento.

También es importante no abrir los mensajes ni los archivos adjuntos de remitentes desconocidos, ni responder a aquellos que soliciten información personal, como nombres de usuarios y contraseñas, números de la Seguridad Social o de cuentas o tarjetas de crédito.

DENUNCIAR SIEMPRE

Cuando se navega en internet, es preferible no hacer clic en los enlaces que aparecen en las ventanas emergentes que no se hayan solicitado, ni tampoco facilitar en este caso direcciones de correo o datos personales. Asimismo, se recomienda analizar los equipos informáticos con frecuencia.

En cuanto a las direcciones de correo electrónico, la Guardia Civil aconseja emplear al menos dos. Una de ellas para contactar con las personas conocidas; y otra para usarla en los formularios de aquellas páginas que solicitan una dirección para acceder a su contenido.

Y si después de todos estos consejos y avisos se es víctima de una estafa, hay que fijarse en todos los detalles que puedan ayudar a las autoridades a identificar al delincuente. Cuanto antes, se debe dar parte a la policía, tratando de dar toda la información posible, por lo que es mejor preparar toda la documentación que pueda ser útil.

Y siempre formular la correspondiente denuncia, sin miedo a sentir vergüenza por haber sido víctima de un timo. Su actuación alertando a las autoridades podrá evitar que el estafador siga embaucando a más personas y que más víctimas caigan en sus trampas.


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