• miércoles, 29 de septiembre de 2021
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SUCESOS

El horror del atropello mortal en Pamplona: así se 'cazó' al conductor drogado que huyó del lugar

Pablo Salinas Cervera, de 32 años, falleció en la noche del jueves al viernes en la avenida de de Bayona de Pamplona atropellado por un coche conducido por un conductor ebrio y drogado. 

Zona del atropello mortal en Avenida Bayona con Martín Azpilicueta en Pamplona. A la izquierda, un detalle del vehículo que segó la vida de Pablo Salinas. MIGUEL OSÉS
Zona del atropello mortal en Avenida Bayona con Martín Azpilcueta en Pamplona. A la izquierda, un detalle del vehículo que segó la vida de Pablo Salinas. MIGUEL OSÉS

Poco antes de las 12 de la noche, Pablo Salinas Cervera, de 32 años, salía de su puesto de trabajo rumbo a su casa, en el barrio de San Juan de Pamplona. Dejó su coche en un parking subterráneo de la zona de Martín Azpilcueta y se dirigió hacia el paso de peatones que permite cruzar la avenida de Bayona. 

En ese momento, un coche que circulaba a más de 100 km/h y que se saltó el semáforo rojo se llevó por delante a Pablo, que falleció en el acto sin que fuera posible hacer nada por auxiliarle. En el vehículo Volkswagen Polo GTI viajaban cuatro jóvenes navarros de diferente localidades, ninguno de ellos de Pamplona

El coche lo conducía un chico de sólo 26 años que había venido a Pamplona esa misma tarde para 'probar el coche' y disfrutar junto a sus amigos del Juevintxo, la tradicional tarde de jueves por los bares del Casco Antiguo. Pilotaba el coche bebido y drogado

Tras el brutal impacto que arrastró a la víctima cerca de 80 metros, el conductor emprendió la huida junto a sus acompañantes, mientras una patrulla de Policía Municipal les seguía a cierta distancia. Unos minutos antes habían detectado al coche derrapando en sentido contrario en la rotonda de la avenida de Barañáin con Monasterio de Urdax, junto al colegio San Cernin. 

Desde allí salieron disparados hacia la avenida de Bayona, donde cogieron ya una gran velocidad en sentido Cines Golem. El coche patrulla de policía les seguía, pero sin un contacto visual muy claro debido a la alta velocidad del vehículo en su huida. 

El semáforo de la avenida de Bayona con Martín Azpilcueta estaba rojo para los coches y verde para los peatones. En el carril derecho un vehículo de recogida de basura aguardaba continuar su marcha y Pablo Salinas, con su mochila al hombro tras salir de su trabajo en Diario de Navarra en la sección de fotomecánica, cruzaba el paso de peatones confiado. 

Estado en el que ha quedado el coche que ha atropellado en Pamplona al joven Pablo Salinas.
Estado en el que ha quedado el coche que ha atropellado en Pamplona al joven Pablo Salinas. Gobierno de Navarra

La víctima no tuvo tiempo de parar o rectificar porque el coche lo embistió de tal manera que el impacto destrozó la luna delantera y buena parte de la carrocería. No había huellas de frenada en la calzada y el coche siguió su camino arrastrando el cuerpo durante varios metros. 

Los análisis efectuados por el grupo de atestados de la Policía Municipal de Pamplona señalan, por la deformación de la carrocería, que el vehículo circulaba a más de 100 kilómetros a la hora en una vía con límite de 50. Un grupo especializado de Policía Foral indaga ahora sobre la posibilidad de conseguir la velocidad exacta, ya que ese modelo de coche guarda información muy precisa. 

Los cuatro ocupantes del vehículo fueron plenamente conscientes del atropello, ya que incluso el copiloto, que sufrió de lleno el choque, llevaba su camisa con manchas de sangre. Sin embargo, no pararon por lo ocurrido ni pensaron en auxiliar a la víctima. Huyeron con la parte del coche plenamente destrozada. 

La patrulla que seguía al vehículo se encontró al chico atropellado ya tendido en el suelo, pidió una ambulancia y dio rápido aviso de lo ocurrido a la central para pedir refuerzos que pudieran ayudar a localizar el coche. 

En su alocada desaparición del lugar de los hechos, los cuatro ocupantes terminaron por circular sin un rumbo fijo y abandonaron el coche justo en la puerta de la Policía Municipal de Pamplona, en una zona de aparcamiento reservado para motos. Desde allí huyeron a pie en tres grupos. El conductor y un ocupante del asiento trasero bajaron por las escaleras que dan acceso desde la calle Cuesta de la Reina hasta el paseo de la Biurdana y corrieron por el camino del antiguo tren del Plazaola, pasando por el túnel subterráneo. 

El copiloto corrió en sentido centro del barrio de San Juan y desde allí, arrepentido, telefoneó a sus padres para explicarles lo ocurrido. Les dijo que estaban implicados en un atropello y que habían huido del lugar de los hechos. El padre del joven llamó a la Policía Municipal para explicarles dónde estaba su hijo. 

Mientras, agentes del cuerpo detectaron el coche aparcado junto a la comisaría y varios policías de paisano bajaron por las escaleras por dónde había escapado el conductor. Un transeúnte les informó a los policías que había visto a dos chicos correr por la zona y a pocos metros de allí fueron interceptados. No ofrecieron resistencia, pero el conductor si tuvo un tono más burlón en el primer momento, hasta que fue consciente de lo ocurrido y conoció la muerte del pamplonés de 32 años

Los padres de Pablo Salinas bajaron desde casa al lugar de los hechos, donde les informaron y de lo ocurrido. Fueron trasladados hasta el Complejo Hospitalario de Navarra donde se les ofreció ayuda psicológica ante la terrible noticia de la muerte de su hijo. 

En comisaría, el conductor fue sometido a los pertinentes test de droga y alcohol. Dio positivo a todo. La policía de Pamplona le acusa ante el jueves de 4 delitos. Homicidio por imprudencia grave, conducción bajo la influencia del alcohol y drogas, conducción temeraria y ausentarse del lugar del accidente sin prestar atención a la víctima. 

Este sábado por la mañana, tras dos noches en los calabozos de la Policía Municipal de Pamplona, será conducido hasta el juez de guardia, donde prestará declaración y se decidirá si ingresa en prisión de manera provisional. Los otros tres ocupantes del vehículo no podrán ser acusados de ningún delito.


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