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Irache presenta 200 demandas para anular los acuerdos sobre la cláusula del suelo hipotecario

La Asociación ha recibido más de quinientas consultas por esta cuestión en lo que va de año.

VIviendas en construcción en Navarra. EUROPA PRESS
VIviendas en construcción en Navarra. EUROPA PRESS  

La Asociación de Consumidores de Navarra Irache ha presentado doscientas demandas en los juzgados para pedir la nulidad del suelo hipotecario y los acuerdos posteriores con los bancos sobre esta cláusula.

En lo que va de año, la Asociación ya ha atendido más de 500 consultas por dudas que tenían los ciudadanos sobre esta cuestión. La cuantía que se solicita depende de las características de cada préstamo y van desde los 2.000 euros a los 12.000 euros. La suma total de las demandas asciende a 650.000 euros.

Desde que se comenzó a reclamar, la Asociación ya ha recuperado más de 4 millones de euros por esta cláusula. Ya se han realizado más de 4.100 reclamaciones y ha recibido más de 6.300 consultas. Hasta el momento, se han presentado más de 550 demandas individuales.

Como se ha indicado, en buena parte de las demandas que se están presentando, además del suelo, se está reclamando la nulidad del acuerdo posterior que se firmó con el banco. 

La Asociación consiguió en una sentencia pionera que el Tribunal Supremo reconociese que la nulidad de pleno derecho de la cláusula suelo hace nulo también cualquier acuerdo posterior sobre ella.

Muchos de estos acuerdos obligaban al cliente a renunciar a posteriores reclamaciones a la entidad. Recientemente, la Audiencia Provincial de Navarra se ha pronunciado en este mismo sentido.

Estos acuerdos fueron generalmente impulsados por el propio banco. Desde la entidad se contactó por teléfono o por carta con el cliente y se le invitó a acudir a la sucursal. Allí se le ofrecían cambios en el préstamo.

Se presentaban como una deferencia de la entidad para mejorar las condiciones del cliente. En ocasiones se ofrecían varias opciones, a veces hasta cinco.

Las ofertas fueron mejorando a medida que las posibilidades de que el consumidor ganase en los tribunales parecían mayores. Al principio, en algunos casos sólo se ofrecía  subir el suelo, posteriormente suprimirlo pero aumentando el diferencial pactado o incluyendo un tipo fijo o más adelante dejar de aplicar el suelo sin ninguna contraprestación.

En la inmensa mayoría de los acuerdos se incluía una cláusula en la que el consumidor renunciaba a reclamar posteriormente a la entidad, una condición claramente abusiva, como ya han señalado numerosos jueces.

PRESIÓN DE LOS BANCOS PARA FIRMAR

De hecho, cientos de personas acudieron a Irache tras suscribir estos acuerdos: algunos no sabían qué habían firmado; otros comentaban que el banco les había insistido en que tenían que acudir en unos días a firmar porque si no iban a salir muy perjudicados; y muchos de ellos destacaban la presión  a la que fueron sometidos por parte de las entidades para firmar las ofertas.

En algunos casos, ni tan siquiera pudieron hablar con el director de la sucursal, a pesar de solicitarlo, para que les explicase el acuerdo. Por el contrario, un empleado sólo les ofrecía el papel a firmar sin dar ninguna  explicación. En la mayor parte de los casos no se permitió a los consumidores sacar el documento de la entidad para consultarlo.

Irache considera que el criterio que estableció en octubre el Tribunal Supremo con su asociado debe prevalecer y por ello entiende que las personas que firmaron pactos con las entidades pueden reclamar sus derechos igualmente.

Por ello, anima a todas las personas afectadas por el suelo, y especialmente a las que renunciaron a reclamar en un acuerdo posterior con el banco, a que reclamen al banco que les devuelva todo el dinero que les cargó de más por la cláusula suelo.


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