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Todo lo que hay detrás de una Medalla de Oro teñida de rosa: así cuida Saray a las afectadas por el cáncer de mama

"Es maravilloso y emocionante que reconozcan el trabajo y la labor que día a día realizamos un grupo de mujeres por esta enfermedad”, cuenta su presidenta.

Foto de las componentes de la junta de Saray, la Asociación Navarra de Cáncer de Mama. IÑIGO ALZUGARAY
Foto de las componentes de la junta de Saray, la Asociación Navarra de Cáncer de Mama. IÑIGO ALZUGARAY  

La Medalla de Oro es la máxima distinción que concede el Gobierno foral, se otorga anualmente con motivo del Día de Navarra y está destinada a premiar a las personas, instituciones o colectivos cuyos méritos en la defensa o fomento de los intereses de la Comunidad foral resulten apreciados por la sociedad.

Este año, esta medalla tiene un color: el rosa, ya que las elegidas para este reconocimiento han sido las componentes de Saray, una asociación dedicada a la atención y el cuidado de las personas con cáncer de mama y de sus familiares, en coordinación con los profesionales sanitarios. Saray cuenta con 600 socios y lleva en activo desde 1996, cuando fue fundada por 20 socias.

UNA LLAMADA INESPERADA

Ana Sarasa es la presidenta de Saray y cuando se trata de cáncer de mama, sabe muy bien de lo que habla, ya que ha sido víctima de esta enfermedad en varias ocasiones. Sarasa reconoce que recibir la noticia del galardón fue todo un “subidón de adrenalina”.

"Es maravilloso que reconozcan el trabajo de un grupo de mujeres, una labor que estamos haciendo día a día y que muchas personas no saben lo que hay detrás. Es muy emocionante”, confiesa la presidenta de la asociación.

Ante la pregunta de si se esperaban este reconocimiento, Sarasa cuenta que fue algo “muy extraño”. "Nos presentó una señora que no es socia ni afectada, nos llamó y nos dijo que nos presentaba como candidatas a este premio porque había estado siguiendo nuestra labor. En ese momento, lo comentamos, pero con el tiempo se nos olvidó, por lo que no nos lo esperábamos en absoluto”, recuerda.

UNA LLAMADA INESPERADA

"Era un día entre semana al mediodía y me llamó la psicóloga de la asociación para decirme que Ana Ollo, la consejera de Relaciones Ciudadanas e Institucionalesquería hablar conmigo. Llamé a Ollo y me dijo que nos daban la Medalla de Oro de Navarra. En ese momento, casi no podía ni hablar de la emoción, solo me salía decir gracias”, cuenta.

"Me dijo que era secreto hasta el día siguiente, que saldría en la prensa, pero yo se lo conté a mi familia y a la junta, advirtiéndoles que no podían decir nada. Las reuní y les pedí que se cogiesen de la mano. Cuando les di la noticia, se quedaron todas alucinadas y comenzaron a gritar y a abrazarse; no podíamos creérnoslo”, asegura.

EL DÍA A DÍA DE SARAY

Lo que no se ve desde fuera es el ajetreo que hay cada día dentro de la asociación. "De normal, es una locura, porque tenemos numerosas actividades y nos juntamos mucha gente a la vez para hacer diferentes cosas. Algunas de ellas son el yoga, la gimnasia o un taller de manualidades, en el que realizamos pulseras y lazos rosas".

Sarasa explica que "una de las actividades más emotivas es el taller de almohadas de corazón, por lo que supone, ya que tiene una función terapeútica: una vez que te operan, si te quitan la mama, duele mucho el brazo y si te pones este cojín con forma de corazón debajo de la axila, sientes un alivio enorme".

“También tenemos una actividad muy curiosa, que es la marcha nórdica, que es andar con bastones de nieve, y que tiene su técnica. En esta enfermedad es recomendable hacer ejercicio en la medida de lo que puedas”, apunta.

LA LLEGADA A LA PRESIDENCIA 

Ana Sarasa recuerda muy bien cómo fueron sus inicios en la asociación. "Vine con una amiga cuando me diagnosticaron el primer cáncer, y me apetecía hacer voluntariado. Me apuntaron, y venía a todo. Me propusieron formar parte de la junta, y dije que sí. Comentándolo con compañeras, me dijeron que a ver si me apetecía dar el paso de ser presidenta, lo consulte en casa y, como me apoyaron, dije que sí”, expone.

Ante la pregunta de cuáles son las dificultades a las que se enfrenta en su cargo, Sarasa indica que "en el día a día no tiene ningún problema, porque hay un equipo maravilloso detrás que hace que todo salga rodado".

El equipo de Saray está formado por una junta de ocho personas y por una secretaria técnica, que recoge las actas y que también es psicóloga. Mari José Oraa es la vicepresidenta; Ana Álvarez, la secretaria; Conchi Biurrun, la tesorera; y después hay cuatro voclales, que son Nieves BiurrarenaMª José Cruz, Maite Goikoetxea e Izaskun Echechipia.

SERVICIOS DE SARAY

La asociación cuenta con un servicio llamado Banco de Pelucas, donde presta, durante el tiempo necesario, pelucas y pañuelos a personas que las necesitan. Estas pelucas han sido donadas por gente que ya no las necesita. Otro de los servicios de la asociación es el de fisioterapia, que se basa en sesiones individuales de drenaje linfático en el brazo.

Una de las actividades estrella para el tratamiento de esta enfermedad es el Reiki, “una transmisión de energía universal a través de la imposición de manos, que equilibra el flujo energético a nivel físico, emocional y mental”, relata Sarasa.

“Este año, contamos con un nuevo servicio de rehabilitación, en el que, a través de sesiones individuales, ofrecemos prevención y tratamiento de lesiones basado en masajes, estiramientos y recolocación postural”, añade.

GRUPO DE VOLUNTARIADO

Una de las piezas claves de Saray es el voluntariado, del que actualmente forman parte alrededor de 40 personas. “Una vez al mes, Mikaela nos va formando para ayudar a personas que empiezan con un cáncer de mama, a modo de acompañamiento”, cuenta la presidenta.

"El grupo de voluntariado lo formamos personas que queremos ayudar al enfermo en los momentos difíciles que conlleva el proceso del cáncer. Una persona que pueda acompañarles a un tratamiento, a una consulta, que la visite en el hospital, que se tome un café con ella, o se dé un paseo, una persona de referencia a la que acudir para todas esas cuestiones. Saray está creciendo en personas y en necesidades, y también va cambiando la problemática a la que tenemos que hacer frente", subraya.

“También es una realidad que el cáncer de mama se da en hombres, aunque la incidencia sea pequeña. Por eso, es imprescindible que el servicio de voluntariado que ofrecemos sea capaz de acoger a todas y a todos. Queremos animar a aquellos hombres que, habiendo padecido un cáncer de mama, estarían dispuestos a ayudar a otros", matizan desde la asociación.

LA CARRERA DE SARAY

Pero si hay algo por lo que esta asociación es conocida en toda Navarra, es por su carrera en favor de la investigación del cáncer de mamaque cada año consigue teñir de rosa las principales calles de Pamplona, desde Carlos III hasta la plaza del Castillo.

Para la presidenta de Saray, este es el “súmmum de la asociación, porque tiene una repercusión enorme”, pero admite que es un evento que "cuesta muchísimo tiempo y trabajo".

"Empezamos a prepararla en febrero y no terminamos hasta finales de octubre, cuando se celebra. La gente no es consciente del trabajo que lleva detrás. Los dorsales de la carrera los hemos pintado nosotras”, remarca.

Sarasa está "encantada" con la aceptación que año tras año tiene este evento. "Estamos emocionadas con la gente que viene, porque es el momento en el que vemos que Navarra se vuelca con nosotras. Ver todo Pamplona teñido de rosa da un subidón a las afectadas que no se puede describir, así como la satisfacción que produce donar ese dinero a la investigación”, expresa.

"Es el lugar donde se ve que la sociedad cada vez está más concienciada con la enfermedad, ya que los dorsales se agotan. Cuando vendimos los últimos, había gente que se quedó sin él, por lo que tenemos pensado ampliar para el año próximo año el número de dorsales", confiesa.

LA AYUDA PSICOLÓGICA

"Decirle a alguien que le acaban de diagnosticar que no pasa nada, no es cierto. El cáncer de mama no es jauja, por mucho que algunos lo piensen. Se pasa muy mal, es muy duro y, si eres en persona joven, tiene consecuencias irreversibles tan graves como no poder tener hijos”, denuncia la presidenta. "Me enfado mucho cuando la gente dice que no tiene importancia, porque tienes que vivir con la palabra cáncer", dice Sarasa.

Esta enfermedad supone en muchos casos un problema de autoestima cuando se tiene que quitar la mama. Para estas personas, la psicóloga de la asociación, Yaki Hernández, “ofrece un servicio de acogida donde escucha y hace un seguimiento emocional y social de la persona afectada y de su la familia”, resalta.

A pesar del tratamiento psicológico, Sarasa considera que "lo que más ayuda a las personas que están recién diagnosticadas es que la gente, cuando acaba el tratamiento, sigue viniendo a las actividades, porque quien lo ha pasado es quien mejor te entiende", sentencia.


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