• domingo, 24 de octubre de 2021
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SOCIEDAD

Rubén, más de 30 años trabajando en la gasolinera del barrio de Iturrama en Pamplona

Se abrió al público en el mes de agosto de 1985 cuando tenía 13 años, y desde entonces sigue al pie del cañón.

Rubén Istúriz, trabajador estación de servicio de Iturrama en la calle Esquiroz. PABLO LASAOSA
Rubén Istúriz, trabajador estación de servicio de Iturrama en la calle Esquiroz. PABLO LASAOSA

La gasolinera del barrio de Iturrama en Pamplona cumple ya casi 36 años de historia, desde que se abrió al público en el mes de agosto de 1985. Es una de las dos que quedan instaladas dentro del casco urbano de la capital navarra, junto a la de la avenida de Pio XII, después de que cerrara la de la calle Navas de Tolosa en 2006, y posteriormente trasladaran la situada en la Avenida de Zaragoza, que abrió en su nueva ubicación de la avenida de Navarra, en la antigua variante, paralela a la avenida de Zaragoza.

Uno de los trabajadores de la gasolinera de Iturrama, y actual dueño junto a sus dos hermanos, Rubén Istúriz Caro, de 49 años de edad, natural de Estella y vecino de Pamplona, lleva trabajando en ella toda la vida. Comenzó muy pronto en el oficio al ser hijo del dueño y ahora lleva más de 30 años al pie del cañón.

"La montaron en su día mi padre y mi tío que proceden de Abárzuza. Primero la querían hacer en San Jorge y luego terminamos aquí. Una vez que se montó hubo un poco de oposición vecinal. Los vecinos no querían que se abriera. Con el tiempo se quitaron ese miedo y ahora entiendo que están encantados que esté aquí porque se les da un servicio más a la ciudad. Mi opinión es que debemos estar cerca del ciudadano y es un servicio necesario".

Rubén Istúriz, trabajador estación de servicio de Iturrama en la calle Esquiroz. PABLO LASAOSA.
Rubén Istúriz, trabajador de la estación de servicio de Iturrama en la calle Esquiroz. PABLO LASAOSA.

Ahora todo ha cambiado: "La gente ya nos conocemos, hay confianza, y estamos totalmente integrados en el barrio. Mi impresión es que están contentos de estar cerca de casa. Cuando se montó es lógico su postura de que tuvieran algo de miedo, pero hay tantas medidas de seguridad en la gasolinera que será más peligroso seguramente la caldera de gasolil que está debajo de su casa que lo nuestro. Al final se aceptó y algunos me dicen 'con lo que protestamos lo bien que nos viene'".

Los inicios fueron algo confusos por aquella oposición inicial. "Yo, con 13 años, estaba aquí durmiendo en la estructura para avisar si venían los vecinos. Con 13 y 14 años en cuanto se abrió veníamos a ayudar los fines de semana. Desde los 18 y 19 años, prácticamente todos los días. Ahora tengo 49 años, estoy casado con cinco hijos. Se ha visto crecer el barrio y a la gente también. Me siento un poco del barrio", explica Istúriz, siempre sonriente, como atiende habitualmente. 

"Me da un poco de pena porque se ve que el barrio está envejeciendo, pero seguimos contentos. Me gusta mucho el trato con la gente y al final son tantos años que conoces a muchísima gente del barrio", relata sobre su relación diaria con los clientes.  

"El negocio va bien. Se ha notado un poco esa falta de la gente durante estos meses. Antes, el cliente habitual era gente trabajadora que se movía a diario, luego vinieron sus hijos que crecieron y tuvieron sus coches y hubo unos años muy buenos. Ahora se nota que la gente se ha jubilado y esos hijos han desaparecido del barrio. Yo noto que se está envejeciendo y parece que no hay ese trasiego de gente de antes que iba a trabajar", reflexiona sobre los cambios que ha vivido en primera persona desde que comenzó en el oficia hace más de 30 años. 

"El Covid-19 lo hemos notado mucho, sobre todo los primeros días. Estábamos abiertos al ser un servicio esencial y no había ningún coche. No venía nadie. Todo vacío, las calles vacías y la variante vacía. Ahora va remontando y cogiendo ritmo, aunque aún no al nivel de antes del Covid, pero se nota que la gente va saliendo. Se nota un poco también el teletrabajo y gente que aún está con miedo de salir, pero vamos a mejor y va remontando el movimiento otra vez", comenta Rubén Istúriz sobre lo vivido en los últimos meses con motivo del coronavirus. 

Rubén Istúriz, trabajador de la estación de servicio de Iturrama en la calle Esquiroz. PABLO LASAOSA.
Rubén Istúriz, trabajador de la estación de servicio de Iturrama en la calle Esquiroz. PABLO LASAOSA.

Rubén Istúriz calcula que en su turno de ocho horas al día pueden pasar unos 200 entre coches y motos. "Hay otros dos trabajadores y yo en pista. Uno que lleva desde que se abrió y otro que lleva 18 años y se va a jubilar. Tengo mis quince días al año y punto pelota al ser autónomo. Esto es muy esclavo al trabajar el fin de semana", reflexiona sobre su horario y dedicación. 

En la zona de cobro de la gasolinera tienen fotos el exjugador y exentrenador osasunista Enrique Martín Monreal: "Somos rojillos a muerte. Martín es un cliente de toda la vida y tenemos confianza con él. Cada vez que pasa hablamos del tiempo, que suele ser un comentario muy normal con los clientes. 'Lloverá o no'... nos decía él cada vez que pasaba con el coche y nosotros respondíamos 'Si sigue así...'. Teníamos esa broma con él. Como Martín hay mucha gente con la que haces amistad".

El dueño de la gasolinera era su padre Ángel Istúriz, que falleció el pasado 2 de octubre a los 87 años, y su tío José Antonio de 83 años que también falleció el 21 de octubre. "Ahora somos los hermanos, Javier, Ángel y yo los dueños de la gasolinera. Mis dos hermanos están trabajando en la gasolinera de Zaldu en Estella, saliendo hacia Zubielqui con un pequeño bar. Los tres hermanos somos de Estella", comenta Rubén Istúriz al que no se le borra la sonrisa en ningún momento y transmite la alegría de trabajar en lo que le gusta.

Estación de servicio de Iturrama en la calle Esquiroz. PABLO LASAOSA.
Estación de servicio de Iturrama en la calle Esquiroz. PABLO LASAOSA.

Otras gasolineras de Pamplona

La gasolinera situada en la Plaza de Merindades se cerró en 1980. Jesús Unsain dio nombre a este garaje que abrió sus puertas hace ahora 84 años. En septiembre de 1937 la prensa recoge los primeros anuncios en los que se animaba a los camioneros a acudir a la nueva estación de servicio y engrase abierta en la avenida de Carlos III, y que para entonces era ya concesionario de la firma francesa Renault. Inicialmente se suministraba gasoil y gasolina.

El 16 de abril de 1980 la gasolinera de Unsain cerró los surtidores, pero todavía habría que esperar cinco años para que la bajera, en una de las zonas más comerciales de la ciudad, quedase abierta de nuevo. En marzo de 1985 el Banco de Bilbao abrió allí una oficina que aún permanece en el mismo lugar.

El Ayuntamiento de Pamplona ordenó en octubre de 2005 a la Compañía Arrendataria del monopolio de Petróleos (CAMPSA) que retirase los tanques de combustible, mangueras y cabina que hasta 2004 estuvieron en funcionamiento en la calle Navas de Tolosa, junto al hotel Tres Reyes. La empresa debería también descontaminar los suelos ocupados por los citados tanques.

En octubre de 2006 empezó a desmontarse la gasolinera. El desmantelamiento de una gasolinera obligó a retirar los depósitos utilizados para el combustible y a dejar la zona totalmente limpia para evitar problemas. 

En abril de 2018 se produjo el traslado de la gasolinera situada en la avenida de Zaragoza a la avenida de Navarra, con tienda, lavadero y taller incluidos, que se abrió nada menos que en el año 1935. Fue en su momento la más antigua de Pamplona. Cerró sus puertas el 31 de julio de 2018 y fue demolida en agosto de 2018 para dar paso a un edificio de viviendas.


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