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La viuda de Beiro niega el saludo a Chivite durante el homenaje en Leiza: "Gobierna con etarras y no la quiero aquí"

Se cumplen 17 años del asesinato del cabo de la Guardia Civil a manos de ETA y la líder del Ejecutivo foral ha vuelto a recibir duros reproches de otra de las víctimas.

María José Rama, viuda del cabo Juan Carlos Beiro asesinado por ETA, durante el homenaje en Leiza. PABLO LASAOSA
María José Rama, viuda del cabo Juan Carlos Beiro asesinado por ETA, durante el homenaje en Leiza. PABLO LASAOSA  

Vecinos de Leiza y autoridades se han dado cita este martes en la localidad navarra para rendir un homenaje al cabo de la Guardia Civil Juan Carlos Beiro, asesinado por ETA hace 17 años, y cuya viuda ha viajado a Navarra para recordar a su marido.

Un acto que ha vuelto a estar protagonizado por los reproches de las víctimas de ETA a la presidenta del Gobierno Foral, María Chivite, que accedió al cargo gracias a la abstención de Bildu, partido que no condena el terrorismo asesino de la banda criminal vasca. 

En este sentido, la viuda del cabo asesinado por ETA, María José Rama, se ha sentido incómoda ante la participación en el acto de la líder del Ejecutivo foral. "No es bienvenida aquí porque se junta con los que no debería", ha señalado con dureza al término del acto, en donde se ha negado includo a saludar a María Chivite y al resto de cargos del Gobierno, entre ellos la consejera Ana Ollo.

Rama ha añadido que "nadie" ha invitado a la presidenta y que si ha acudido ha sido por su cuenta al ser un acto publico y ha defendido su "derecho" a no saludar a la líder socialista. "¿Cómo la voy a saludar cuando está gobernando con etarras?", se ha preguntado la viuda de Beiro.

Cuestionada por los periodistas sobre si ha notado a Chivite apenada tras lo ocurrido, María José Rama ha respondido tajantemente: "El problema es de ella. Yo no la quiero aquí para nada".

Respecto a los sentimientos que afloran a su regreso a Navarra, la viuda de Beiro ha señalado que siente "dolor, tristeza, angustia e injusticia"

"Si sigo viniendo es para que se siga investigando porque no sabemos nada", ha manifestado para después continuar denunciando que los culpables de la muerte de su marido "están sin detener, sin juzgar y sin condenar". 

Dentro de tres años, y cuando se cumplan 20 del asesinato, prescriben los delitos y ha confesado que "la esperanza está decayendo" para poder encontrar a los autores del atentado. 

No obstante, ha concluido que tanto ella como la familia del cabo asesinado seguirá "pidiendo justicia para él y para todos los demás".

El homenaje ha comenzado con una misa en la iglesia de San Miguel y tras la ceremonia religiosa ha tenido lugar una ofrenda floral en el lugar donde Beiro fue asesinado, en la carretera que une Navarra con Berástegui (Guipúzcoa). 

El homenaje se ha desarrollado en el lugar en el que fue asesinado Juan Carlos Beiro mientras retiraba una pancarta trampa que escondía una bomba.

En el acto han estado presentes, además de Chivite, el delegado del Gobierno en Navarra, José Luis Arasti; la consejera de Relaciones Ciudadanas del Gobierno foral, Ana Ollo; el director general de Paz y Convivencia del Gobierno de Navarra, Martín Zabalza; el coronel jefe de la Guardia Civil en Navarra, José Santiago Martín Gómez; el jefe de la Policía Nacional en Navarra, Francisco López Canedo; el jefe de la Policía Foral, Juan Carlos Zapico; el portavoz de Navarra Suma y presidente de UPN, Javier Esparza; así como varios parlamentarios de Navarra Suma y de PSN.

En el acto ha intervenido Silvestre Zubitur, concejal de Navarra Suma en Leitza, quien ha pedido que la Guardia Civil "se quede" en Navarra. "Queremos que España sepa que Navarra ama a la Guardia Navarra, que Navarra es y se siente España y que amamos al resto de españoles nuestros compatriotas", ha asegurado.

Cuando apenas llevaba cuatro meses destinado en Leitza, Beiro murió por una bomba-trampa oculta tras una pancarta colocada junto a la calzada en la carretera NA-1320, en el puerto de Urto, a unos cien metros del límite con Guipúzco, que tenía un anagrama de ETA y la frase en euskera "Guardia Civil muere aquí".

Cuando la patrulla de Juan Carlos Beiro se dispuso a retirarla el artefacto hizo explosión matando al cabo, asturiano de 32 años y padre de dos mellizos de 6, e hiriendo a otros cuatro miembros de la Guardia Civil, uno ellos de gravedad.


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