SOCIEDAD

Reformas en casa, la pesadilla de multitud de navarros: explican cómo prevenir los problemas con las obras

La Asociación de Consumidores de Navarra Irache advierte sobre el total de rehabilitaciones en domicilios navarros que tienen inconvenientes en el presupuesto, la calidad o los plazos.

Imagen de un albañil colocando baldosas en las obras de reforma de una casa. ARCHIVO
Imagen de un albañil colocando baldosas en las obras de reforma de una casa. ARCHIVO  

Según una encuesta impulsada por la Asociación de Consumidores de Navarra Irache, el 21% de la población navarra ha realizado alguna reforma en su vivienda en los últimos dos años y el 16% de esta agrupación ha tenido algún percance al hacerla.

El encargo de reformas se ve condicionado generalmente por la edad de los clientes: los menores de 30 años conforman un 27%; los miembros del intervalo entre los 30 y 65, un 21%; y a partir de los 65, un 17%.

Según las diversas zonas de residencia, los datos también varían: en la capital navarra ha habido más problemas al realizarlas, en un 21%, mientras que en otras zonas de Navarra que suelen mostrarse más satisfechos, con tal solo un 10% de casos con algunos inconvenientes. 

El contratiempo más habitual se basa en la calidad o resultado de la reforma, factor presente en el 50% de los casos problemáticos. Tras este, se encuentra el plazo de ejecución, en el 25% de las reformas con limitaciones; el precio, en un 12.5%; el contrato, en un 6.2%; y otros problemas sin especificar, 6.2%.

CONCRETAR PRESUPUESTO

Un comunicado de prensa de la Asociación Irache indica que "antes de comenzar una obra es aconsejable pedir varios presupuestos, aunque sean aproximados, para poder comparar". En este caso, añade, "conviene acordar antes si me van a cobrar por elaborarlo y cuánto, aunque luego no se encargue el trabajo".

La empresa contratada, por su parte, deberá entregar un presupuesto detallado que indique con exactitud las labores que llevarán a cabo y el coste de cada una de ellas. En el informe debería desglosarse también el precio de los materiales y de la mano de obra con las horas de trabajo estimadas, así como los impuestos y posibles subvenciones.

La Asociación declara que "si el consumidor ha aceptado el presupuesto, posteriormente la empresa no debería cobrarle más de lo convenido". Sin embargo, cuando el consumidor se fía de la empresa, aun cuando esta no le ha facilitado un presupuesto y el acuerdo se ha cerrado mediante una mera conversación verbal, la compañía puede llegar a cobrarle mucho más de lo que habían hablado en un principio.

De hecho, muchos clientes han acudido a Irache porque las obras se han encarecido hasta tres mil euros más de lo que se había acordado a priori. "Cualquier cambio sobre el presupuesto debe ser comunicado y aceptado por el cliente", afirma la Asociación navarra. 

Los encarecimientos injustificados sobre el presupuesto ofrecido en un principio son muy comunes. De hecho, algunas empresas establecen en el presupuesto un porcentaje variable por imprevistos ( por ejemplo, de un 10%), que con frecuencia se acaba cobrando, aunque no siempre se justifique con rigor.

Otro elemento importante es determinar en el contrato la forma de pago, para que quede claro de qué manera y cuándo se van a efectuar los abonos. No es extraño que algunas personas determinen pagar ciertas cantidades o porcentajes del presupuesto en varios pagos, lo que permite que el consumidor solo tenga que pagar ciertas partidas cuando ya han concluido los trabajos y asegurarse de que la empresa finaliza íntegramente la reforma.

FIJAR LOS PLAZOS

Por otro lado, es importante fijar en el contrato una fecha de inicio y de finalización de las reformas, así como concretar una penalización por cada demora que se pueda producir en la fecha fijada. La Asociación garantiza que esta es la mejor manera de evitar los retrasos. 

En función del tipo de reformas, las obras pueden hacer la casa inhabitable: socios de Irache han pasado semanas en hoteles y otros, incluso meses en casas de familiares por retrasos imprevistos, con un fuerte coste añadido, tanto económico (en ocasiones de más 1.200 euros) como familiar que puede conllevar.

Para evitar malentendidos, lo mejor es concretar al máximo las reformas, si es posible, aportando en el contrato descripciones y elementos gráficos que plasmen el resultado final encargado. Cuanto más detallada sea esta descripción, más posibilidades habrá de reclamar posteriormente posibles incumplimientos. Hay quienes, para evitar problemas, prefiere comprar por sí mismo los materiales y pagar a la empresa exclusivamente por efectuar los trabajos.

Irache propone además informarse de las licencias o permisos urbanísticos necesarios para llevar a cabo cualquier reforma: "Conviene asegurarse también de que las obras no afectan a elementos comunes del edificio e informar al resto de vecinos sobre las mismas".


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