• domingo, 02 de octubre de 2022
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EDUCACIÓN

El psiquiatra Fernando Sarráis aconseja desde Pamplona "mejorar el diálogo para competir con las nuevas tecnologías"

“Padres y educadores deben hacer de traductores de emoticonos para enseñar a los jóvenes a expresar afectos”, afirma el profesor de la Universidad de Navarra.

El psiquiatra Fernando Sarráis, con su libro 'El diálogo' CEDIDA
El psiquiatra Fernando Sarráis, con su libro 'El diálogo'. CEDIDA

“Al igual que cuando dialogamos con una persona que habla un idioma distinto necesitamos intérprete, se precisa un traductor que matice con palabras lo que niños y jóvenes quieren expresar con los emoticonos en una conversación. Estos traductores deben ser padres y educadores”. Esa es la opinión del psiquiatra Fernando Sarráis, profesor de la Facultad de Educación y Psicología de la Universidad de Navarra y autor del libro El Diálogo.

Sarráis destaca la necesidad de que padres y educadores perseveren en el uso de preguntas como “¿te sientes contento?, “¿te has sentido bien?”. Esto, a su juicio, enseñará a los jóvenes a emplear palabras para expresar los afectos, o “al menos, conocer cómo funciona su afectividad”.

El objetivo de este aprendizaje es alcanzar un diálogo óptimo entre los interlocutores, que fomente hacer sentirse bien a las personas con las que conversamos (mayoritariamente familiares, amigos y compañeros). “Si lo conseguimos, también nosotros nos sentimos bien, por lo que nunca nos sentiremos solos”.

Ante el nuevo paradigma de la comunicación, Sarráis plantea que las nuevas tecnologías están desplazando el diálogo interpersonal cara a cara, porque hacen sentirse mejor al usuario que el modo tradicional. Es necesario “replantearse cómo mejorar el diálogo para competir con estas nuevas tecnologías de comunicación. Y este libro trata de ayudar a lograr este objetivo“.

El Diálogo, última publicación del profesor de la Universidad de Navarra, muestra estrategias y pautas para alcanzar un buen diálogo en distintos entornos: familiar, amistad, laboral, etc.

Según estas recomendaciones, entre los cónyuges se debería dar un diálogo como en el noviazgo, pedir perdón cuando se cometen errores en el diálogo, hablar de la persona interior y de los sentimientos positivos del uno al otro. Además de comunicar con frecuencia sentimientos positivos, como “te quiero mucho”, “siento orgullo de ti” o “me siento apoyado y reconfortado por ti”.

ESCUCHA INTERESADA

Entre padres e hijos, se ha de dar una actitud de escucha interesada, sinceridad, aceptación incondicional, respeto a las opiniones de los hijos, empleo de ideas razonadas, libertad, retroalimentación afectiva, empatía, lealtad, confidencialidad y optimismo.

Por último, entre padres e hijos adolescentes, habría que hablar poco y escuchar mucho. Normas y multas, sí; broncas, no. Tampoco deberían haber chantajes ni amenazas. Habría que prestar más atención a los sentimientos de los hijos que a la conducta, y no pedir obediencia inmediata, sino darles tiempo. A la vez, otorgar más atención a los talentos y no quejarse ante los hijos del sufrimiento que les causan.

Las reglas generales para el buen diálogo con los demás serían dar prioridad al otro; una actitud humilde y sencilla; dialogar sobre los temas preferidos del otro, y dar una retroalimentación positiva.


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