CABALGATA 2020

¡Ya están aquí! Los Reyes Magos llegan a Pamplona a través de un Portal de Francia abarrotado

Melchor, Gaspar y Baltasar han cumplido con su tradición en la capital navarra, aunque con un ligero retraso sobre la hora prevista.

La llegada de los Reyes Magos a Pamplona a través de La Magdalena y el Portal de Francia. PABLO LASAOSA
La llegada de los Reyes Magos a Pamplona a través de La Magdalena y el Portal de Francia. PABLO LASAOSA

Con más de media hora de retraso, los Reyes Magos han llegado a Pamplona. A las 16.32 horas exactamente, Melchor, Gaspar y Baltasar han cumplido su tradición y han cruzado el Portal de Francia para acceder al centro de la ciudad junto a su colorida comitiva de abanderados italianos.

Antes, sus Majestades, montados en Romeo (dromedario de Melchor), Bafi (dromedario de Gaspar) y Pesao (camello de Baltasar), habían cruzado el Puente de la Magdalena y entrado en el recinto de las murallas atravesando el Paseo Vergel. 

Así pues, los Reyes Magos han recorrido 1.495 metros por las calles del Casco Viejo con un cortejo integrado por 347 personas, precedidas por figurantes que han ido anunciando su llegada.

Además, pastores y músicos cantores les han acompañado hasta el Portal de Francia, en cuyas inmediaciones estaba el campamento de la guardia pretoriana, con 21 guardias, que se han sumado al cortejo.

Durante todo este recorrido, los Reyes Magos han estado arropados por cientos de niños y padres, que les han esperado para darles la bienvenida, corear sus nombres y poder fotografiarse con ellos.

Este trayecto ha finalizado en una plaza Consistorial también abarrotada que les ha recibido antes de que siguiesen con el resto de sus actos previstos para el día.

UNA HISTÓRICA ENTRADA

La entrada de los Reyes Magos al centro de la ciudad ha sido posible gracias al histórico sistema de engranajes del puente levadizo del Portal de Francia.

Los elementos mecánicos que izan y bajan el único puente levadizo que queda en la ciudad datan de 1753, mientras que el sistema de cadenas es dos siglos posterior. El Ayuntamiento de Pamplona recuperó los mecanismos de este puente en 2007 y desde el 5 de enero de 2008 permite acceder a los Reyes Magos de Oriente al centro de la ciudad en la tarde de la Cabalgata.

El Portal de Francia está compuesto por dos arcos diferentes que se disponen sucesivamente. El tablero está en el arco más exterior y los mecanismos que alberga (rueda, espiral, polea, cadena y contrapesos) se aprecian bajo una bóveda-tejadillo de ladrillo de arco rebajado.

Los trabajos realizados en los mecanismos que permiten levantar el tablero del Portal de Francia se conocen como 'Maniobra de Derché'. Esta acciona las cadenas del puente en un sistema que, con la acción de los contrapesos, permite equilibrar la fuerza necesaria para levantar el tablero, lo que hace que la puerta pueda subir o bajar. El sistema proviene del último tercio del siglo XIX y su nombre responde al de su inventor.

Es una modalidad de los llamados 'puentes de cadena' que se instalaron en sustitución de las antiguas palancas basculantes de madera, llamadas flechas, de origen medieval. En este caso, cada uno de los dos contrapesos del puente levadizo, de hierro y plomo, pesan 645 kilos y alzan un tablero de 1,82 toneladas. Los elementos para realizar la maniobra datan del reinado de Felipe V y son obra de la fundición de Salvador Pinaqui (Molino de Caparroso).

El Portal de Francia es parte del sistema de fortificaciones, ya que es una de las seis puertas que servían de acceso a Pamplona cuando el perímetro amurallado encerraba completamente la ciudad. Es, además, la única que conserva su emplazamiento y aspecto original.

Sus orígenes se remontan a la época medieval, cuando la ciudad estaba dividida en tres poblaciones; en aquella etapa el acceso se conocía como 'Portal del Abrevador' y era una puerta en la primitiva muralla del Burgo de la Navarrería.

El portal se ha abierto al final de la calle del Carmen, antigua Rúa de los peregrinos porque por ella entraban los peregrinos que llegaban a la ciudad a través del Camino de Santiago. Los puentes levadizos se alzaban para cerrar la ciudad, una costumbre que se extendió hasta 1915.

Antes de las Navidades se probó este sistema y, además de engrasar los cojinetes como suele ser habitual, se han eliminado restos de óxido mediante un cepillado manual y aplicado una capa de pintura en la estructura metálica del tablero del puente. Durante el año, el tablero esta inmovilizado y el mecanismo está bloqueado con pasadores y candados


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