SOCIEDAD

Las pelotas de la ‘buena estrella’ hechas en Lodosa y que arrasan en toda Navarra

Una firma lodosana, Karey & Solano Footwear, y un pelotari artajonés, Jesús Urra, han dado con una pelota de goma maciza que en unos meses ha arrasado los frontones.

Jesús Urra, Olga Galilea, Conchita Bartolomé, Jaime Rudiez, y José MIguel Martínez
El pelotari Jesús Urra y el equipo de investigadores liderado por Olga Galilea, Conchita Bartolomé, Jaime Rudiez y José Miguel Martínez.

El juego de pelota más practicado, el de la paleta goma maciza, sufría un serio problema: la falta de pelotas adecuadas. Dado su escaso volumen de negocio, pese a los cientos de palistas, los fabricantes habían abandonado el producto a cauchos poco apropiados, y devaluado el material, hasta el último año.

La conjunción del pelotari artajonés Jesús Urra Ortigala y del químico andosillano José Miguel Martínez Resano, director de laboratorio de la empresa lodosana Karey & Solano Footwear, ha revolucionado los frontones.

A las nuevas pelotas, amarillas o negras, las distingue una estrella blanca (de menos bote de salida) o amarilla (algo más viva). Es la buena estrella, la del éxito arrollador en la paleta goma.

En unos meses se han hecho prácticamente con todo el mercado de Navarra. Copan campeonatos oficiosos y federados. Reúne las características de la pelota perfecta, la que permite jugar con el espacio y las distancias para abrir huecos y rematar con precisión.

BUSCANDO LA PELOTA PERFECTA

Desde mediados de la primera década del siglo XXI, el mercado sólo ofrecía pelotas de pésimas características: demasiado pesadas, muy lentas, de bote excesivo, blandas... Las de calidad dormían en almacenes olvidados o en colecciones de pelotaris retirados.

Siempre ha resultado difícil producir buenas pelotas. Hace más de veinte años Urra ya se puso en contacto con la empresa Cauchos Especiales, que inventó las pelotas de cuadro, las antiguas buenas. Les pidió que reprodujeran una salida de allí mismo. “Contestaron que no podían, que compraban cauchos destinados a suelas para zapatos y que no controlaban su composición”, recuerda el pelotari artajonés.

En septiembre de 2016, Urra vio una nueva oportunidad frente al IES Pablo Sarasate, en Lodosa, donde impartía clases de Educación Física. Tras fijarse en el cartel: Suelas Karey, repitió el intento de antaño. Les presentó dos pelotas antiguas buenas como modelo y les propuso reproducirlas.

Llegó el golpe de suerte”, explica. “Dado que “Karey & Solano Footwear cuenta con un laboratorio de investigación de su caucho, su director adjunto Jaime Rudiez y la gerente Conchita Bartolomé aceptaron mi propuesta, pese a que fabricar pelotas les suponía una fracción insignificante de su negocio. Les pudo la curiosidad, el afán investigador en un campo nuevo”, añade Jesús Urra.

MÁS DE 60 PROTOTIPOS

"El problema se podría formular así: ¿Cómo se puede fabricar una pelota como las antiguas buenas, con toque y control?”, se preguntaba el artajonés. La respuesta debería buscarla en el laboratorio. El objetivo era facilitar la recuperación del juego de espacios. Ajustar el peso, la dureza, el bote, la salida... costó más de 60 prototipos.

Este tipo de pelotas se utilizaba en la época dorada del frontón de López, en el pamplonés barrio de Iturrama, la Meca de la paleta goma. Allí se practicaba de manera sistemática el juego de espacios en los 80 y 90 con especialistas como Iriarte, Robles, Ollo, Vito Aldaz del la Quadra-Salcedo, Carmelo Andueza, Paternáin, Tomás Garcés "Menotti"... todos ellos sobresalientes como colocadores y rematadores. La pérdida de calidad a mediados de la década 2000 condicionó la táctica del juego. Desincentivó el uso de espacios en favor de la fuerza y la defensa.

El químico José Miguel Martínez formulaba los prototipos, asistido por la técnico de laboratorio Olga Galilea, arnedana, ambos residentes en Viana. Urra los evaluaba; las pelotas aceptables pasaban al frontón de López, donde el criterio de los pelotaris testaba para luego afinar en el laboratorio, hasta dar con el toque y control que contentara a delanteros y zagueros.

EL DECÁLOGO DE LA PELOTA IDEAL

El diseño final supone una revolución en la paleta goma por reunir las características buscadas. Así lo explica Jesús Urra:

  1. Toque. La primera condición que los palistas exigen a la pelota es que al golpearla, sientan un impacto seco y breve. Se consigue con una combinación del peso justo (65-66gr.) con la dureza justa (85-88 durómetros). Más peso lesiona y jubila anticipadamente a los pelotaris, además de asustar a los principiantes.
  2. Control. Las pelotas de estrella se controlan muy bien por reunir estas propiedades: peso, bote, salida y agarre adecuados.
  3. Peso adecuado. Si pesaran menos de 65gr. harían vuelos zigzagueantes y rápidos, el pelotari se dedicaría más a evitar el fallo que a colocar. Si pesaran más de 66 gr., la atención se centraría más en aplicar fuerza que en dirigir.
  4. Su medio bote permite al jugador pensar a dónde enviar la pelota y cómo, es decir, jugar con ella. Una pelota saltarina juega con el pelotari, le sobrepasa por encima le obliga a usar golpes de arriba, y desincentiva el remate adelante por alcanzarse fácil.
  5. Su velocidad de salida permite jugar con el espacio. Si sale con lentitud el juego de colocación no sirve de nada. El adversario alcanza siempre la pelota. Arriesgar no resulta rentable. Los tantos se ganan por cansancio o, lo que es peor, por aburrimiento. Por otra parte, un exceso de velocidad dificultaría el control.
  6. Dos modelos de pelota se han diseñado, ya que no todos los pelotaris golpean con la misma fuerza. Ambas son de medio bote: la de estrella blanca, algo más lenta, para jugadores más pegadores; y la de estrella amarilla, algo más rápida, para jugadores de menos potencia. La estrella blanca se adecúa más a los frontones cortos y la estrella amarilla a los largos. La primera sirve para el verano y la segunda es de invierno.
  7. Agarre excepcional de la pelota a las superficies del juego, sobre todo a la pala y a la pared izquierda. Esto facilita el control, optimiza efectos y jugadas de dos paredes.
  8. El bote y la salida varían poco al aumentar su temperatura durante el partido. laboratorio.
  9. Ensucian menos los frontones claros, algo que ayuda a su conservación. Las exigencias de peso, de dureza y de la relación bote-salida se perfilaron durante el proceso de selección de prototipos por los pelotaris. El agarre excepcional, la estabilidad del bote-salida y la menor tendencia a ensuciar surgieron de la creatividad y pericia del químico J. M. Martínez Resano, que se implicó como otro pelotari  más.
  10. En frontones claros y en oscuros. El químico vio la innovación más llamativa: las pelotas de color amarillo brillante son para jugar en frontones oscuros (verde, azul, granate...). Resuelven un problema que no habían planteado los palistas: el de las pelotas blancas usadas hasta ahora en esos frontones, que entorpecen el juego de espacios por ser muy pesadas, lentas, botonas y deslizantes sobre la pared izquierda. Además, su porosidad las tiñe de verde o las ensucia sin poder limpiarse, lo cual les resta visibilidad. Las pelotas amarillas solucionan todo. Sus características son idénticas a las negras, y se limpian fácil, con un paño y alcohol.

Ahora queda un trabajo pendiente, el de la iniciación. Las nuevas pelotas son aptas para ambos sexos y para todas las categorías, excepto para iniciación. Para culminar el trabajo pendiente bastaría con conseguir un molde de pelotas de 45mm de diámetro. Seguro que las federaciones de pelota, promotoras de este deporte, se interesarán...


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