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Morir por calor mientras se trabaja en Navarra: un riesgo más real de lo que parece

En 2017 cinco trabajadores acudieron al hospital afectados por las altas temperaturas y un sindicato denunció la muerte de un operario forestal por exposición al calor.

Dos trabajadores en una construcción. ARCHIVO
Dos trabajadores en una construcción. ARCHIVO  

Las altas temperaturas afectan al trabajo, y mucho.

Así lo confirman los datos remitidos por el Gobierno de Navarra en los que se detalla que el pasado año se registraron cinco urgencias hospitalarias como consecuencia de las altas temperaturas en el ámbito laboral.

Sin embargo, el caso más trágico, según denunció el sindicato LAB, fue la muerte de un operario forestal en Lesaka al trabajar durante horas a temperaturas superiores a 36 grados.

Precisamente, la actividad forestal es uno de los sectores más perjudicados por las ‘olas de calor’, pero no es el único.

Según el informe de siniestralidad laboral elaborado por el Ministerio de Trabajo, a estas actividades relacionadas con el cuidado y mantenimiento de las masas forestales hay que sumar otros sectores como la industria manufacturera (0,29 %), industria transformadora de metales (0,27 %), la hostelería y restauración (0,25 %) y parte del sector servicios (0,21 %), todos ellos afectados por exposición a temperaturas extremas.

En total, en España se registraron 90 accidentes por calor e insolación, de los que dos fueron mortales, ha destacado UGT a través de una nota.

Unos datos que para el sindicato reflejan "una clara infranotificación" de este tipo de accidentes que debe ser corregida para que se puedan prevenir.

No obstante, se trata de datos complicados de obtener porque en muchos de los casos, los accidentes de trabajo producidos como consecuencia de calor no siempre se computan en este apartado.

Por eso, desde el sindicato se insiste en la necesidad de tomar todas las medidas oportunas que eviten que se produzcan accidentes de trabajo de este tipo.

Para ello, recuerdan, es importante que trabajadoras y trabajadores estén formados e informados sobre los riesgos existentes en sus puestos de trabajo, así como de las medidas preventivas que se han de aplicar.

"La prevención no es un coste es una inversión, por lo que exigimos a las empresas que establezcan protocolos para evitar este tipo de riesgos", han añadido al mismo tiempo que han pedido a las Administraciones Públicas y a la Inspección de Trabajo que "extremen la vigilancia en el cumplimiento de la normativa y los convenios colectivos en relación con la prevención de riesgos laborales".

RIESGO REAL DE MUERTE POR CALOR

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) define el estrés térmico por calor como “la carga de calor que los trabajadores reciben y acumulan en su cuerpo y que resulta de la interacción entre las condiciones ambientales del lugar donde trabajan, la actividad física que realizan y la ropa que llevan”.

Las altas temperaturas son un peligro para la salud porque el cuerpo, para funcionar con normalidad, necesita mantener invariable la temperatura en su interior en torno a los 37ºC.  Cuando la temperatura central del cuerpo supera los 38º, ya se pueden producir daños a la salud y a partir de los 40,6º la muerte.

La exposición al calor puede causar diversos efectos sobre la salud, de diferente gravedad, tales como erupciones en la piel, edema en las extremidades, quemaduras, calambres musculares, deshidratación, agotamiento, etc.

Pero, sin duda, el efecto más grave es el golpe de calor, que se da cuando la temperatura corporal supera los 40,6º, que puede resultar mortal entre el 15 % y 25 % de los casos.

MEDIDAS PREVENTIVAS EN EL TRABAJO

Para evitar estas situaciones se aconseja utilizar en el trabajo al aire libre gorras y cremas de protección que debe facilitar la empresa; hidratarse de forma continua, realizar descansos a la sombra y reducir la exposición al sol en horas de más calor adaptando los horarios laborales.

Por último, todas las recomendaciones apuntan a que ante un "golpe de calor" hay que contactar con un médico y llevar al paciente al hospital lo antes posible porque a menudo se necesita oxígeno, suero por vía intravenosa y medicación.

Otros consejos son colocar a la persona afectada a la sombra y en un ambiente frío, desvestirlo, refrescarle con duchas de agua que esté a 15-18 grados y darle de bebes agua si está consciente, ºC). El agua no debe ser inferior a esa temperatura.

Si ha perdido el conocimiento se aconseja cubrir el cuerpo con toallas húmedas, cambiándolas con frecuencia y, preferiblemente, en combinación con un ventilador.

Si esto no es posible se le debe colocar recostado sobre un lateral de su cuerpo, con la cabeza ligeramente ladeada, el brazo inferior atrás y extendido, y el superior flexionado hacia adelante y hacia arriba, y con las piernas también flexionadas, más la superior que la inferior. 


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