RELIGIÓN

Una procesión para la historia: miles de personas arropan la concentración mariana de Navarra

Tras la multitudinaria procesión se ha celebrado la última misa del año jubilar en la que se ha cerrado la puerta Santa de la Catedral de Pamplona.

Concentración mariana para cerrar el Año Santo de la Misericordia. PABLO LASAOSA
Concentración mariana para cerrar el Año Santo de la Misericordia. PABLO LASAOSA  

Multitudinaria, solemne y con la emoción contenida. La concentración mariana “Mater Misericordiae” ha regado las calles de Pamplona de un halo misericordioso que ha acompañado al cortejo de 12 vírgenes llegadas de toda la geografía navarra para formar parte del cierre del Año Santo.

El encuentro mariano estaba llamado a ser uno de los actos religiosos más simbólicos de las últimas décadas en la Comunidad Foral, y como tal no ha defraudado. Miles de personas han llenado las calles que conectan la parroquia de San Lorenzo con la Catedral de Pamplona, convertidas por unas horas en la arteria principal del espíritu católico en Navarra.

La procesión de Vírgenes, encabezada por San Miguel de Aralar, ha permitido ver desfilar conjuntamente a algunas de las tallas más veneradas de toda la Comunidad. Nuestra Señora de la Soledad de Pamplona, Santa Ana la Vieja de Tudela, la Virgen del Yugo de Arguedas, la Virgen de Nieva de Peralta, la Virgen del Camino de San Cernin, la Virgen del Puy de Estella, la Virgen del Olmo llegada desde Azagra, la Virgen de Jerusalen de Artajona, Santa María de Ujué de Tafalla, la réplica de la Virgen de Orreaga de Roncesvalles que se atesora en la Catedral de Pamplona, la Virgen de Rocamador y Santa María la Real han protagonizado la comitiva.

Este cortejo ha contado con la presencia del arzobispo, Francisco Pérez, y la participación de grupos musicales, auroros, bandas municipales, hermandades y feligreses de las parroquias que han formado parte de la procesión, así como de otras parroquias que también se han movilizado para acudir a Pamplona. La concentración mariana no sólo ha servido para cerrar el Año de la Misericordia, también ha terminado siendo una demostración del fervor religioso de Navarra.

LOS MOMENTOS DE EMOCIÓN 

Sólo los mayores del lugar recordaban haber visto desfilar por las calles a Santa María la Real, la venerada madre que preside la Catedral. Desde su coronación en 1946, que también congregó a decenas de Vírgenes y Santos de muchos puntos de Navarra, la talla de Santa María no había vuelto a formar parte de una comitiva así.

Verla salir de la Catedral mientras repicaba la campana María ha sido uno de los momentos más emocionantes de este domingo, como han destacado muchos de los cientos de personas que se han congregado en este inicio de los actos. Los asistentes miraban hacia arriba, no sólo al campanario, también a un cielo gris plomizo, preludio de lo que parecía ser un chubasco constante, que ha respetado el encuentro.

El cierre de la Puerta Santa por parte del Obispo de Pamplona Francisco Pérez como símbolo del cierre del Año de la Misericordia también ha captado todas las miradas precedido por la salida de las doce Vírgenes que han salido por la Puerta, no sin antes despedirse con una reverencia de la anfitriona, Santa María la Real a la que San Miguel de Aralar le ha ofrecido un emotivo beso de despedida.

Desde la Archidiócesis de Pamplona y Tudela habían declarado que esperaban que el acto fuese "a la vez artístico, cultural, religioso, y sobre todo cercano a la gente". La sensación a pie de calle ha sido que el objetivo se ha cumplido con creces. En el recorrido por las calles del Casco Antiguo había se respiraba el recogimiento de los feligreses y curiosos ante la concentración de tan preciadas tallas, tanto por lo espiritual como por lo estético.

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