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Manuel Arellano, trasplantado dos veces de riñón y presidente de Alcer en Navarra: "Lo único importante es vivir"

Su historia de superación la tejen dos llamadas, dos días, dos trasplantes de riñón que han devuelto a su vida la vitalidad.

Manuel Arellano, presidente de Alcer en Navarra, durante la presentación de la II Gala de las Estrellas (4). IÑIGO ALZUGARAY
Manuel Arellano, presidente de Alcer en Navarra, durante la presentación de la II Gala de las Estrellas (4). IÑIGO ALZUGARAY  

Las fechas son unas de sus grandes aliadas. Adivina a acertar cada año y cada mes. Cada época de su vida desde que en su infancia ya se descubrieron ciertos síntomas de que algo no marchaba como debía.

Pero ninguno de los números que repite Manuel Arellano cobran tanta vida en su relato como lo hacen los días clave en los que sonó su teléfono y, al descolgar, una voz al otro lado del aparato le alertó de las mejores noticias de las líneas que aquí siguen: había un donante

Sólo esta idea puede desenmascarar el resto de su testimonio, en el que el presidente de la Asociación para la Lucha contra Enfermedades Renales en Navarra (Alcer) hace hincapié en una historia que ha contado a todo aquel que ha necesitado de su caso para encontrar en el optimismo la herramienta clave para avanzar

A sus 42 años y a punto de hacerse con el 3, el presidente de Alcer desde 2012 celebrará el próximo año el 40 aniversario de esta asociación en la Comunidad foral. Mientras espera esa fecha, que también quedará grabada en su retina, hace un repaso de los hechos clave que han marcado su vida.

El motivo no es otro que la 'Gala de las Estrellas' que, este jueves a las 19 horas en el Museo de Navarra, los enfermos renales celebrarán para premiar a los socios más veteranos y a aquellos que les regalan algo intangible que tiene de todo, menos precio: la vida

UN DEPORTISTA VITAL

Manuel Arellano habla de la vitalidad con la misma fuerza que empuja el término su voz. Recuerda como en su adolescencia esa cualidad fue la que le animaba constantemente, y ya desde niño, a ser una persona activa o un pequeño revoltoso. "Los médicos desde entonces ya detectaron que algo no iba bien porque mi crecimiento no era el que debía. No crecía", explica en relación al tratamiento al que tuvo que someterse con tan sólo 12 años. 

Fueron años complicados para él, un joven deportista, y para su familia, que no se explicaba el porqué de la situación. La incógnita se terminó de resolver al día siguiente de una excursión por el monte: "No podía levantarme de la cama cuando me desperté". Una enfermedad renal producida por unos riñones muy pequeños que no se habían desarrollado lo suficiente fue el diagnóstico que coincidió con todos sus problemas de salud. 

La hemodiálisis fue el tratamiento y la propuesta que obtuvo, a la cual se sometió hasta 1993. "El 24 de noviembre de 1993", dice. Ese fue el día que le llamaron para advertirle de que había aparecido un riñón.

"Para ti, dijeron", recuerda Arellano. Con temor por cómo se habían acontecido los hechos, sabe que fue un momento duro tanto para sus padres como para él y en el que todos se quedaron en cierto "shock". "En el fondo pensaba que algún día tenía que llegar", relata. 

Las dudas comenzaron a invadir el terreno que controlaba. El hecho de desenchufarse de aquella máquina que lo mantenía con vida era una idea que a sus escasos 20 años no podía comprender de la misma forma que ahora lo hace.

Con cierto tono de humor, y tras tres semanas de ingreso hospitalario, recuerda la anécdota de cómo un día de aquel año salió de la habitación y saltó por encima de un sofá que había en la Clínica Universidad de Navarra. "Estaba lleno de vitalidad", dice al recordar los primeros síntomas tras haber sido trasplantado. 

Arrancó una vida nueva para él que se prolongó hasta 2008. El calendario de aquél año son doce páginas que pasan en negro en su memoria. "Fue el peor momento de mi vida", dice. Dos tumores y un cáncer se sumaron al riñón, que había dejado de funcionar.

Volver a la diálisis, además de combatir otros tratamientos como la quimioterapia, fue de nuevo el caballo de batalla con el que tuvo que lidiar. "Es un tratamiento con un peso psicológico brutal en el que tienes que ser consciente de que es una esclavitud que te permite vivir", alega de forma tajante. 

LA SEGUNDA FECHA

Dos años tuvo que estar fuera de las listas de espera debido a la incompatibilidad de poder someterse a un nuevo trasplante y a los tratamientos del cáncer a los que también tenía que hacer frente.

Pero llegó un nuevo día. Ya se había convertido en presidente de la asociación renal en Navarra y su móvil sonó unas 16 veces. "Recuerdo perfectamente ese día porque cuando me llamaron de nuevo para decirme que había un donante, la emoción me comió por dentro", sigue mientras recupera la sonrisa. 

Fue el 20 de diciembre de 2014. Acudió al hospital, emocionado con la idea de poder volver a confiar en la ilusión. "Quería volver a vivir una vida plena y completa". Y así fue. 

"No voy a dejar que la enfermedad pueda conmigo" es la frase que ha conseguido hacer fuerte en sus peores momentos a Arellano. Sumado a la figura del donante, que se hace imprescindible para tener calidad de vida, considera que los tres factores claves que marcan a una persona con una enfermedad renal son: la voluntad personal, los seres queridos y el hecho de tener una ocupación. 

En su caso, los tres han rodado como una engranaje infinito que jamás se para, aunque en ocasiones sufra pequeños atascos. "He sido muy optimista. Siempre", dice. "La edad es lo que te hace valorar la vida de diferente manera, a aprender el valor de las cosas importantes. Lo único importante es vivir".

Tanto es así que hace dos años que ha vuelto a recuperar el amor y la dedicación al deporte, aquél que abandonó al día siguiente de la excursión montañera que no le dejó moverse de la cama.

El año que viene, de hecho, afrontará los Juegos Mundiales y Nacionales de Trasplantados, donde participará en la modalidad de triatlón. Campeón de su categoría en los anteriores, pretende que su mensaje llegue a la ciudadanía. "Es importante pensar en nuevas formas de donación porque a cambio de eso, hay vida"

A todos los que son fieles a esta última cita, Alcer reconocerá este jueves una labor incondicional a la que hace falta, siempre, se sumen más adeptos. Por distintas razones. Y es que testimonios como los de Manuel Arellano tienen que marcar las portadas de los periódicos. Las noticias de nuestro día a día. La historia de nuestra sociedad. Y el sonido de cada latido. 


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