SOCIEDAD

El legado de la viuda de un asesinado por ETA: "Ganas siempre cuando procuras no hacer daño a nadie"

Ana María Vidal-Abarca se enfrentó al asesinato de su marido, el comandante de caballería Jesús Velasco, en un atentado terrorista en enero de 1980.

Ana María Vidal-Abarca, creadora de la primera asociación de víctimas del terrorismo. FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO
Ana María Vidal-Abarca, creadora de la primera asociación de víctimas del terrorismo. FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO

"Puede parecer un contrasentido, pero no lo es. En esta vida hay veces que aunque pueda parecer que pierdes, ganas". Esto lo escribió Ana María Vidal-Abarca, la creadora de la primera asociación de víctimas del terrorismo cuyo legado ha quedado recogido en un libro recién publicado, obra de María Jiménez Ramos.

El libro, "Ana María Vidal-Abarca. El coraje frente al terror", editado por la Fundación Víctimas del Terrorismo en colaboración con la editorial Catarata, incluye este texto manuscrito de Vidal-Abarca en la primera biografía que se publica de ella.

"Porque ganas siempre cuando eres buena persona. Ganas siempre cuando procuras no hacer daño a nadie. Ganas cuando defiendes la vida y la libertad", continúa el manuscrito.

Y con esa filosofía, Vidal-Abarca se enfrentó al asesinato de su marido, el comandante de caballería Jesús Velasco, en un atentado de ETA en enero de 1980 en Vitoria, y decidió afrontar la resistencia pacifica contra el terrorismo.

Tal y como relata la autora de la biografía, Vidal-Abarca juntó sus manos a las de otras dos mujeres, Sonsoles Álvarez de Toledo e Isabel O'Shea, y fundó la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT).

Protagonizó una lucha contra ETA en una etapa en la que muchas víctimas eran enterradas casi en la clandestinidad. Eran los años de plomo, como fueron conocidos los más sangrientos de la organización terrorista, años en los que acudía a esos funerales para acompañar a las familias que lloraban en soledad la muerte de sus allegados: militares, policías y guardias civiles, sobre todo.

María Jiménez Ramos hace un recorrido, en algo más de 200 páginas, por la vida y trayectoria de la primera presidenta de la AVT y de la Fundación Víctimas del Terrorismo, en un libro prologado por su hija Ana.

"Nuestra madre era el pilar de nuestra familia. Era tan fuerte, tan serena, tan omnipresente que parecía que siempre iba a estar allí, acompañándonos, restañando con su amor la herida siempre abierta que nos infligieron el fanatismo y la maldad", escribe su hija en el prólogo.

Vidal-Abarca, que falleció en 2015, tuvo doce nietos, para quienes era "abu" y con los que siempre tuvo una atención especial y, de forma individual, les hacía sentirse importantes, según subraya la autora.

Una de sus nietas, Paula, reconoce, en declaraciones Efe, que está orgullosa de su abuela, "un ideal al que cuanto más nos aproximemos, mejores seremos".

Y destaca, sobre todo, su compromiso con la sociedad, "su dedicación a ayudar a los demás, empezando por las víctimas del terrorismo, pero ampliando eso a cualquier persona que se cruzara por su lado".

Paula, que cree que habla en nombre de toda su familia, resalta de su "abu" su "sensatez, sentido del deber, resiliencia, sentido del humor y valentía".

En la contraportada del libro, los editores resumen así su lucha: Vidal-Abarca "viajó a pueblos de media España para asistir a los funerales y reclamó en los despachos de cualquier signo político la protección, el derecho a la justicia y el reconocimiento de las víctimas". 


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