• martes, 21 de septiembre de 2021
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SOCIEDAD

Koldo García: los infiernos y días de gloria del exconcejal de Huarte y sombra de Ábalos

Condenado por dos agresiones en Navarra, condecorado por la Policía Foral y salpicado por varios escándalos como el 'Delcygate' o su nombramiento en Renfe.

María Chivite, Pedro Sánchez y Maite Esporrín, junto a Kodlo García en una exhibición de aizkolaris en Navarra. EFE / JESÚS DIGES
María Chivite, Pedro Sánchez y Maite Esporrín, junto a Koldo García en una exhibición de aizkolaris en Navarra. EFE / JESÚS DIGES

'Nacionalista español', 'guardián de los secretos de Ábalos', 'el último aizkolari socialista'. Las maneras de referirse a Koldo García Izaguirre son múltiples y diversas entre sí. Polifacético como pocos, su nombre apareció en la palestra política nacional de la mano del exministro de Transportes, José Luis Ábalos. Se completaba así un periplo de treinta años en el que un vigilante de seguridad llegó a convertirse en asesor de Renfe.

Nacido en 1970 en Baracaldo, desarrolló su trayectoria profesional en el País Vasco y Navarra. En esta segunda comunidad, tendría lugar su primer encontronazo con la justicia. En 1991, en el escenario de las protestas por la construcción del vertedero de Góngora, Koldo y cuatro vigilantes más que trabajaban para la constructora del proyecto agredieron a un vecino del Valle de Aranguren.

"Volvía a casa con un bidón de gasóleo y a la altura del vertedero un camión de obras bloqueaba el paso. Esperé cinco minutos, quince, treinta… hasta que me harté y bajé de la camioneta para decirle al del camión que se echara un lado unos metros para que pudiéramos pasar los cuatro o cinco coches que estábamos allí haciendo cola", relató la víctima hace apenas un año a El Confidencial.

La respuesta consistió en una agresión múltiple que se saldó con varias costillas rotas, fracturas en los huesos de una mano, una espalda 'negra de moratones' y en la que Koldo se encargó del último golpe. "Sonó mal. Me reventó la cabeza. Sonó tan mal que pensaron que me habían matado", contó el agredido sobre el incidente con los empleados de Serramar Vigilancia.

El resultado de aquello se zanjó en dos años, cuatro meses y un día de cárcel. Pero lo que dictó la sentencia de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Navarra el 23 de mayo de 1996 nunca llegaría a cumplirse. Koldo jamás ingresaría en prisión. Pediría el indulto y la entonces ministra de Justicia del Gobierno de Aznar, Margarita Mariscal de Gante, le perdonaría la pena.

IEl cariñoso mensaje que dedicó Pedro Sánchez a Koldo García en su cuenta de Facebook.
El cariñoso mensaje que dedicó Pedro Sánchez a Koldo García en su cuenta de Facebook.

Tampoco entró preso cuando golpeó a un joven menor de edad en los Sanfermines de 2010. España acababa de ganar el Mundial de fútbol y Koldo agredió junto a un Policía Nacional a un chaval de diecisiete años. Los hechos ocurrieron en el bar Sol, al parecer, porque el agredido portaba una camiseta independentista vasca e increpó a los presente al grito de 'facha' y 'Gora ETA'.

En la resolución, la juez desestimó esta versión y Koldo tuvo que indemnizar a la víctima. Pocos días después de hacerse pública la sentencia, tomó posesión como concejal de Huarte por el PSN. Corría el año 2011.

DEL INFIERNO AL CIELO

Tras aquel incidente vecinos de Huarte protestaron contra su nombramiento. Exponían que Koldo era un 'nacionalista español que odiaba a los independentistas'. No surtió efecto y permanecería en el cargo hasta 2015.

Por aquel entonces, su nombre empezaría a resonar por las esferas nacionales del PSOE. El vigilante de seguridad, escolta escolta de Nicolás Redondo, miembro de UGT y de la Plataforma Stop Desahucio; y portero del Subsuelo o del puticlub Rosalex estaba a punto de ascender de escalafón.

Primero, el 23 de julio de 2014 Pedro Sánchez le dedicaba unas palabras en su cuenta de Facebook. En un post titulado 'El último aizkolari socialista; un titán contra los desahucios", el actual presidente del Gobierno se refería al todavía concejal como un "guerrillero de grandes dimensiones físicas, y corazón comprometido" que era "un referente político en la lucha contra los efectos de la crisis y las políticas de la derecha".

Estas palabras debieron emocionar a Koldo, ya que recogió en un post de su blog personal el cariñoso mensaje de Sánchez.

El escabroso pasado desaparecía y las buenas noticias comenzaban a ser constantes. En fechas posteriores, sería condecorado por la Policía Foral. Una nota de prensa emitida por el gobierno de Yolanda Barcina le describe como "ciudadano que cooperó en la contención de las personas implicadas en una riña tumultuaria ocurrida en mayo de 2014 en Huarte".

Koldo García recibe un reconocimiento de la Policía Foral por ayudar a disolver un riña tumultuosa en Huarte.
Koldo García recibe un reconocimiento de la Policía Foral por ayudar a disolver un riña tumultuosa en Huarte.

Koldo dejaba de ser un vigilante de seguridad condenado, ni siquiera un simple concejal de Huarte. El candidato a presidir el PSOE reconocía públicamente su labor, había sido premiado en su tierra adoptiva. Su momento estaba cada vez más cerca y de la mano de Santos Cerdán y José Luis Ábalos acabaría llegando.

EL CHICO DE LOS RECADOS

Hubo un momento en el que Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García actuaban como fieles escuderos de Sánchez. Aunque ahora ya solo queda el de Milagro en el entorno del presidente, y con el antiguo cargo de Ábalos; años atrás fue el propio Cerdán quien presentaría al de Valencia y Baracaldo.

Surgía así un fuerte vínculo. Una relación de jefe-escolta, jefe-chofer, jefe-chico en la sombra; vigente durante varios años y salpicada a la larga por varios escándalos. 

Aún en la oposición, José Luis Ábalos decidió llevarse a Koldo a Madrid. Desde el principio formó parte de la comitiva del posterior ministro, actuando como escolta o conductor. Sin embargo, con ello volvería en descalabro y el tormento de nuevo a su vida.

De asesor personal, Koldo pasó a ser nombrado consejero delegado de Renfe. Este provocaría un fuerte revuelo en un pleno del Congreso de los Diputados. Ábalos defendió a su mano derecha contra viento y tempestades, logrando una victoria momentánea.

"Este señor al que ustedes desmerecen y al que han llegado a llamar 'gorila' ha estado 20 años prestando servicio de escolta en el País Vasco. Salvó la vida de dos policías y tiene reconocimientos de Policía Foral de Navarra, la Guardia Civil o la Ertzaintza. Por algo será. Pero ustedes, tan patriotas, como no es de ustedes, no vale para nada. Es lamentable", respondía a la bancada de Vox.

Koldo García y José Luis Ábalos. EUROPA PRESS
Koldo García y José Luis Ábalos. EUROPA PRESS

Sin embargo, aquel día había otros frentes abiertos que a la larga supondrían la caída política de Ábalos y García. Un encuentro del ministro de transportes con la vicepresidente de Venezuela, Delcy Rodríguez, en Barajas copó a principio de febrero de 2020 las portadas nacionales e intervenciones políticas durante semanas.

El encuentro se produjo en una terminal de Barajas de madrugada. Ábalos acudió sin coche oficial ni guardaespaldas. Fue Koldo quien se encargaría de su traslado al encuentro con los representantes venezolanos. Pero la mandataria venezolana tenía prohibido su acceso al espacio Schengen fruto de las sanciones europeas y por ello del secretismo de la reunión.

Tras una hora y media de conversación dentro del avión, Ábalos abandonaba el lugar y era, precisamente Koldo García, el que permanecía junto a la vicepresidenta venezolana en una sala VIP de Barajas mientras decenas de mochilas o maletas eran descargadas a toda prisa del avión.

Koldo García acompaña a José Luis Ábalos al Parlamento de Navarra para asistir a la toma de posesión de María Chivite como presidenta del Gobierno de Navarra. IÑIGO ALZUGARAY
Koldo García acompaña a José Luis Ábalos al Parlamento de Navarra para asistir a la toma de posesión de María Chivite como presidenta del Gobierno de Navarra. IÑIGO ALZUGARAY

Por si no fuera suficiente, a finales de ese mismo mes, se descubrió que Patricia Úriz Iriarte, mujer de Koldo García, había sido colocada a dedo como ayudante de secretaria en el ministerio, como no, de Transporte.

Pasaron los meses y en noviembre de 2021 llegaría la estocada final para la pareja del ministerio de Transportes. Por aquel entonces, Canarias estaba sumida en una crisis migratoria con la llegada de más de 2.000 inmigrantes al muelle de Arguineguín. 

Pedro Sánchez decidió enviar a José Luis Ábalos al terreno como máximo responsable de Salvamento Marítimo. Sin embargo, y según como publicó ABC, el motivo inicial del viaje terminó convertido en unas vacaciones para Ábalos, su mujer e hijos y la comitiva de confianza del ministro.

En total reservaron seis habitaciones en el Palacio de Isora, un hotel de 5 estrellas de Tenerife, para cuatro noches. El desembolso, más de 7.000 euros financiados con dinero público a lo que sumar otros 1.729 euros, pagados por Koldo García en metálico y procedentes de tres sobres de su mochila personal con nombres distintos: Jose, Ferraz y Ministerio. El destino, masajes personales o botellas de champagne.

NUEVA CAÍDA  A LOS INFIERNOS

En 2001, Koldo García Izaguirre recibió una sanción por parte del Ministerio de Trabajo. Se le atribuía una percepción indebida de prestaciones y se le castigaba a devolver 3.254 euros. Acostumbrado a perder contra la Justicia pero sin consecuencias reales, aquella sentencia supuso una derrota real.

Veinte año más tarde, Koldo reviviría esa sensación de pérdida. Tras tocar con sus dedos el éxito y codearse en el verdadero poder, Pedro Sánchez restructuraba el Gobierno y con ello cesaba a uno de sus mejores confidentes. Ábalos perdía el Ministerio de Transportes y luego él mismo renunciaría a la Secretaría General del PSOE

Sin su máximo valedor en política, no hubo que esperar demasiado para la destitución de Koldo García. Inmediatamente, la nueva ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez; pedía por carta su relevo y cesaba al de Baracaldo como consejero de Renfe.

Se desvanecían frente a su figura treinta años de trayectoria, con caídas y ascensos, con éxitos y condenas; y volvía a convertirse en aquel vigilante de seguridad que un día se esfumó en Góngora.


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