SOCIEDAD

El sufrimiento diario de un bar en el centro de Pamplona: "¿Cómo pretenden que aguantemos así?"

Con las nuevas medidas planteadas por el Gobierno de Navarra y sin ofrecer ayudas, los bares más transitados de Pamplona confiesan que "no llegan a fin de mes". 

Gloria Fernández Pérez, responsable del bar La Granja en la calle Estafeta de Pamplona, en una imagen tomada durante la entrevista con este medio. PABLO LASAOSA
Gloria Fernández Pérez, responsable del bar La Granja en la calle Estafeta de Pamplona, en una imagen tomada durante la entrevista con este medio. PABLO LASAOSA  

Gloria Fernández Pérez, encargada del bar La Granja, en la calle Estafeta de Pamplona, es una de los locales de hostelería afectado por las medidas ordenadas por el Gobierno de Navarra . La crisis económica ha estallado ya de forma muy dura en todos los bares y restaurantes de la comunidad sin que la Administración aporte apenas soluciones para estos locales y sus trabajadores. 

"Sin barra no podemos trabajar, llega el frío, menos clientes, hay mucho miedo y nosotros seguimos con nuestros mismos gastos fijos, sin ingresar como tendríamos que ingresar y no hay ningún plan de rescate o ayudas pensando en nosotros. Entiendo la situación sanitaria, pero no podemos seguir mucho más tiempo así, porque parece que esto no va a mejorar", afirma Fernández.

El local solo tiene mesas dentro (no hay sitio para terraza), con un aforo actualmente de 35 personas, la mitad de su capacidad total, y un par de barriles fuera, lo que imposibilita que, negocios como el bar La Granja, puedan llegar a fin de mes

"Solicité mesas para tener terraza fuera, me rechazaron esa opción y encima me quitan la barra, me limitan aforo, horario, pero mis impuestos son los mismos, tengo que seguir pagando lo mismo y el banco no se casa con nadie. ¿Cómo pretenden que sigamos así?", explica la encargada del bar. 

Con la llegada de la temporada otoñal, estos negocios sienten "incertidumbre" y "miedo" ante las nuevas restricciones del Gobierno de Navarra. "Tenemos muchas pérdidas y, ahora que llega el mal tiempo, va a ser muchísimo peor. No podemos hacer nada, ni ofertas, porque no puede haber aglomeraciones, tienes que tener a la gente sentada, hay poca rotación y no facturas. Por mucho que intentemos reactivar este sector de alguna manera, estamos limitados por todos los lados", cuenta Fernández.

"Tengo a dos personas a media jornada, una a jornada completa y otra 14 horas. Hay que pagar a los empleados, seguridad social, impuestos y sólamente ponen trabas. ¿Cómo vamos a pagarles? Es imposible", comenta Fernández.

Aunque La Granja tiene la suerte de encontrarse en el centro de la ciudad, no hay juevintxo, por lo que, los negocios de Estafeta no obtienen rentabilidad de ese día tan señalado para los pamploneses. "La situación de los barrios de la ciudad es mejor, porque no hay tantos controles. Seguimos ofreciendo lo mismo, con precios más bajos, y aun así, no se trabaja. La mayoría de la gente que tiene sus oficinas en esta zona está teletrabajando y, por lo tanto, no va a venir a consumir un café o un pintxo. Los bares estamos abiertos la mayoría y, si hay 10 clientes, al final nos los estamos repartiendo entre 40", señala Fernández.

Clientes del Bar la Granja de Pamplona durante un almuerzo. PABLO LASAOSA

Sobre la ayudas al sector, Fernández es también muy pesimista: "No se está buscando un plan para ayudarnos, sólo buscar restringirnos por todos los lados. A nosotros nos ofrecieron poner terrazas en la Ciudadela, pero cuando ya era mitad de agosto. Si hubiera sido en junio sí, pero dependiendo de los costes. Además, en Pamplona no hace buen tiempo en agosto, entonces no compensa", reflexiona.

Finalmente, en cuanto al balance desde que abrió el negocio tras concluir el estado de alarma, Gloria Fernández afirma que "ha sido horroroso". "Lo que viene es peor, porque hay muchos contagios, aunque en los bares empleamos todas las medidas de seguridad y controlamos, a diferencia de los botellones. Sí que hablas con municipales y les comentas la situación, pero ellos al final sólo están cumpliendo su trabajo y lo que les mandan, no pueden solucionar nada", concluye la encargada. 


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