• miércoles, 21 de abril de 2021
  • Actualizado 03:50

 

 
 

MEDIOAMBIENTE

Un guarderío de medioambiente para preservar el entorno natural y forestal de Navarra

Se ha pretendido que el edificio, de unos 280 metros cuadrados, se vea como un “elemento natural”.

Guarderio Forestal de Estella. BEATRIZ BUZUNÁRIZ
Guarderio Forestal de Estella. BEATRIZ BUZUNÁRIZ

El Guarderío de Medio Ambiente de Estella pretende servir de modelo y sentar la bases para futuros proyectos, una declaración de intenciones de los responsables de preservar el entorno natural y forestal en Navarra.

La propuesta de Boa Arquitectos, estudio formado por Iñaki Archanco y Raúl Belloso, responde a los criterios de bajo impacto ambiental en tres frentes: reducción de los impactos en el uso de materiales, reducción de las demandas energéticas y recuperación del medio natural.

SOLUCIONES CONSTRUCTIVAS

Entre las opciones estructurales existentes, el empleo de los paneles de CLT tiene varias ventajas: la posibilidad de generar las piezas necesarias en fábrica para su posterior traslado y el rápido ensamblaje en el lugar. Este sistema facilita una gran libertad formal que permite llegar al objetivo que perseguía el estudio: que el edificio tuviera una cualidad casi orográfica. Además, la madera es un material natural, renovable y que funciona como “depósito” de CO2.

Se pretendía que el edificio, de unos 280 metros cuadrados, se viese como un “elemento natural”, y dado que iba a poder ser visto tanto desde los diferentes frentes como desde una posición elevada era necesario encontrar un sistema de revestimiento que permitiera tanto su uso en fachadas como en las cubiertas.

La solución fue un revestimiento continuo que permitía solucionar la impermeabilidad del edificio en un segundo nivel: un revestimiento de madera con sistema ventilado en el caso de la cubierta. La madera empleada es pino Douglas termo tratado, coloreado por proceso de impregnación.

PROTECCIÓN SOLAR

Un edificio a resolver en una única planta conlleva un mal coeficiente, de forma que aumenta las pérdidas en invierno. Estas pérdidas pueden compensarse con las ganancias solares y las cargas internas. Para lo primero, los huecos del edificio se orientan a sur. Sin embargo, ese mismo mal coeficiente de forma aumenta las ganancias en verano, que deben de minimizarse. Para esto último, se recurrió a un alero que protege el gran ventanal a sur de la zona de trabajo. El alero reduce las ganancias en verano y las permite en invierno, pero el alero por sí solo se mostraba como un elemento insuficiente. Para solucionarlo, se optó por añadir una celosía de madera que, además, se convierte en elemento de seguridad del edificio.

PASSIVHAUS

Acorde con las tareas desarrolladas en el interior del Guarderío, se planteó un sistema de construcción respetuoso con el medio ambiente y con un consumo energético casi nulo; el proyecto ha obtenido el certificado del Passivhaus Institute.

El sistema estructural facilitaba la continuidad del aislamiento por el exterior del edificio, colocando un aislamiento bajo la losa de cimentación, y dándole continuidad por el exterior de la cáscara estructural de CLT. Esto reducía la presencia de puentes térmicos y su magnitud.

El CLT tenía un componente de confort sensorial que venía de dejarlo visto al interior.
Esta apuesta obligaba a ejecutar la estanqueidad por el exterior de los paneles y, para evitar las condensaciones intersticiales, se optó colocar una lámina con doble Sd en la cara exterior del tablero para minimizar la salida del vapor de agua hacia el exterior, pero permitir el flujo del mismo hacia el interior.


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