SOCIEDAD

Manifestación ante el Parlamento un año después de la muerte de la pamplonesa atropellada por un policía foral

Decenas de personas han reclamado que se haga justicia con el atropello de un policía y que se esclarezcan "las causas de la muerte de su esposa y madre". 

La familia de María Expósito Díaz, fallecida tras el atropello de un coche de Policía Foral, se manifiesta frente al Parlamento de Navarra. PABLO LASAOSA
La familia de María Expósito Díaz, fallecida tras el atropello de un coche de Policía Foral, se manifiesta frente al Parlamento de Navarra. PABLO LASAOSA  

"No se ha hecho justicia". La familia de María Expósito Díaz, la mujer que falleció después de ser atropellada en la Chantrea por un coche camuflado de la Policía Foral, se ha manifestado esta mañana frente al Parlamento de Navarra para reclamar "esclarecer las causas de la muerte de su esposa y madre" cuando se cumple un año del atropello.

En un cártel detrás del que se han colocado los familiares de la atropellada y decenas de personas, se podía leer: "Un año sin tí. Policía Foral responsable. ¿La justicia es igual para todos?".

Los hijos y el esposo de María, han intentado hablar pero la emoción ha podido con ellos. La misma sensación se podía ver en los rostros de todos los familiares: lágrimas e impotencia. Lo único que quieren es "que la justicia trate a todos por igual", incluido el agente que atropelló a su madre.

"Vamos a homenajear a nuestra madre y poner de manifiesto que no ha habido justicia en su caso y que el causante de su muerte es un Policía Foral que cometió una grave imprudencia", expresó la familia en una carta compartida por la plataforma de movilidad 8-8.

En su carta, que puede leerse íntegramente al finalizar la noticia, la familia de María Expósito Díaz asegura que "una maniobra imprudente" causó la muerte de la mujer. "Un año después, seguimos igual de dolidos porque no se ha hecho justicia", relatan.

Los hijos de la víctima explican los hechos ocurrido tras el accidente, que se han saldado con el cierre de la investigación sin que llegue a celebrar un juicio, algo que ha indignado a la familia y por lo que prosiguen con sus reivindicaciones.

Sobre los momentos posteriores al atropello, que tuvo lugar el 27 de octubre en torno a las 12.20 horas en la calle Ezcaba de la Chantrea, sus hijos arrojan dudas sobre la versión inicial que les relató uno de los agentes que se encontraba en el coche.

"Se me acerca el policía foral en cuestión y me dice que estaba aparcando marcha atrás y no vio a mi madre", explican en la carta. "En esos momentos de shock, yo me percato que en el lugar del accidente no había ningún sitio donde aparcar y le pregunto dónde lo iba a hacer. Enseguida un policía municipal que se percata de mi nerviosismo y me separa del conductor".

En la misma línea, aseguran que en el Complejo Hospitalario de Navarra una enfermera "invitó a irse" a otro agente de la Policía Foral que, cuando la mujer se encontraba aún ingresada en la UCI, preguntó por las acciones legales que pensaba tomar la familia.

"Nos dimos cuenta que la batalla iba a ser dura y que no todos somos iguales ante la policía y ante la ley", explican en su carta, argumentando que el caso se ha tratado de manera diferente al verse implicados como autores del atropello dos agentes de un cuerpo de policía.

Respecto a las pruebas de alcohol y drogas, los familiares de la fallecida denuncian que el atestado llevado a cabo por la Policía Municipal de Pamplona no recoge los resultados de los análisis, por lo que han presentado una reclamación que todavía no ha sido respondida.

LOS TESTIGOS ASEGURAN QUE LA MUJER FUE LANZADA POR LOS AIRES

"A mi madre cuando estaba en el hospital si le hicieron esa prueba", explican desde la familia. De hecho, aseguran que los abogados del Gobierno foral han puesto en duda las declaraciones de los testigos "porque no les habían realizado las pruebas de alcohol".

"Otra humillación para la familia, cuando la prueba más importante que no se hizo fue la del conductor", apostilla la carta.

La familia asegura que la fallecida resultó "golpeada y lanzada por los aires, como dicen los testigos y como lo ratifica las lesiones ocasionadas". Respecto al atestado, recuerdan que ha quedado demostrado que el conductor circuló marcha atrás a una velocidad indebida, al menos 10 metros y que "no frenó porque ni siquiera miró hacia atrás".

"Mintió en su declaración como queda demostrado, porque alegó que fue un par de metros y en velocidad reducida", protestan en esta carta los hijos y el marido de la mujer que murió en la UCI a consecuencia del atropello.

Tras relatar estas supuestas irregularidades en el caso, la familia lamenta que la investigación no se haya trasladado a los juzgados. "La Audiencia Provincial decidió que al conductor que atropelló a mi madre causándole la muerte no se le tenía que juzgar. Ni siquiera iba a haber un juicio", denuncian.

"Nos vuelven a causar un dolor aún más grande con esta sentencia que no podemos recurrir", explica la misiva, en la que se considera que "el argumento de los jueces es que uno de los testigos no tiene claro la diferencia entre velocidad y aceleración, viendo dudas en su declaración".

Por todo ello, la familia de María Expósito Díaz anima a la ciudadanía a participar en la concentración de este próximo domingo para pedir justicia en este caso: "Sentimos que ha tenido un trato de favor por ser policía foral y nos sentimos humillados por todo lo que hemos pasado durante este último año".

LA CARTA DE LA FAMILIA

Estamos a pocos días de que se cumpla un triste aniversario para nuestra familia. El 27 de octubre de 2017, un policía foral en servicio atropellaba en una maniobra imprudente a nuestra madre, que moría al día siguiente debido a las heridas causadas. Un año después seguimos igual de dolidos porque no se ha hecho justicia, por los motivos que a continuación voy a explicar.

Después de contestar a una de las peores llamadas telefónicas de mi vida, me presenté en el lugar donde permanecía mi madre tendida, pocos minutos después del atropello. Se me acerca el policía foral en cuestión y me dice que estaba aparcando marcha atrás y no vio a mi madre.

En esos momentos de shock, yo me percato que en el lugar del accidente no había ningún sitio donde aparcar y le pregunto dónde lo iba a hacer. Enseguida un policía municipal que se percató de mi nerviosismo me separa del conductor. Esa fue la primera mentira y engaño de tantos que hemos sufrido a lo largo de estos meses.

Ya en el hospital, cuando ya nos habían comunicado los médicos que mi madre estaba en muerte cerebral, se persona en la U.C.I. un policía foral a hablar con la familia. La actitud de este personaje fue lamentable y prepotente, lo único que quería saber era qué acciones iba a tomar la familia.

Tanto fue así que la misma médica allí presente le invitó a irse. Antes de marcharse nos trasladó que la policía foral haría todo lo que fuera necesario para ayudar a la familia. Ahí la segunda mentira, nunca nos han ayudado, todo lo contrario.

Días después de enterrar a nuestra madre nos dirigimos con nuestro abogado a las dependencias de la policía municipal para poner la correspondiente denuncia. Allí hablamos con un alto mando de los atestados de policía municipal y le preguntamos si se le había hecho la prueba de alcohol y toxicológica al conductor.

Nos respondió tajantemente que por supuesto, que no por ser policía foral se le iba a tratar de diferente manera. Lamentablemente meses más tarde cuando nos entregaron el atestado, no salía por ninguna parte dicha prueba. Hemos presentado una queja al respecto, y a día de hoy todavía no hemos tenido ninguna explicación. A mi madre cuando estaba en el hospital si le hicieron esa prueba. Otra piedra más en el camino, donde nos dimos cuenta que la batalla iba a ser dura, y que no todos somos iguales ante la policía y ante la ley.

En el atestado de policía municipal, queda demostrado que el conductor circuló marcha atrás a una velocidad indebida, al menos 10 metros como poco y que no frenó porque ni siquiera miró hacia atrás. En una zona donde no podía hacerlo porque a escasos metros tenía una rotonda para poder hacer el cambio de sentido. Mintió en su declaración como queda demostrado, porque alegó que fue un par de metros y en velocidad reducida. Nuestra madre fue golpeada y lanzada por los aires, como dicen los testigos y como lo ratifica las lesiones ocasionadas; sufrió la rotura de varias costillas.

Meses después, con la instrucción del caso más problemas. El abogado del conductor, es el abogado del Gobierno de Navarra; otra paradoja del destino, impuestos de mi madre se han destinado a pagar al abogado de la persona que le quitó la vida. El caso es que este abogado alegó que las declaraciones de los testigos las ponía en duda porque no les habían realizado las pruebas de alcohol. Otra humillación para la familia, cuando la prueba más importante que no se hizo fue la del conductor. ¿Por qué? A nosotros no nos cabe duda, porque era policía foral o porque tenía algo que esconder. Una vez más nos dimos cuenta que no todos somos iguales.

Pero todavía el caso nos deparaba algo cruel. Cuando el Juzgado de Instrucción decidió que se tenía que juzgar al conductor y la Fiscalía decidió acusar, el abogado del conductor recurrió a la Audiencia Provincial. Y la Audiencia Provincial decidió que al conductor que atropelló a mi madre causándole la muerte no se le tenía que juzgar.

Ni siquiera iba a haber un juicio. Nos explicaron que en la Audiencia había varias secciones y que la Sección que vió el caso de mi madre era más benévola que las otras en los casos de tráfico. Una nueva casualidad del destino, la Sección más benévola para el conductor fue la que le “tocó en suerte”. Una vez más, la sombra de la sospecha sobrevoló  el  caso de nuestra madre.

La resolución del caso fue tajante. Al conductor ni siquiera se le iba a juzgar. Nos quedamos atónitos. Incumple una normativa de tráfico, realiza una maniobra imprudente a velocidad indebida, no mira en ningún momento para atrás y atropella mortalmente a una persona. No se realiza la prueba de alcohol.

Encima contra la resolución que archivó el caso no cabía recurso. Alegan unos conceptos judiciales que no podría explicar aquí, pero el caso es que después del dolor por la muerte de nuestra madre, nos vuelven a causar un dolor aún más grande con esta sentencia que no podemos recurrir.

El argumento de los jueces es que uno de los testigos no tiene claro la diferencia entre velocidad y aceleración, viendo dudas en su declaración. Algo que para nosotros no tiene ni pies ni cabeza. Queda probado en el atestado que iba a una velocidad elevada, durante al menos 10 metros y que proyectó a mi madre por los aires porque ni siquiera frenó. 

Sentimos que ha tenido un trato de favor por ser policía foral, y nos sentimos humillados por todo lo que ha pasado durante este último año. Además la ayuda que nos ofreció el jefe de Policía Foral durante el velatorio, nunca ha llegado y lamentablemente nunca llegará.

Es por eso que la familia vamos a hacer una concentración pacífica el Domingo 28 de Octubre en Paseo Sarasate, frente al Parlamento de Navarra a las 12.00 horas, para homenajear a nuestra madre y poner de manifiesto que NO ha habido justicia en su caso; y que el causante de su muerte es un Policía Foral que cometió una grave imprudencia.

No queremos dejar pasar la ocasión para agradecer enormemente el trato exquisito y cariñoso que recibimos aquellos fatídicos días en la UCI del  Hospital de Navarra. También un agradecimiento especial para los dos testigos que dieron la cara por nuestra madre. No olvidamos la injusticia cometida, y no olvidamos tampoco el desamparo recibido por Policía Foral y por los Jueces.

Mi madre se llamaba María Expósito Díaz, y murió atropellada en su barrio de la Txantrea. Siempre te recordaremos. Tu marido Maximino Ruiz, y tus hijos Óscar y Jorge.


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Manifestación ante el Parlamento un año después de la muerte de la pamplonesa atropellada por un policía foral