SOCIEDAD

La ceguera de Mari Luz: una navarra que vive sola, lo que agrava aún más su confinamiento obligatorio

La vecina de la capital navarra asegura que al ser viuda "ya estaba acostumbrada a estar sola" y sale a la terraza.

El confinamiento obligatorio a causa de la pandemia de coronavirus es una situación complicada para el conjunto de la sociedad conforme pasan los días, pero aún lo es más para colectivos con determinadas limitaciones, como el de las personas con discapacidad visual, sobre todo si viven solas. Es el caso de la vecina de la capital navarra Mari Luz Moleres, quien, al ser viuda,
El confinamiento obligatorio a causa de la pandemia de coronavirus es una situación complicada para el conjunto de la sociedad conforme pasan los días, pero aún lo es más para colectivos con determinadas limitaciones, como el de las personas con discapacidad visual, sobre todo si viven solas. Es el caso de la vecina de la capital navarra Mari Luz Moleres, quien, al ser viuda, "ya estaba acostumbrada a estar sola", ha apuntado a Efe. En estos días de aislamiento, Mari Luz no olvida hacer ejercicio y, cuando hace sol, sale a la terraza de su casa para airearse un poco.Tampoco falta nunca a su cita de las ocho de la tarde para aplaudir a los profesionales sanitarios. EFE/ Jesús Diges  

El confinamiento obligatorio a causa de la pandemia de coronavirus es una situación complicada para el conjunto de la sociedad conforme pasan los días, pero aún lo es más para colectivos con determinadas limitaciones, como el de las personas con discapacidad visual, sobre todo si viven solas.

Este aislamiento domiciliario "sí es una dificultad añadida", especialmente para quienes están solos en casa, ya que "nuestra condición es mucho más limitante", ha afirmado a Efe el director territorial de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) en Navarra, Valentín Fortún.

Otro problema de este colectivo es la paralización de todos los sorteos de la ONCE, salvo las loterías instantáneas por internet. Por primera vez desde 1939, la ONCE ha tenido que retirar a sus agentes vendedores de las calles españolas para garantizar su seguridad, lo que coloca a la entidad en una difícil situación financiera desde que el pasado 14 de marzo se decretara el estado de alarma.

Según datos de 2019 facilitados por la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), la entidad cuenta en Navarra con 831 afiliados y afiliadas, de los que 430 son mujeres y 401, hombres. Del total, 54 tienen de 0 a 18 años, 379 de 19 a 64, y 398 tienen más de 65 años.

Dentro de este último colectivo, el de los afiliados a la ONCE de más de 65 años, se encuentra la vecina de la capital navarra Mari Luz Moleres, quien, al ser viuda, "ya estaba acostumbrada a estar sola", ha apuntado a Efe. En estos días de aislamiento, Mari Luz no olvida hacer ejercicio y, cuando hace sol, sale a la terraza de su casa para airearse un poco. Tampoco falta nunca a su cita de las ocho de la tarde para aplaudir a los profesionales sanitarios.

Las compras, ha comentado, se las lleva su nieta, porque una hija "está delicada de salud" y la otra, que es enfermera en una residencia de Navarra, está en aislamiento en casa con síntomas del coronavirus.

"La nieta, que es guardia civil, viene cuando puede, porque tiene mucho trabajo. Hasta ahora venía una vez a la semana y me traía las cosas. Ahora, en unos días no podrá venir", ha afirmado. Mari Luz ha destacado que sus hijas y su nieta le llaman "a todas las horas del día" para saber cómo se encuentra y además, de esta forma, sabe que el resto de la familia está bien. "Así estoy tranquila", ha asegurado.

NO PIERDE LA ESPERANZA DE QUE SALGA ALGO POSITIVO

Esta vecina de Pamplona no pierde la esperanza de que al menos salga algo positivo de esta situación tan complicada: "Si esto va a servir para que luego seamos todos mejores, lo daremos por bien empleado". Para ayudar a las personas con discapacidad visual durante el confinamiento, la ONCE está prestando a sus afiliados atención telefónica y, cuando es necesario, presencial, "para echar un cable con el tema de compras y cuestiones que puedan surgir en un momento dado", ha explicado el director territorial de Navarra.

Gracias a estas llamadas, se han llegado a movilizar ambulancias para trasladar a afiliados de la ONCE con problemas de salud y también se han derivado algunas situaciones de vulnerabilidad a los servicios comunitarios. En todo caso, Fortún ha puesto de relieve que "nuestra gente está bastante bien atendida por la familia, incluso estas personas que viven solas".

En todas las delegaciones territoriales de la ONCE, pese a las limitaciones del estado de alarma, se mantienen los equipos básicos de atención, que están funcionando con normalidad. Este equipo está formado en Navarra por una psicóloga, para tratar las situaciones de deterioro causado por la soledad, una trabajadora social y una persona que coordina el voluntariado de la organización.

Otro problema es el de la paralización de los sorteos, que son la principal vía de financiación de la organización y de todas sus actividades y servicios. La red de vendedores de la entidad en España está compuesta por casi 20.000 agentes, a los que la ONCE sigue pagando su sueldo íntegro.

"Ingresos en este momento ya no tenemos, pero en todo caso lo que es más importante, que es nuestra gente, eso está cubierto", ha resaltado Fortún. La ONCE recalca que no tomará medidas aplicando la opción de “fuerza mayor”, sino que, junto a los representantes legales de los trabajadores, inicia ahora un proceso de negociación con el objetivo de la viabilidad de la institución y el mantenimiento del empleo.

En ese sentido, se plantea una reducción sustancial del salario de los consejeros y consejeras, directivos y mandos intermedios de la institución. EFE


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