SOCIEDAD

Muere sin conocer quién asesinó a su marido en Sangüesa: adiós a Mari Carmen, viuda de Bonifacio Martín

Mari Carmen Pérez García, natural de Larraga, no ha podido conocer quién asesinó a su esposo en el atentado ocurrido en 2003. 

Mari Carmen Pérez García, en uno de los homenajes efectuados en Sangüesa a su marido, Bonifacio Martín, y su compañero, Julián Embid. ARCHIVO
Mari Carmen Pérez García, en uno de los homenajes efectuados en Sangüesa a su marido, Bonifacio Martín, y su compañero, Julián Embid. ARCHIVO  

Diecisiete años después de la muerte de su marido, la navarra Mari Carmen Pérez García ha fallecido sin conocer quién asesinó a su esposo Bonifacio Martín y a su compañero, Julián Embid.

Los dos eran agentes de la Policía Nacional y fueron víctimas de un atentado de la banda terrorista ETA el 30 de mayo de 2003 en Sangüesa y, desde aquella fecha, no se ha podido conocer quién colocó la bomba debajo de su coche. Otro compañero quedó gravemente herido en el suceso. Los tres habían acudido a la localidad como unidad móvil para la renovación del DNI. 

Mari Carmen Pérez acudió cada año al homenaje que se tributaba en Sangüesa en la fecha del aniversario y recordó siempre en su memoria a su marido, como lo hicieron sus dos hijas, Leticia y Ana.

Bonifacio Martín y Julián Embid fueron las dos últimas víctimas de ETA en Navarra, pero el crimen podría quedar impune si no se encuentra a sus autores antes de que se cumplan 20 años del atentado, pues los hechos prescribirían y ya no sería posible juzgar a nadie por ellos. 

En una entrevista con Mari Carmen García con motivo del trabajo que recogió la historia del terrorismo en Navarra, Relatos de Plomo, la viuda de Bonifacio Martín rememoró algunos pasajes de su vida, truncada por aquel fatídico atentado. 

"Me sabe mal que no los detengan y se vayan de rositas. Cuanto más lo pienso, menos llego a una conclusión. ¿Cómo ha podido pasar esto en una democracia? No se  tendría que haber consentido que muriesen tantos… Es que nos han destrozado a todos y esto es para siempre. Muchas veces me duele que en mi tierra hayan matado a mi marido.", reflexionaba en la entrevista. 

Ambos se habían conocido con 20 años en San Sebastián, cuando ella trabajaba en verano en La Perla. Bonifacio Martín era de Ávila y pidió como destino Pamplona, donde se asentaron en el barrio de La Milagrosa. Tuvieron también mucha vinculación con Larraga, de donde era la familia de Mari Carmen. 

"Es duro el hecho de que murieran trabajando por el pueblo, porque ahora parece que cualquiera tiene el derecho de hacerle de todo a la Policía. Pues habrá de todo, pero que lo de unos no lo tengamos que pagar otros. Porque ya no es sólo el daño que se les ha hecho a ellos, también todo lo que ha perdido la familia. Yo ahora tengo los nietos, que no tienen abuelo. Le dices que está en el Cielo, pero algún día tendrás que contarle lo que pasó. Han destrozado tantas familias… Mis hijas tenían sus novios, sus trabajos y era la hora de casarse. Y yo, pues podría estar viviendo con mi marido, pero me he quedado sola", recordaba durante esta entrevista efectuada aproximadamente en 2013 cuando le preguntaban cuál fue el momento más difícil de todo lo que vivían. 

La verdadera memoria histórica de España y de Navarra quedará siempre en deuda con Mari Carmen, sus hijas y toda su familia, al no haber sido capaces de localizar a los autores del atentado.

El funeral por la memoria de Mª Carmen, que era socia de Covite, tendrá lugar este lunes a las 18 horas en Pamplona en la parroquia del Corazón de Jesús. 


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