PELOTA

Irribarria-Barriola, primeros finalistas en el Labrit

Altuna y Zabaleta, que ganaron 22-19, tuvieron en su mano dejarles en menos de quince, pero una pelota viva les volvió a complicar el partido más duro de la feria.

Zabaleta y Altuna se toman un descanso. Foto José mari Esparza.
Zabaleta y Altuna se toman un descanso. Foto José mari Esparza.  

Irribarria con su pegada y Barriola con su saber estar son los primeros finalistas del Torneo San Fermín. Les bastaba con hacer 15 tantos la noche del lunes, y sufrieron para conseguirlos, ya que Altuna III y Zabaleta tuvieron en su mano arrebatarles esa plaza en la final si una pelota que eligieron ellos no les complica la vida. Esta noche de martes sale el otro finalista del duelo entre Olaizola-Albisu contra Urrutikoetxea-Untoria.

Tras lograr un favorable 10-18 a su favor, Altuna III y Zabaleta eligieron una nueva pelota. Tardaron en hacerlo, y se decidieron por una pelota viva, con salida de frontis y bote largo. La decisión tomada no pudo salirles peor, ya que Zabaleta, hasta entonces el mejor de largo, fue atropellado en el rebote. Los colorados se quedaron con ella y la escena se repitió dos veces más, la tercera de saque. El 13-18 hundió a los azules, sabedores que dos tantos más en contra les dejaba fuera de la final, y  llegaron a continuación casi de la misma forma.

En el primero consiguió devolver la pelota el zaguero de Etxarren desde atrás para que Irribarria apuntillara a placer con uno de sus cinco ganchos. En el siguiente volvió a ser atropellado en el rebote (15-18). Así se les fueron sus opciones, que trabajaron con seriedad y madurando la labor. Siempre dominaron el partido (3-11, 6-15, 7-17, 10-18, 18-21, 19-22), pero se les escapó el objetivo.

Si a Altuna-Zabaleta se les escapó la victoria en su primer partido por enredarse innecesariamente el delantero en los cuadros alegres, esta vez lograron ganar, pero se les escapó la clasificación por una mala decisión con el material. Hasta entonces fueron dueños y señores de un partido duro, el que más de la feria, con 640 pelotazos en 77 minutos y medio (32,18 de juego real).

Altuna había siete de sus nueve remates, y Zabaleta conseguido agarrar y enderezar un partido donde fue bombardeado por el golpe de Irribarria y las pelotas que Barriola le mandaba a la pared. Solo había perdido una en la que le resbaló, que contrarrestó sumando un pelotazo. Firmaba un partido espectacular, que luego afeó con cuatro fallos y todavía le superó Irribarria otras dos veces atrás.

Tanto Irribarria como Barriola tuvieron muy clara su estrategia. Las habilidades del delantero están basadas  en su tremenda pegada, y el zaguero arrima la pelota como nadie. Ahí insistieron una y otra vez, pero Zabaleta les aguantó hasta el 10-18, tanto es así que a Irribarria  no le quedaba otra que arriesgar y cometió en ese tramo ocho de sus nueve errores. Después, mejoró su estadística particular duplicando sus aciertos (12).

A destacar el gran trabajo de Abel Barriola, que no perdió ni una, siempre estuvo en su sitio, respondiendo atrás y cubriendo adelante. Celebró con ganas el tanto 15 y seguía apretando puños de satisfacción tras el desenlace final, camino del vestuario. Se entiende con Irribarria, quien con su tipo de juego le facilita de alguna manera su labor.

Los cuatro ofrecieron un partido duro, intenso, entretenido. No excesivamente brillante (17 fallos), pero disputado y con entrega total de los protagonistas. Disfrutó el público, que llenó el Labrit.


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