SAN ISIDRO

Sergio Galán abre la Puerta Grande en una tarde de poco público en Las Ventas

El rejoneador Sergio Galán cortó dos orejas en una tarde de poco publico en la que brillaron también los portugueses Rui Fernandes y Joao Moura, hijo.

El rejoneador Sergio Galán cortó dos orejas en una tarde de poco publico en la que brillaron también los portugueses Rui Fernandes y Joao Moura, hi

Ficha del festejo - Cinco toros de Benítez Cubero y uno -el quinto- de Pallarés, de buen juego, excepto el manso y distraído segundo.

Rui Fernandes: rejón (ovación tras petición); y medio rejón muy caído y descabello (ovación).

Sergio Galán: rejón (oreja); y rejón (oreja).

Joao Moura, hijo: pinchazo y rejón caído (ovación); y rejón trasero y descabello (silencio).

La plaza registró un tercio de entrada en tarde cubierta y fresca, con agua en los prolegómenos y durante la última faena.

ENTRE EL AGUA Y LA CHAMPIONS

Las corridas de rejones en San Isidro solían ser sinónimo de éxito en taquilla. Y lo era, principalmente, porque el aficionado del toreo de a pie, condenado a sacar prácticamente el abono entero de la feria, se da un día de descanso para ceder sus localidades a otro tipo de espectador que encuentra en el toreo ecuestre una vía de diversión tal que tampoco le hacía fallar tarde tras tarde en los tendidos.

Pero hoy se dieron varios condicionantes para que ésta de rejones haya pasado ya a la historia de San Isidro por haber registrado una de las peores entradas de su historia, con menos de medio aforo cubierto.

Primero porque el cartel era, con diferencia, el más flojo de los cuatro conformados para esta feria, sin ningún jinete de verdadero tirón anunciado.

Pero es que es que el tremendo chaparrón que cayó horas antes de la corrida en seguro hizo que también muchos decidieran dedicar la tarde a otros menesteres, sin duda, ver por televisión la final de "Champions" entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid. Un tarde, por tanto, marcada por el agua y el fútbol.

Eso fue lo negativo, lo positivo fue que los tres jinetes, cada uno con su estilo, dieron espectáculo, aunque al final solo Galán se llevara el gato al agua.

Rui Fernandes se fue a portagayola para recibir al primero, al que colocó dos rejones, no sin alguna imprecisión. Después de dos "farpas" sobre "El Dorado", lo mejor llegó con "Etcétera" con el que hizo piruetas y clavó en corto y quebrando con ajuste. Faena serena, templada y bien cimentada del portugués, que manejó también con acierto el rejón de muerte.

Pero le pesó la frialdad de abrir plaza, lo que explica que no asomaran pañuelos suficientes para la concesión del trofeo. En otro orden de lidia, seguro hubiera "tocado pelo".

Otra vez se fue Fernandes a la puerta de chiqueros en el cuarto, aunque esta vez aguardó de frente para acabar yendo a su encuentro y resolver el primer rejón con un quiebro muy en corto. Gran nivel el demostrado nuevamente por este veterano jinete durante toda la faena, sensacional con "Estoque" y cumbre con "Azúcar".

Muy bien de verdad, rotundo de principio a fin, pese a que esta vez perdiera él solito el triunfo por fallar con los aceros finales.

El primero de Galán fue un toro manso, distraído y sin celo, con el que, a pesar de andar un tanto desigual al clavar sobre "Apolo", en cambio, logró subir los decibelios de la labor a base de exponer y arriesgar con "Apolo". Rueda de tres cortas con "Óleo" y rejonazo final en el primer envite, lo que puso en sus manos la primera oreja de la tarde.

En el quinto sí estuvo francamente bien Galán, especialmente con la torería, el clasicismo y la elegancia de "Ojeda", con el que pegó auténticos muletazos ofreciendo los pechos, además de batidas y cambios por los adentros. Con "Apolo" expuso otra vez una barbaridad, clavando, asimismo, de forma certera, destacando un par a dos manos. Dos rosas, "telefonazo", rejón y nueva oreja para él.

En la primera faena de Moura la gente ya estaba metida en vereda, más aún cuando el jinete luso, optando por dejar al toro crudo con un solo rejón de castigo, aprovechó los galopes de su oponente para brillar sobre todo con "Perera", dejándoselo llegar mucho (al toro) en emotivos galopes de costado, y haciendo los cites de punta a punta para quebrar con limpieza y clavar con reunión y arriba.

La gente vibró con Moura, aunque acabara echándolo todo a perder en la suerte suprema.

En el sexto la lluvia volvió a hacer acto de presencia en Madrid. La gente huyó de los tendidos dejando a Moura prácticamente solo con el toro en el ruedo. Ingrata climatología. Al portugués apenas le tuvieron en cuenta, y eso que estuvo otra vez a buen nivel. 


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