POLÍTICA

Javier Horno, líder de Vox en Navarra: "Los anteriores gobiernos fueron débiles con el nacionalismo vasco"

El presidente de la comisión gestora reclama que ha llegado el momento de plantar cara en Navarra a la injerencia del nacionalismo vasco.

Javier Hornos Gracia, presidente de la comisión gestora de Vox en Navarra. MIGUEL OSÉS
Javier Hornos Gracia, presidente de la comisión gestora de Vox en Navarra. MIGUEL OSÉS

Vox vive en España un momento dulce después de su destacada irrupción en el Parlamento andaluz, donde con 12 escaños va a sustentar al próximo gobierno del popular Juanma Moreno, gracias a los acuerdos entre PP, Vox y Ciudadanos. Y esa relevancia en la actualidad política nacional sirve de impulso también para formaciones regionales como la navarra, que en pocos meses ha visto cómo aumentaba velozmente su cifra de afiliados.

Ahora mismo, Vox en Navarra está dirigido por una comisión gestora, cuyo presidente, Javier Horno Gracia, se encuentra barajando si concurrirán en las elecciones al Parlamento foral del próximo 26 de mayo.

No obstante, sus miembros trabajan ya en las principales áreas en las que estiman que podrían aportar soluciones a los problemas que ellos detectan que afectan especialmente a Navarra, encabezados por "la injerencia del nacionalismo vasco".

Así lo manifiesta Horno, pamplonés nacido en el año 1971, licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Navarra y en cuyo bagaje, además de años como profesor, también destaca un período como actor en una compañía de teatro en Barcelona.

El pasado fin de semana, el partido colocó una mesa informativa en el paseo Carlos III de Pamplona con el ánimo de darse a conocer aún más entre la ciudadanía navarra mientras terminan de decidir qué papel jugarán de aquí a mayo.

Aún no tienen cerrado si participarán en las próximas elecciones.

"No lo sabemos todavía, porque incluso antes, Vox Navarra tendría que pasar por un proceso de primarias para encontrar al candidato. Aunque el partido a nivel nacional está tratando de presentarse en todas las comunidades. De hecho, lo de Andalucía fue una cosa de último momento, y fíjate qué resultados han obtenido. Eso anima, desde luego. Pero estamos todavía en el aire, pese a que las elecciones andaluzas han sido para nosotros un espaldarazo. Ahora estamos ya más de 160 afiliados. Espero que para el 7 de febrero, que vendrá a Pamplona el presidente, Santiago Abascal, ya lo tengamos decidido".

¿Se ven preparados para competir por entrar al Parlamento de Navarra?

"Por ahora, hemos hecho grupos de trabajo por áreas, como economía, educación o sanidad. Está entrando gente muy interesante y, además, desde todos los ámbitos, ya que hay albañiles, pintores, abogados, ingenieros, funcionarios de prisiones, médicos, policías… A los que estaban más interesados, les hemos propuesto que formen parte de estos grupos, en los que se analizan qué problemas vemos en Navarra. Y que se puedan solucionar desde Navarra, porque, por ejemplo, la ley de educación, no la puedes cambiar, pero si puedes ver cómo está la educación en Navarra y señalar sus problemas específicos, y proponer qué soluciones pueden darse. Así vamos teniendo un embrión de programa".

MIGUEL OSÉS

Vox defiende una España con un Estado centralista. ¿Hay espacio en Navarra para un mensaje así?

"Nosotros no vamos en contra de los fueros. Apostamos por que Navarra recupere su autonomía y su identidad españolista, que es muy importante. Mi teoría y mi análisis, que es el que compartimos en la comisión gestora, es que el País Vasco tiene una pata metida en Navarra, algo que ya venía de antes, pero que se ha intensificado mucho más con el actual Gobierno. Uno de los goles que metió fue el batúa y todo lo que ha conllevado, que ha sido una apuesta por introducir el nacionalismo del País Vasco en Navarra, porque ni siquiera es el País Vasco entero, sino su nacionalismo. Su objetivo era meter ese nacionalismo en Navarra, y lo han conseguido en gran parte desarticulando a la sociedad. Se supone que estos son tiempos de paz, pero si toda la sociedad se esconde y tiene miedo, no avanzamos. Y eso no puede ser".

¿Ve usted este temor en la sociedad navarra?

"En Navarra, este miedo y este callar ante lo políticamente correcto de tinte nacionalista está metido ya en cualquier asociación de vecinos, en peñas… Si dices algo, enseguida te tildan de antivasco o de fascista. Ese discurso que en Vox nacional va dirigido contra ese ser políticamente correcto, en Navarra es sobre todo frente al nacionalismo. Aunque no solo, porque a ese nacionalismo vasco se unen las ideas comunistas de la izquierda. En Skolae, por ejemplo, lo estamos viendo, porque es un programa de ideología comunista. Hay que contestar a eso, y hay mucha gente que quiere contestar a eso. Hasta ahora, los gobiernos anteriores habían sido débiles, quizá por que buscaban la paz social. Es un tema conflictivo, y o Navarra lo afronta, o se la van a comer con patatas".

Para ello, ustedes proponen que retornen competencias al Estado.

"Es fundamental, y por eso aquí hay personas que se han afiliado a Vox. Por ejemplo, me parece esencial que en educación vuelvan al Estado las competencias. Y no solo eso. Si tú haces una ley, que esa ley no se quede en el camino, que es lo que le pasó a la Ley Wert, que empezaron a negociar, y las cosas buenas que tenía se quedaron en agua de borrajas. Tiene que haber una ley fuerte de Estado. Necesitamos una ley y un Estado que sean fuertes".

¿Es la educación un pilar fundamental de su programa?

"Sí. Ahora mismo, en Navarra hay un sistema público en el que todo el currículum se estudia en batúa y han introducido a muchos profesores nacionalistas vascos. ¿Qué les están enseñando a los niños? Pues nacionalismo vasco, desprecio por España, y eso yo lo he visto, porque he pasado por institutos con el modelo D. Por eso, tenemos que afrontar estos problemas. Tiene que haber una inspección educativa. ¿Cuándo ha habido una inspección educativa en Navarra que mire los libros de texto? Yo tengo uno de filosofía de bachillerato en el que se habla de la evolución del ser humano vasco. Además, si se quiere que el sistema público sea bilingüe, que lo sea de verdad, 50 y 50. No puede ser que al castellano lo relegues a una asignatura de cuatro horas. Y si tú tratas de tener un sistema educativo fuerte, deberás hacer una serie de reválidas. Y para ello, es necesaria una ley estatal que diga que, aunque estudies en el idioma que te dé la gana, tú eres español y al final de tus estudios, si quieres obtener el título, como mínimo deberás superar un examen de lengua y literatura española, y otro de historia, también en castellano… Las asignaturas básicas de letras tienen que ser en castellano. No es una imposición gratuita, es nuestra lengua y es una lengua que te abre el conocimiento".

Y en cuanto a la fiscalidad propia, ¿la suprimirían?

"Vox propone que haya una agencia tributaria única y que todo el mundo tenga los mismos impuestos, sea de una parte o de otra. Que tú en una comunidad no puedas hacer un trato de favor, que es lo que está pasando en Navarra. Ahora hay empresas que se están yendo de Navarra por el alto nivel impositivo existente. Teóricamente, tenemos los mismos impuestos, pero luego, a la hora de la verdad, pagamos más. Nosotros apostamos también por que haya solidaridad entre las comunidades y por que se equiparen los impuestos".

¿Ven que este mensaje pueda resultar un escollo en Navarra?

"No veo ese escollo, porque creo que ahora hay más conciencia del problema que tiene Navarra en su identidad española. Hace cuatro años, veníamos de un gobierno de UPN y parecía que aquello se podía todavía sostener, pero ya había voces críticas que decían que se le estaba dando mucha cancha al nacionalismo vasco. Ahora han pasado ya casi cuatro años, y es evidente el espacio que se le ha dado. El Instituto del euskera, por ejemplo, ha aumentado su presupuesto en un 300%, una barbaridad, lo que representa varios millones de euros al año. Pero ahora hay una conciencia más fuerte. En la Ribera, por ejemplo, hasta hace dos días no existía este tema del batúa, y ahora sí; lo están intentando meter ahí también. Nosotros lo que queremos es canalizar ese hartazgo hacia la injerencia del nacionalismo vasco en Navarra".

¿Es el euskera un motivo más de ese hartazgo?

"Por supuesto. Yo me refiero a él como el batúa, porque hay gente que no se da cuenta de lo que significa. A mitad del siglo XX, se hizo un modelo unificado de este idioma, que ya en su momento fue muy criticado. No es lo mismo unificar de la noche a la mañana una lengua a través de un decreto, que lo que hace por ejemplo la Real Academia de la Lengua Española, que va detrás de los hechos, describiéndolos, aunque también proponga unas normas o soluciones, pero siempre atendiendo a lo que se percibe. Aquí se hizo una unificación bastante forzada, que tenía una finalidad política, la de propagar el nacionalismo vasco. En Navarra existían varios dialectos, pero ha primado ese modelo del batúa, que al final ha venido con un saco político a la espalda".

Por afirmaciones como esas lo tildarán de ir contra el euskera.

"Es una tontería decir que estoy en contra de la lengua. El problema es cómo se utiliza la lengua, que aquí se está empleando como un canal para expandir la ideología del nacionalismo vasco. La batalla del lenguaje es la primera gran batalla. Si tú la ganas, es mucho más fácil vencer en las otras. Ya lo dijo Victor Klemperer cuando hablaba de la manipulación del lenguaje: Habla como quieren que hables y acabarás pensando como quieren que pienses. Y por ahí se está yendo en Navarra".

Parece que usted no tiene problemas en criticar todo lo que considera inapropiado.

"Ahora estamos en un modelo de sociedad buenista, en la que las emociones están a flor de piel, y debajo de esas emociones hay poca consistencia. Nos encontramos inmersos en una sociedad muy emocional. Si se habla de la inmigración, todo el mundo se hace muy misionero, pero luego está la realidad. Un hombre de Estado, un político, no puede decir que aquí entre todo el mundo. ¿Tú vas a abrir las puertas de tu casa? Es un tema conflictivo, y ahí no se puede ser hipócrita. O como en la violencia de género. Hay incluso un columnista que ha comparado a los que están en contra de la ley de violencia de género con los que niegan el Holocausto. ¡Por favor, adónde estamos llegando! Hay análisis con los que no me interesa ni pararme a discutir, porque una persona que equipara esos dos temas... Su altura intelectual ya deja mucho que desear".

Su partido es tildado de ultraderecha, de machista, de ir contra la inmigración. Se los llama incluso nazis.

"No podría decir que vea esos comentarios con indiferencia, pero creo que la realidad cae por su propio peso. Ya me he encontrado a mucha gente que está muy harta de lo políticamente correcto. Está claro que tú cuando dices que alguien pertenece a la ultraderecha o la llamas fascista, lo que quieres es asociarla no ya a Franco, sino a Hitler. Me parece una indecencia. Si la cometes, allá tú. ¿Qué pasa, que no se puede ser de derechas? Igual que se puede ser de izquierdas. Pero cuando tú utilizas la palabra ultraderecha, no estás apelando a un concepto intelectual, sino a una emoción, y quieres que a los que se denomine así se los ponga en el lado de los malos".

Volviendo a Navarra. Si Vox llegara a una posición de posibles pactos, ¿cuáles serían sus líneas rojas?

"Desde luego, la línea roja que tendríamos para pactar es que esos otros actores fueran constitucionalistas, que tuvieran una cierta idea de unión como país y que hicieran frente a los movimientos separatistas. Que aceptaran la Constitución y que España es una indivisible. Es complejo definir más líneas rojas de antemano. Llegado el caso, habría que ver la situación".

¿Tienen estudios propios sobre cuál podría ser su resultado electoral?

"Propios, no. Nos ha llegado un estudio, del que no conozco 100% la fiabilidad, que nos da buenos resultados. Pero creo que aquí en Navarra tenemos apoyo. Tengo la sensación de que hay ahora más ilusión por Vox que la que hubo hace cuatro años por Ciudadanos, que también la hubo. Nuestra labor ahora es ir haciendo partido poco a poco. Yo veo que hay gente muy preparada dentro, y más de uno que tiene un perfil para poder presentarse y encabezar una lista".

Y usted, ¿se ve como candidato?

"Eso lo sabemos mi confesor y yo. No lo tengo descartado, porque un acontecimiento te lleva a otro. Yo toda la vida me he dedicado a la enseñanza, pero estuve dos años trabajando como actor en Barcelona. También me he dedicado a escribir. En las humanidades, estoy cómodo. A mí me interesaba la política, aunque nunca me había imaginado que estaría de presidente de una comisión gestora. Al final, te planteas ser candidato, pero es algo que todavía estoy meditando. Mi compromiso personal es que, mientras quieran en el partido, estaré pilotando la comisión gestora hasta que haya primarias. Mi objetivo es que se afilie mucha gente. Porque es un fenómeno nuevo. De la noche a la mañana, está habiendo muchísimos afiliados, porque la gente se da cuenta de que es bueno afiliarse y es bueno apoyar al partido, leerse el programa, estar enterado".

¿Qué es lo que verán en él? ¿Cuáles son los principales problemas que tiene Navarra, según Vox?

"El principal es la injerencia del nacionalismo vasco. Pero hay más, como la sanidad. El otro día hablábamos con un sindicato médico y nos decían que los médicos de Navarra son los peor pagados de España. La sanidad en Navarra se ve que está funcionando bien porque hay muy buenos profesionales que tienen mucha paciencia, pero les faltan medios y reconocimiento. En el sindicato nos decían una cosa tan simple como que en los servicios de urgencia haya un médico que haga una primera criba, y que sea una persona muy experimentada, no un recién llegado".

¿Y esto se haría desde Madrid?

"Una cosa es que tú tengas un Ministerio de Sanidad, y otra que luego la gestión provincial se haga desde unas diputaciones. En Vox no estamos cerrados a que haya una diputación foral; es más, queremos que haya diputaciones en todas las comunidades. Y aún hay otra cosa: si el sistema tributario de Navarra es bueno, ¿por qué no extenderlo a las demás regiones?".

Mesa informativa colocada por Vox Navarra en el paseo de Carlos III de Pamplona el pasado fin de semana. MIGUEL OSÉS

Otro de sus puntos fundamentales es el ahorro en el gasto social.

"Cuando nos referimos a eso, nos dicen que estamos en contra del Estado del bienestar. Pero lo que nosotros creemos es que hay que bajar los impuestos para que la gente se anime a crear riqueza. No puede ser que aquí el sueño de mucha gente sea ser funcionario, y que aprenda el batúa por si acaso, para que así le den una plaza de funcionario. Y te lo digo yo, que soy funcionario, aunque entré cuando tenía 31 años, después de hacer mis cosas y estar en Barcelona. Pero no creo que sea la bicoca. Cuando hablamos de ahorrar en gastos sociales, nos referimos, por ejemplo, a cortar el grifo de las subvenciones a asociaciones que pueden funcionar por sus propios medios".

En otras ciudades, como Zaragoza, Burgos u Hospitalet de Llobregat, miembros de su partido han sufrido agresiones. ¿Ve que puede ocurrir también en Navarra?

"A corto plazo, creo que no, porque no interesa. Si ahora ponemos una sede y nos tiran un petardazo o nos lanzan huevos, eso no hace más que darnos propaganda. De hecho, a Vox le empezaron a hacer publicidad al llamarnos fascistas y de ultraderecha, porque se comenzó a hablar de nosotros. Pero no vamos a ser ingenuos. Ya hemos visto lo que ha sido esta tierra durante muchos años, y hay mucha gente que aquí sigue justificando la violencia".

¿Cómo cree que ven a Vox el resto de partidos en Navarra?

"Yo creo que se han dado cuenta de que podemos ser un competidor. Hay tanto miedo a expresar tu opinión y a salirte de lo políticamente correcto, y los medios están mayoritariamente en manos de la izquierda, que ha llegado un momento en el que hasta los partidos que se supone que eran de derechas se han descafeinado mucho. Y por eso ha salido Vox".


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