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Adolfo Alústiza, candidato de Vox por Navarra: "Las etiquetas que nos ponen nos dan igual, nuestro votante está vacunado"

El número uno de las listas de Vox al Congreso por Navarra niega que la formación esté en contra de los fueros y avisa de la gravedad económica en la que ha quedado la comunidad tras cuatro años del cuatripartito.

Adolfo Alústiza, cabeza de lista de Vox para el Congreso por Navarra. IÑIGO ALZUGARAY
Adolfo Alústiza, cabeza de lista de Vox para el Congreso por Navarra. IÑIGO ALZUGARAY  

Con el impulso de los sondeos que, desde la entrada del partido en el Gobierno de Andalucía, lo dotan de una variación ascendente, Vox se presenta a las elecciones generales desde Navarra con la incógnita de descubrir si reunirá finalmente a muchos votantes de un electorado de centroderecha cansado de la ambigüedad de los partidos tradicionales ante temas relevantes, como la unidad y la dignidad de España. Así al menos lo expresa el cabeza de lista de la formación en las listas para el Congreso por la Comunidad foral, Adolfo Alústiza (Pamplona, 1972).

Casado y padre de tres hijos, ha centrado su actividad profesional en el sector privado en Polonia, país en el que dirige proyectos de gestión e inversión en promociones inmobiliarias. Ante las urnas del 28 de abril, resalta que su objetivo fundamental es echar a Pedro Sánchez de la Moncloa y auspiciar un clima de libertad de expresión, en el que nadie tenga miedo a decir lo que piensa.

Desde la aparición del partido, a Vox se le han ido poniendo apellidos como ultraderechista, fascista, machista, contrario a la inmigración... ¿Le hacen daño o más bien lo están impulsando?

"En todo momento, desde el primer momento se dijo que somos de extrema necesidad, y aunque sea una repetición, sigue siendo absolutamente válido. De todas formas, los calificativos van cambiando. El otro día, por ejemplo, en un periódico de Navarra nos llamaban derecha tradicional. Da igual, porque se ha cruzado el Rubicón, y ahora ya nos da igual lo que nos llamen. Nosotros no asumimos esos calificativos. Lo que no se dan cuenta es que nuestros votantes están ya vacunados contra ellos".

Pero es evidente la parte que ocupan del espectro político.

"Creo que lo de derecha o izquierda está un poco pasado. Hay temas, como más o menos Estado, que son más interesantes. Pero las etiquetas nos dan igual. Lo importante es que nos identificamos como la España viva. Lo que queremos es que se conozca de verdad el mensaje del partido y que se conozca a la gente que está dentro de él".

¿Hay espacio en Navarra para partidos que se han mostrado contrarios a la identidad foral de esta comunidad?

"Vox no está en contra de los fueros. Aquí en Navarra, por un lado existe el fuero privado, el derecho civil privado, que es una joya jurídica a preservar, mantener e incrementar, y Vox nunca ha hablado de ir en contra de eso. La otra parte es el Convenio Económico, que sí que en un primer momento se propuso incorporarlo al régimen común. Pero era un tema que aún no estaba desarrollado. En el programa económico, aprobado hace dos semanas, lo que se indica es que lo que se propone es su revisión".

¿Cómo se concreta eso?

"Lo que no queremos en Vox es que haya españoles de primera, de segunda y de tercera, según el territorio en el que vivan. Lo importante es que se aclare muy bien, que se haga con luz y taquígrafos, que se sepa qué se está negociando y si se están aplicando bien las cargas no asumidas, como la Defensa, el servicio exterior o los servicios centrales de los ministerios. Nosotros proponemos que haya esa revisión y que, si hace falta publicar en internet las actas de la negociación, que se haga. Lo que no puede ser es que a los navarros nos digan en otras partes de España que pagamos menos. Por eso, a los navarros nos interesa que se clarifique, ya que, además, puede que no sea para siempre; puede que ahora la Unión Europea apruebe un cambio y desaparezca este tipo de especificidades o diferencias. Si se clarifica y hay que pagar más, se paga más; y si sale que hay que pagar menos, que se pague menos. Pero lo que nos interesa es que esté muy claro".

¿Vox mantendría en ese caso la autonomía fiscal de Navarra?

"Sí, mantendríamos el Convenio Económico, siempre y cuando esté claro que las cargas no asumidas están bien imputadas. Reclamamos claridad. Porque, como te digo, luego viajas por España y te dicen que los navarros pagamos menos. Cuando esta legislatura, las personas físicas, de hecho, hemos pagado más. Otra cosa es la Diputación Foral, que Vox propone mantener. Sí que hay otras competencias que Vox propone centralizar. Pero en el tema del convenio, Vox propone mantener, pero revisar. Y si está claro y se puede demostrar que no se paga de menos, no en el caso de ciudadanos particulares, sino como diputación, se mantendrá".

¿No es transparente actualmente?

"La sensación en el resto de España es que pagamos menos, y a mí eso, como navarro, me importa. No basta con ser bueno y honrado, sino que también hay que parecerlo. Y nos consta de que hay muchos chanchullos. Uno muy gordo, por ejemplo, fue el tema del IVA de Volkswagen. Entonces, nos sacaron las castañas del fuego, pero eso no estuvo bien. El objetivo de Vox es que todos, familias y empresas, paguen menos impuestos. ¿El convenio se puede mantener? Sí, pero para eso habrá que demostrar a todos los españoles que aquí no hay trampa. Y eso a los primeros que nos interesa es a los navarros".

Adolfo Alústiza ha estado involucrado en varios proyectos de empoderamiento de la sociedad civil y ha impulsado asociaciones y proyectos culturales. IÑIGO ALZUGARAY

¿Qué ocurriría con el resto de las competencias?

"Vox busca una centralización política y una descentralización administrativa en las diputaciones. Hay cosas que se ve que tendrían mucha más eficacia con economías de escala. Algunas de las medidas que proponemos no somos los únicos en defenderlas, pero lo esencial de Vox es que apostamos por una mayor unidad política, ya que creemos que, con ella, estaremos salvaguardados los que nos sentimos españoles en todos los rincones de España, empezando por Navarra".

Esa unidad política, ¿cómo se desarrollaría?

"Siempre pongo el ejemplo de Texas, que es más grande en territorio que España, aunque tiene menos población. Texas posee un único parlamento, que se reúne máximo dos meses al año, y los que van en calidad de representantes, solo cobran dietas. Y funciona. Y luego están los que dicen: 'Estos quieren que, por ejemplo, las vacunas se decidan en Madrid en lugar de en Pamplona'. No es eso. Lo que buscamos es una eficacia política en todos los sentidos. Y que se legisle menos. Aquí hay 17 autonomías, y las barreras para el crecimiento económico, al existir estas 17 legislaciones, son  terribles. Lo que ocurre es que hemos tenido la suerte de que las cosas han ido tirando".

¿Cree que los cuatro años del cuatripartito han hecho mella en la evolución económica de Navarra?

"En Navarra, no somos conscientes de la gravedad de la situación en la que nos encontramos. Ha habido fuga de capitales, ha habido fuga de gente que paga el IRPF... Es algo lógico, porque si esto se convierte en un infierno fiscal, el dinero se mueve y la inversión no llega. Y como Volkswagen o la Universidad de Navarra decidan empezar a mirar hacia otro lado, Navarra se va a pique".

No ha visto con buenos ojos la última legislatura.

"Es tremendo, porque todas las obsesiones identitarias del cuatripartito se han llevado a cabo. Podemos se ha convertido en una especie de muleta extraña, y ha ido a remolque de los nacionalistas y ha sido más radical incluso de lo que cualquiera podía esperar. Por otro lado, la imposición lingüística es aberrante y hace muchísimo daño a la lengua vasca. Y a nivel económico y empresarial, todavía no somos conscientes de que, si repite este cuatripartito, la fuga de capitales se multiplicará. Sé de primera mano que ha habido gente que ha estado aguantando, manteniendo aquí una serie de sedes empresariales, pero, si el cuatripartito sigue en el Gobierno de Navarra, la cosa va a ser tremenda a nivel económico".

Mirando a las urnas del día 28, las de las elecciones generales. ¿En qué cambiaría la vida de un navarro con Vox en el Gobierno central?

"Para empezar, podría decir lo que piensa. Yo suelo hablar mucho en Twitter del marxismo cultural, que lo asume con entusiasmo la izquierda en general, pero que también lo ha asumido el PP, Ciudadanos e, incluso, por desgracia, UPN, ahora todavía más como Navarra Suma. El marxismo cultural pretende que impere lo políticamente correcto. Por tanto, hay una serie de personas que se encuentran desprotegidas, abandonadas por los partidos tradicionales, y en Vox encuentran un sitio en el que pueden decir lo que piensan. Con Vox en el Gobierno, habría mayor libertad de expresión y mayor libertad para las personas que ahora mismo nos hemos convertido en los políticamente incorrectos. Vox ha venido a dar la batalla de las ideas contra el marxismo cultural y contra la corrección política en todos los niveles, sobre todo en los ideológicos. Toda esa gente, tendrá más libertad".

Vox aglutinaría entonces mucho voto de castigo.

"Es muy legítimo que haya personas que rechacen a estos partidos, porque se han visto absolutamente abandonadas, sobre todo por UPN, Ciudadanos y PP. Aunque no solo, ya que hay gente que no entiende el ultralaicismo y el ultraantiespañolismo del PSOE. Aquí en Navarra, por ejemplo, los votantes del PSN no son nacionalistas. No lo son. Y ahora se encuentran con una papeleta enorme, ya que el PSOE se ha convertido, con su presidente a la cabeza, en el enemigo número uno de España. Todas estas personas que se están planteando votar a Vox, que son muchísimas, están enfadadas, porque las han engañado. Tanto UPN como PP y Ciudadanos se han ido dejando llevar por lo políticamente correcto y no están dado la batalla de las ideas".

Explíquese.

"Se están encontrando con temas como la Memoria Histórica, que es realmente sangrante. Nosotros defendemos la libertad de que los españoles hagan una interpretación histórica y tengan derecho a pensar, por ejemplo, en que, en la invasión napoleónica, los buenos podían ser los afrancesados, o podían serlo los que se levantaban contra Napoleón. Y no vamos a meter a nadie en la cárcel por pensar que los afrancesados traían algo bueno".

¿En qué más aspectos nota usted esta tendencia?

"Hay muchísima gente que se ha encontrado con que el PP se ha sumado de manera entusiasta, aunque ahora lo intente disimular, a la ideología de género, a lo políticamente correcto, a abandonar a muchísimos padres separados que pierden las custodias y que se han convertido en algo horroroso, a un hombre que es cazador, a un hombre que es pescador, a un hombre que es padre de familia numerosa, a un católico… Hay muchas personas que se han quedado fuera del sistema, y nadie ha dado esa batalla. Y aquí en Navarra, Navarra Suma tampoco va a darla".

Alústiza ha sido miembro del Orfeón Pamplones y del 'think tank' Civismo. IÑIGO ALZUGARAY

En Navarra, el principal objetivo que se marcan los constitucionalistas parece ser el de desalojar al nacionalismo de las instituciones. ¿Vox lo comparte?

"No. Al menos, no solo. Me parece un objetivo, aunque sé que es el que tienen algunas otras formaciones, absolutamente raquítico. Yo me presento para echar a Pedro Sánchez del Gobierno de España. Para eso, Vox va a ser in instrumento fundamental. Por supuesto, hay otros partidos que son enemigos de lo que representa España y de la libertad, como los nacionalismos. Es como el Frente Popular: comunistas, socialistas y nacionalistas".

Se ha rumoreado mucho acerca de peticiones de otros partidos para que Vox no concurriera en las elecciones autonómicas de Navarra, y así no perder votos frente al nacionalismo. ¿Son ciertos?

"No me consta. Me consta que a algunos les gustaría. Pero en el Parlamento de Navarra, Vox va a tener representación. ¿Qué problema hay de que Vox participe, si va a sacar representación? Después, ya hablaremos. De hecho, Vox nunca se ha planteado no participar en las elecciones".

Otro de los temas más candentes en la legislatura ha sido el de la educación. ¿Qué medidas plantea Vox?

"Nosotros proponemos el cheque escolar, ya que creemos firmemente en la libertad educativa y en que se trata de una decisión que deben tomar los padres. En el sistema educativo actual, la trampa ha estado siempre en los conciertos educativos, porque, al final, todos los colegios dependen del poder estatal. Según quién llegue al gobierno, amenazan con quitar un concierto, modificarlo, poner unas condiciones o introducir determinados temas. Y eso nos parece que va en contra de la libertad educativa de los padres. Ya que sabemos cuánto es el ratio por alumno, que es mucho más barato, por cierto, en la enseñanza de iniciativa social que en la estatal, podemos sacar una media de ese coste por alumno y dar a los padres un cheque, para que lo entreguen en el colegio que elijan".

¿Cómo queda el euskera en ese plan?

"Evidentemente, habrá asignaturas troncales de castellano e historia de España, pero si hay padres que, dentro de su libertad para elegir la educación de sus hijos, quieren que se realice en una lengua determinada, que lo hagan con su cheque escolar. Otro tema diferente es el uso que se está haciendo de ese idioma en el empleo público".

Ha sido uno de los principales caballos de batalla de la legislatura.

"Vox cree que lo que no puede ser es que se esté utilizando la lengua vasca como una herramienta política y que esté primándose para el tema de los puestos públicos a través de la puntuación. Nosotros estamos en contra de que se prime y de que se den puntos, de que el euskera se esté valorando en muchísimos puestos de la Administración. Nos oponemos a que el vascuence sea un requisito para acceder a puestos de empleo público. Lógicamente, con excepciones, como un traductor. Pero hemos generado algo que no es real. En este caso, para el empleo público, tiene que existir un régimen común para toda España, y que esos temas no sean excluyentes".

¿Qué es lo que cree que más atrae a un votante que recala en Vox?

"Que no somos de cartón piedra y que nos creemos lo que decimos. La gente lo ve y lo percibe; se da cuenta de que estamos aquí para dar la batalla de las ideas y para luchar contra la corrección política. La gente está harta. Los que vienen aquí quieren hablar de la historia España, quieren que la bandera se respete, quieren que las instituciones españoles se respeten, quieren que España sea un país importante a nivel internacional y que la lengua española, que es una joya, se potencie. Ven que nos creemos todas estas cosas y que los vamos a representar".

Las encuestas marcan una tendencia ascendente de Vox. ¿Se las creen o prefieren ser prudentes?

"Creo que, si las elecciones generales fueran un mes más tarde, nuestra subida sería mucho mayor. Ahora mismo, vamos en progresión. Hay muchos sitios donde vamos a pasar a Ciudadanos y al PP. Probablemente, en Madrid, Vox esté por delante de PP y Ciudadanos".

Cuando llegue el momento de pactar, ¿dónde estarán las líneas rojas?

"Por supuesto, las líneas rojas serán la unidad y la dignidad de España. Lógicamente, hay que pactar y hay que hablar con otros partidos, pero ese es un punto fundamental. De este modo, no habrá pactos ni convenios con los nacionalistas. Pero no solo con ellos. Porque hablamos de la batalla de las ideas, y eso incluye un montón de conceptos, como defensa de la familia, defensa de la vida, defensa de la libertad educativa o defensa de la libertad para interpretar la historia, que otras formaciones no los sustentan".


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