• lunes, 18 de octubre de 2021
  • Actualizado 18:44

 

 
 

POLÍTICA

El escudo de Navarra regresa por fin a la sede del Gobierno foral tras cinco meses llenos de polémicas e improvisaciones de Ollo

La vidriera ha sido realizada por un artesano de Olite y, según aseguró la consejera Ollo, sus dimensiones son similares al anterior escudo.

Casi cinco meses sin el escudo de Navarra en la fachada de la sede del Gobierno. Ese es el tiempo que ha tardado el Ejecutivo de Barkos en devolver este emblema tan querido para todos los navarros al lugar del que nunca debió quitarse.

Este jueves han comenzado los trabajos para volver a instaurarlo, aunque como ya anunció el propio Gobierno, estará de una manera diferente. El símbolo navarro se ubicará en una vidriera que cierra el óculo que, tras los trabajos para retirar la laureada, queda al descubierto.

La eliminación del escudo se produjo bajo el pretexto de un acuerdo adoptado por el Gobierno de Navarra el pasado 29 de junio que contempló la retirada de la Cruz Laureada de San Fernando. Una distinción concedida a Navarra en 1937 por el dictador Francisco Franco y colocada en su escudo como homenaje y reconocimiento a los voluntarios navarros que le apoyaron en el golpe militar de 1936 y a lo largo de la Guerra Civil. 

Con el inicio de las obras y sin previo aviso, los navarros vieron como el escudo de Navarra ‘se borró’ de la fachada en la sede del Gobierno foral.

Un hecho que provocó que el Ejecutivo de Barkos tuviera que improvisar y retractarse de sus declaraciones, ya que en un primer momento sólo se habló de sustituirlo por un "sencillo óculo” y no de devolver el emblema a su lugar original.

Tras el revuelo montado, en el que incluso se iniciaron en las redes sociales campañas de firmas que mostraban la indignación de buena parte de población navarra, el Ejecutivo de Barkos volvió a matizar.

En esta ocasión, el Gobierno aseguró que ‘Construcciones Zubillaga’, empresa encargada de las obras, les advirtió en las primeras conversaciones que ante la retirada de la laureada podían producirse dos situaciones: que la laureada pudiera ser retirada sin causar daños, o que no hubiera suficientes garantías para ello y, entonces, habría que tapar la Cruz Laureada con "elementos propios de la heráldica". Sin embargo, no se presentaba una solución a la falta del escudo navarro que ya comenzaba a demorarse demasiado.

Cuarenta días después de eso, el departamento de Ollo vio la luz y encontró una solución para devolver el emblema navarro a su ubicación tras la polémica surgida. Una vidriera con el escudo oficial se colocaría en el tímpano de la fachada principal de la sede del Gobierno.

La consejera Ollo reconoció sólo en ese momento que el nuevo trabajo "representaría el escudo oficial de Navarra", formado por cadenas de oro sobre fondo rojo y con una esmeralda en el centro de unión de sus ocho brazos de eslabones. Sobre ellas, la Corona Real, símbolo del Antiguo Reino de Navarra.

Además, adelantó que los trabajos para crear la nueva pieza habían comenzado y que un maestro especialista en vidrio de Olite sería el encargado de acometer esa labor. Se compone de aproximadamente 150 piezas de diferentes tamaños y formas, elaboradas con dos tipos de vidrio: Vidrio Catedral Vegla para el fondo, y Vidrio soplado Lamberts para el escudo, ambos de 4 mms de grosor.

Para los perfiles se ha empleado plomo. La obra está montada sobre un marco de cristal, que descansa a su vez en un marco metálico que cubre todo el óculo

El coste total de la obra, que pretendía la “democratización del espacio público”, según el Gobierno de Uxue Barkos, se fijó inicialmente en 35.000 euros, pero tras las numerosas improvisaciones y derivas del departamento de la consejera Ollo, la cifra creció en más de 7.000 euros, arrojando un total de 42.465 euros del bolsillo de todos los navarros.


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