POLÍTICA

Barkos cierra su etapa con un nuevo desprecio a miles de navarros: no acude a Javier en el Día de Navarra

La presidenta del Gobierno foral, en su política de arremeter contra los símbolos que unen a los navarros, canceló desde el 2015 uno de los actos tradicionales en el Día de Navarra.

Acto de reconocimiento al Reino de Navarra, ante el monolito conmemorativo ubicado junto al Archivo Real y General de Navarra, antiguo Palacio de los Reyes de Navarra en Pamplona. MIGUEL OSES
Acto de reconocimiento al Reino de Navarra, ante el monolito conmemorativo ubicado junto al Archivo Real y General de Navarra, antiguo Palacio de los Reyes de Navarra en Pamplona. MIGUEL OSES  

La presidenta del Gobierno de Navarra, Uxue Barkos, cierra el último Día de Navarra de la legislatura completando el portazo al sentimiento que cientos de miles de navarros profesan hacia uno de los patrones de la Comunidad foral, San Francisco Javier. Un rechazo institucional que comenzó en el 2015 y que se ha prolongado en todos estos años del Ejecutivo cuatripartito.

En ese primer año de su gobierno, Barkos, desoyendo una de las funciones principales de los cargos públicos escogidos en las urnas, que no es otra que representar a todos los ciudadanos, concuerden o no con sus ideas políticas o creencias religiosas, canceló la representación institucional que cada 3 de diciembre acudía hasta Javier para rendir homenaje al santo durante la misa en la iglesia del castillo.

Ese acto hasta entonces institucional, de reconocimiento a uno de los patrones de todos los navarros y que contaba con la presencia de representantes políticos e institucionales, se quedó sin su participación ni la de ningún otro miembro del Gobierno foral, mientras que políticos de la oposición sí que continuaron con esta tradicional cita.

A pesar de que el Ejecutivo de Barkos, en un nuevo rechazo a los símbolos que unen a los ciudadanos navarros, suprimió en el 2015 la organización de la eucaristía, el Arzobispado programó una en la Catedral de Pamplona por la tarde de ese 3 de diciembre, oficiada por el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Francisco Pérez.

Esta misa, que ya había tenido lugar en otras ocasiones en el mismo escenario, no impidió que se realizara también una eucaristía a las 12 horas en la basílica de Javier, que igualmente estuvo oficiada por el arzobispo, continuando así con la tradición de un acto tan importante dentro del calendario foral.

La presidenta del Gobierno de Navarra solo programó ese año dos actos institucionales. El más importante de ellos fue la entrega de la Medalla de Oro de Navarra, que consistió en una recepción a las autoridades en el claustro isabelino del departamento de Cultura, Deporte y Juventud, además de la concesión del galardón.

ATAQUE A LOS SÍMBOLOS

Antes de ese evento, Barkos participó en el recuerdo y reconocimiento al Reino de Navarra, que en el 2015 se celebró por segundo año ante la fachada del que fuera palacio de los Reyes de Navarra en Pamplona, y que ahora acoge la sede del Archivo General de Navarra.

La decisión en este sentido de la representante en Navarra del Partido Nacionalista Vasco ya dejó claro que, desde sus inicios al frente del Gobierno foral, una de las líneas fundamentales de su mandato iba a consistir en el ataque a los símbolos que unen a los navarros.


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