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Sin control sanitario: cae una red que pescaba de manera furtiva 'pezqueñines' con técnicas ilegales

El material se encontraba en pésimas condiciones higiénicas, además empleaban formol, un elemento aditivo que resulta nocivo para la salud humana.

Cuerda y redes de pesca en una imagen de archivo
Cuerda y redes de pesca en una imagen de archivo  

La Guardia Civil, en el marco de la denominada operación 'Diximus' desarrollada contra la pesca furtiva de pescado inmaduro, ha detenido a 16 personas e investigado a otras siete, por delitos contra la fauna, la pesca furtiva de inmaduros con técnicas de pesca prohibidas, tráfico comercial de productos pesqueros sin control sanitario, agotamiento de la población de diferentes especies marinas y pertenencia a grupo criminal.

La operación se inició hace más de año cuando agentes del Seprona comenzaron a investigar a estas tres redes dedicadas a la pesca, distribución y venta de pescado inmaduro en la provincia de Málaga, han informado desde la Guardia Civil a través de un comunicado.

Las investigaciones revelaron que cada uno de los grupos desarticulados contaba con una media de diez integrantes directamente implicados en labores de pesca, vigilancia, soporte logístico, distribución y venta al consumidor final del conocido como "chanquete".

Así, estas tres redes delictivas tenían una estructura similar a la utilizada por otras dedicadas al narcotráfico, ya que estaban perfectamente jerarquizados y sus integrantes tenían una función específica dentro del grupo.

En concreto, realizaban la pesca entre la puesta y la salida del sol, dentro del puerto de Málaga. Además, llegaban a comprometer seriamente la seguridad de la navegación y el tráfico de buques, al no respetar las mínimas normas de la seguridad en el mar, ya que realizaban esta actividad sin luces y en lugares no permitidos, lo que obligaba a los buques a realizar maniobras para evitar colisionar con las embarcaciones que estos grupos utilizaban.

REDES PROHIBIDAS

Los ahora detenidos e investigados pescaban de manera furtiva, con redes expresamente prohibidas por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta desde el año 1988, diseñadas expresamente para capturar ejemplares de muy pequeño tamaño y de manera indiscriminada.

Así se daba captura a alevines de otras especies como el boquerón o la sardina, perjudicando el equilibrio biológico y los procesos de crecimiento de todas ellas.

Según han informado, se han intervenido 16 redes prohibidas que se empleaban para pescar, algunas de ellas escondidas en el lecho marino, para ocultarlas a la vista de posibles embarcaciones de la Guardia Civil que pasaran por el lugar, lo que obligó a la participación para su localización y extracción de agentes del Grupo de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil.

También han sido intervenidos seis motores, cinco generadores y siete focos de luz --utilizados para atraer a los 'pezqueñines' a las redes durante la noche--, dos embarcaciones y se han puesto a disposición judicial 15 vehículos. Además de los locales donde almacenaban el material.

COLABORACIÓN

Así, con esta operación se ha desarticulado en su totalidad los tres grupos más activos en la pesca ilegal  en la provincia de Málaga. Por otro lado, para cuantificar el daño que esta pesca furtiva ocasionaba, los investigadores han contado con la colaboración de científicos de instituciones como el Aula del Mar de Málaga o de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Estas instituciones alertan del grave peligro de desaparición que corre la especie amenazada por este tipo de pesca si no se erradican estas técnicas furtivas de las costas malagueñas.

También han contado con la colaboración de personal de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria  por las posibles repercusiones para la salud de los consumidores que supone el empleo de grandes cantidades de formol, ya que los grupos criminales usaban sin ningún tipo de control este componente químico para la conservación de todas sus capturas. De hecho, los agentes han intervenido en los distintos registros efectuados más de cinco litros de este peligroso producto.

La valoración de los expertos estima que la captura de un kilo de inmaduros supone la pérdida de 15 kilos de ejemplares adultos, que no podrán ser pescados y distribuidos por los canales legales. Las investigaciones han determinado que el precio medio al que se venía pagando el kilo de inmaduros era de 20 a 25 euros en el primer escalón, precio que se multiplicaba por cinco cuando llegaba al consumidor final, que pagaba en torno a los 20 euros por una ración de pescado de 150 gramos.

Una noche de capturas, cada uno de estos grupos podía poner a la venta hasta 100 kilos de pescado y obtener un beneficio de unos 2.500 euros. Con una media de cinco salidas a la semana, los beneficios mensuales podrían llegar, en los mejores casos, hasta los 50.000 euros.

El Seprona de la Guardia Civil advierte que la compra y consumo del pescado inmaduro implica un peligro para la salud, pues se pesca, se manipula y se transporta en pésimas condiciones higiénico sanitarias, y supone la ingesta de pescado adulterado con productos como el formol, siendo éste un aditivo no autorizado.

Además esta actividad ilegal pone en grave peligro a las familias de las especies capturadas, genera un problema futuro para los caladeros e implica una competencia desleal hacia la flota pesquera que pesca de forma legal y con garantías para el consumidor. 


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