TRIBUNALES

Multa de 8.000 euros por el servicio de una consumición: cuando la mala suerte llegó al bar de un hostelero

Una multa de 8.127 euros es la sorpresa que ha encontrado un hostelero por un suceso que ocurrió hace dos años, cuando su pareja le tomó el relevo en la barra del bar.

Condenado a pagar una multa de 8000 euros por un suceso que ocurrió hace 2 años. Archivo.
Condenado a pagar una multa de 8000 euros por un suceso que ocurrió hace 2 años. Archivo.

La ley genera malas pasadas de vez en cuando, y es que la carrera laboral de un hostelero de Gijón se ha topado con un cúmulo de infortunios que se han saldado con una multa de más de 8.000 euros. Por si fuese poco, aunque la multa le haya llegado recientemente, los hechos causantes de esta se dieron el 14 de noviembre de 2015.

Todo ocurrió mientras el hostelero, al que se le culpa de una infracción en el desempeño de sus labores, realizaba en su bar una entrevista de trabajo a una potencial camarera. La barra había quedado libre, por lo que la pareja sentimental de este se ocupó "puntualmente" de la clientela.

La situación se 'torció' cuando tomó las riendas del negocio. Unos clientes le pidieron una consumición, que la mujer sirvió sin el menor problema y, aunque en el momento no ocurrió nada anómalo, lo que esta no sabía, es que esos consumidores no eran sino inspectores que habían acudido a poner a prueba el negocio

Ahora, dos años más tarde, al hostelero le llega una multa de exactamente 8.127 euros. Además, la Tesorería de la Seguridad Social le ha impuesto una responsabilidad solidaria de 13.001,30 euros por los ingresos supuestamente indebidos ya que la pareja sentimental no era empleada, según recoge El Comercio.

Aunque el dueño ha espetado que todo se debió al imprevisto de la entrevista de trabajo, algo que ha tildado de "puntual", el Tribunal Superior de Justicia ha sido claro y le ha recriminado, en base a la ley, que su actitud debía ser la de estar a disposición del cliente: "Estamos ante una visita realizada de forma espontánea e inopinada que muestra un doble dato, objetivo y elocuente, como es la situación en la barra (y no en la zona de clientes), lo que revela un poder de disposición y atención sobre el negocio hostelero que se gesta en un espacio notoriamente reservado a personas de la confianza del empresario; de otro lado, atestigua la inspección su actitud 'a la espera de la llegada de algún cliente', o sea, que no constatan una ocupación distinta o ajena o técnica, sino expectante para prestar el servicio de hostelería a los clientes".

El dueño ha alegado en su defensa "una indefensión generada en vía administrativa al no haberse practicado las testificales propuestas, con falta de motivación de su denegación y especialmente la insuficiencia del acta que no plasma declaraciones de las personas allí presentes". 


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