• sábado, 13 de agosto de 2022
  • Actualizado 20:44
 
 

TURISMO

Así es el Circuito de Roscas en Fitero: naturaleza, historia de Navarra y literatura

En un paseo sencillo se puede ver desde la ribera del río Alhama y unas formaciones geológicas únicas, hasta visitar las ruinas de un histórico castillo y un paraje que inspiró una leyenda de Gustavo Adolfo Bécquer.

Señal del Circuito de Roscas en Fitero, con la formación geológica de fondo. AYUNTAMIENTO DE FITERO
Señal del Circuito de Roscas en Fitero, con la formación geológica de fondo. AYUNTAMIENTO DE FITERO

Naturaleza, historia y literatura se aúnan en una ruta de senderismo única en Navarra. El circuito de Roscas en Fitero permite observar desde una formación geológica única, hasta las ruinas de un castillo árabe y la cueva de la mora, un lugar que sirvió de inspiración a Gustavo Adolfo Bécquer para una de sus leyendas.

Esta ruta circular, de dificultad técnica fácil, son 8,2 kilómetros y con un ligero desnivel de apenas 120 metros. Para su recorrido apenas se estiman 2 horas y 30 minutos comenzando y finalizando en un puente sobre el río Alhama en las afueras del casco urbano de Fitero. El sendero está balizado con marcas blancas y verdes. Puedes descargar aquí un documento sobre el Circuito de Roscas, elaborado por el Ayuntamiento de Fitero. Además, según la web de Turismo de Navarra, hay posibilidad de contratar un paseo guiado por la ruta en la que explican con detalle toda la Biodiversidad y Patrimonio Cultural del entorno de Fitero.

Recorrido Circuito de Roscas en Fitero
Recorrido Circuito de Roscas en Fitero

Así pues, el recorrido empieza en el cruce de carreteras entre Cascante y Valverde en la NA-6991. Al poco de comenzar, se debe tomar un desvío para internarse en un camino agrícola que recorre la ribera del río Alhama. A través de huertas, viñedos, olivares, almendros y frutales se llega en menos de 1 kilómetro al talud de macizo de Roscas. 

Lo primero que nos encontraremos, escondido entre la maleza, en el recorrido será el Pozo del Sueño y el Barranco del Lindo al que se accede cruzando una acequia. Siguiendo por el camino, a la derecha, se encuentra la Casa del Soto, una de las construcciones más antiguas de Fitero ya que data de mediados del siglo XVII.

Tras superarla, el camino avanza así hasta la Cueva de la Mora, lugar donde Bécquer situó una de sus leyendas en las que relata la historia de amor entre la hija de un alcalde árabe y un caballero cristiano. Puedes leer aquí el breve relato de uno de los escritores más reconocidos de la historia de España.

Tras la cueva, el recorrido asciende a la Elera de San Valentín o de los Frailes, una de las eleras mejor conservadas de Navarra. Una elera es el navarrismo que designa a una nevera, lugar donde antiguamente se conservaba nieve y hielo del invierno para poder venderlas posteriormente en verano. Esta elera es la única que se conserva en la actualidad en Fitero y se compone de un pozo cilíndrico cubierto de una cúpula poligonal de 16 lados.

Durante el ascenso se aprecia a la izquierda del camino un risco donde, en su alto, están las ruinas del Castillo de Tudején. De esta fortificación que vigilaba el río Alhama se conservan restos de su torre del homenaje y algunas viviendas, entre ellas un edificio con techo abovedado. Las primeras documentaciones datan del siglo XII, aunque fue construido anteriormente en época árabe. En este lugar se firmó el Tratado de Tudellén entre el Reino de Castilla y el Reino de Aragón en 1151.

Tras pasar las ruinas del castillo, el camino asciende hasta un collado, donde hay una cabaña cuyo porche mira hacía el corral del citado Castillo y en su trasera están las famosas Roscas. Desde la cabaña vamos descendiendo de norte a sur frente a la vertiente occidental de esta formación.

El macizo de Roscas es uno de los principales atractivos del recorrido, al cual precisamente da nombre. Se trata de unas formaciones rocosas de conglomerados, donde la erosión ha provocado un espectáculo geomorfológico único al provocar una alternancia de entrantes y salientes en las paredes rocosas. Estos conglomerados, compuestos por una variada gama de bloques y cantos de diferentes tamaños, ven su imagen cambiada en función de la distinta posición e iluminación del sol.

Los orígenes de esta formación se remontan 25 millones de atrás, cuando depósitos procedentes de la Cordillera Ibérica se acumularon en la gran fosa tectónica del Ebro.

Desde su cima se tiene una magnífica vista de la ribera del río Alhama y los pueblos próximos. El Ayuntamiento de Fitero, destaca que, debido a su gran riqueza natural  alberga especies en estado crítico. Así, durante los meses de febrero a julio está prohibido acercarse a los cortados por molestias a las aves nidificantes. En este sentido, reclama transitar únicamente por los caminos agrícolas y colaborar de esta manera a la conservación del medio ambiente.

Finalmente, pasado el extremo sur de las Roscas, encontraremos una flecha a la derecha que nos dirige en ángulo recto por un camino que desciende por el denominado Barranco de los Blancares. Llegaremos a un puente que cruza el barranco sobre un paso de rocas, enseguida la pista desemboca en la carretera de Valverde y unos 1.200 metros por ella nos deja en el puente sobre el río Alhama donde iniciamos la ruta.


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