• domingo, 25 de julio de 2021
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PAMPLONA

La calle Salsipuedes de Pamplona, un rincón del Casco Antiguo cuyo encanto te atrapará

Te presentamos una de las calles más céntricas y originales, pero a la vez desconocida de Pamplona.

Calle SAlsipuedes, situada en la Plaza San José de Pamplona, junto a la Catedral. MEGAN WALLS
Calle SAlsipuedes, situada en la Plaza San José de Pamplona, junto a la Catedral. MEGAN WALLS

¿Alguna vez te has fijado en esa calle sin salida que hay junto a la catedral de Pamplona? ¿Desde cuándo se le llama Salsipuedes? ¿Qué convento la cierra?

En pleno Casco Antiguo de Pamplona existe un pequeño remanso de paz, en el que parece que el tiempo discurre a un ritmo más lento que en el resto de la ciudad. La plazuela de San José es un tosco e irregular cuadrilátero delimitado en su lateral sur por el muro gótico de la catedral pamplonesa y la puerta medieval que da nombre a la plaza.

En otro de sus laterales se encuentra el precioso edificio del Instituto Navarro de Administración Pública, construido entre 1861 y 1865. Sin embargo, destaca de esta plaza un callejón situado frente a la negra fuente de peces rematada por farolas de época. Aquella persona que se detiene en este rincón de Pamplona tiene la posibilidad de observar una recogida calle, Salsipuedes, que como su propio nombre indica carece de salida.

Habiendo recibido este nombre de forma oficial en el 1861 por decisión municipal, esta calleja ya era popularmente conocida así casi un siglo antes, lo cual puede hacer pensar que dicho nombre viene del convento de clausura que la cierra. Como tal, apenas hay paisaje urbano que describir en estos algo más de 20 metros de calle.

Con edificios de viviendas de tres alturas a sus laterales, Salsipuedes se cierra con la sencilla fachada del convento de las Carmelitas Descalzas, obra de Florencio Ansoleaga que fue inaugurado en el año 1900.

Presidida por una figura de San José con el niño en brazos, la portada se completa por un pequeño campanario que alberga dos modestas campanas y se caracteriza por la claridad de su color. La ausencia de comercios o portales más allá del de acceso a la residencia de las religiosas de clausura permite a quien se acerca a esta calle centrar su atención en la fachada del citado convento.

No obstante, las Carmelitas Descalzas no siempre residieron en dicho convento. Catalina de Cristo, cuyo cuerpo incorrupto todavía guardan las monjas tras los muros que cierran Salsipuedes, creó el primer convento de esta orden en España en la calle Jarauta allá por 1583.

Los distintos avatares del paso del tiempo llevaron a las religiosas a trasladarse a la plaza del Castillo hasta que tras las desamortizaciones del siglo XIX y la compra del solar de la calleja que nos atañe se mudaron a su residencia actual.

Hoy en día, Salsipuedes está protegida por una trabajada verja de metal que se cierra con el final del día para no perturbar su tranquilidad, lo cual no siempre ha sido posible. Como curiosidad, sobre la verja derecha se encuentran, una encima de otra, dos placas que dan nombre a la calle. La oficial, con el nombre en castellano y euskera y el escudo de la ciudad sobre un fondo claro, y una compuesta por seis azulejos blancos y con el nombre pintado a mano en color azul. Entre 2008 y 2010, la calle fue sometida, al igual que la mayor parte del burgo de la Navarrería, a una reurbanización y pavimentación que costó algo más de 13 millones de euros.


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