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Con San Fermín en los talones: los diseños de zapatillas de una arquitecta navarra que divierten a los más peques

La tienda, situada en el número 22 de la calle Nueva, abrió sus puertas el pasado cuatro de abril, coincidiendo con la escalerica de San Fermín.

 

Carlota Esandi Vidaurre, arquitecta, diseñadora y creadora de Carlottas, posa con el escaparate de la tienda. IÑIGO ALZUGARAY
Carlota Esandi Vidaurre, arquitecta, diseñadora y creadora de Carlottas, posa con el escaparate de la tienda. IÑIGO ALZUGARAY  

Carlota Esandi Vidaurre es una arquitecta a la que le ha gustado siempre pintar y dibujar. Hace siete años, allá por 2012, cuando su sobrina cumplió un año y se acercaban los San Fermines quiso hacerle un regalo original y pensó en pintarle unas zapatillas, sin pensar que eso iba a condicionar su vida desde entonces y terminaría abriendo una tienda de zapatillas artesanales.

"En ese momento no pensé que esto pudiese derivar en un negocio pero desde el primer momento a la gente le gustaron, empecé haciendo a hijos de amigas y al final me desbordé sin querer, ahí es cuando me planteé hacerlo de una manera más profesional pero sin perder ese punto artesanal. Me pasé un año buscando la manera de hacerlo", cuenta. 

Tanto se le fue de las manos esta bonita locura, que el pasado jueves 4 de abril inauguró su tienda-estudio. "La tienda la inauguré el día 4 de abril porque quería que fuese en la escalerica. Cuando le regalé a mi sobrina unas zapatillas no pensaba que iba a derivar en esto pero ahora me daría pena dejarlo".

HISTORIA DE LA MARCA

"¿Por qué no darle una vuelta al concepto de la zapatilla? ¿Por qué no es posible una zapatilla con la que vestir y jugar al mismo tiempo? Un proyecto que decore ese pequeño piececito como si fuera un lienzo. Quería hacer una obra de arte en miniatura", explica.

Respecto al comienzo de Carlottas, Esauri lo cuenta con humor. "La marca empezó de broma. Me apetecía crear una marca y como todas las marcas de zapatillas empezaban a llamarse con nombres de chica como las las Mercelitas o las Victorias decidí ponerles mi nombre, es fácil de recordar y la gente las reconoce", cuenta.

Una de las estanterías del escaparate de la tienda Carlottas, con los diferentes diseños de San Fermín y los gigantes. IÑIGO ALZUGARAY

Así fue como surgió Carlottas: un espacio en el que fabrican con mimo y cariño, unas zapatillas en las que el niño es el auténtico protagonista. Un trabajo artesanal en el que empleamos productos locales y en el que la figura del niño ocupa desde el primer minuto toda la atención. "Solo damos un consejo, que dejen que tu niño elija el diseño, él es el protagonista", dice.

CONSTRUIR UNA ZAPATILLA

Ante la pregunta de cuál es la relación entre diseñar una tienda o una zapatilla de niños, la arquitecta lo tiene claro: "Yo lo que quiero dejar claro es que al final diseñar una zapatilla es como hacer una casa a escala menor, de un edificio a un patuco, cambia la escala pero todo es diseño. Dar la vuelta la arquitectura".

"Tengo amigas que son diseñadoras de ropa y se ríen de mí porque todos mis bocetos los hago en Autocad, que es el programa que usamos los arquitectos para diseñar planos de casas y muebles. Yo empiezo haciendo el boceto, hago el patrón en Autocad hago una muestra para mí y la envío a la fábrica para que la hagan tal y como quiero", cuenta.

"Mi día a día en el taller es compaginar las dos cosas pero intento dedicarme a las zapatillas en mi tiempo libre. En el taller me paso el día haciendo bolsos, mochilas y los patucos. Siempre me había gustado coser porque está relacionado con el diseño aunque nunca me había planteado llevarlo al terreno profesional", cuenta.

Carlota Esandi posa en el taller con su máquina de coser y los instrumentos para diseñar sus productos. IÑIGO ALZUGARAY

"Las primeras que hice son las de San Fermín y la verdad es que desde un inicio fueron como un tiro. Se me ocurrió dibujar gigantes sin cabeza, a la gente le parecía extraño pero a su vez llamaba bastante la atención y los niños se divierten llevándolas. Además, con el auge de la personalización del producto, también pinto en mis zapatillas el nombre de los niños cuando me lo piden".

Después de un tiempo, hace un año, esta idea derivó en hacer colecciones de verano y de invierno, algo que va más despacio pero que va teniendo éxito. "Las zapatillas de invierno tienen mucho trabajo porque lo hago yo, esas las vendo más por la web porque me llegan pedidos de todos los lugares. Las del verano son más animadas con motivos marineros, aunque como una amiga me pidió unas calaveras con chupetes, ese modelo lo he dejado y se ha convertido en uno de mis diseños".

FORMA DE VENTA

Hasta ahora Carlota Eusauri no tenía un lugar físico para vender las zapatillas por lo que las vendía por internet. "Con la tienda lo que quiero hacer es un experimento y ver cómo responde la gente. Creo que es una buena forma de que la gente venga, se las pruebe y sea más cómodo para todos, aunque en la web también doy diferentes consejos para medir el pie y saber cual es la talla que encaja a cada niño". 

Escaparate de la tienda de Carlottas, situada en el número 22 de la calle Nueva, en el centro de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

Respecto a por qué eligió la Calle Nueva como localización, cuenta que lo que tenía claro es que su producto "debía estar en el centro porque está muy relacionado con él". "Estuve viendo varios locales pero me apetecía estar en lo viejo porque soy muy de lo viejo, vivo aquí y creo que de alguna manera mi producto tenía que ver con esto. Me apetecía estar en el corazón de la ciudad".

MÁS PRODUCTOS

A la creadora de Carlottas, la idea de realizar solo zapatillas se le ha ido un poco de las manos y ha acabado diversificando el negocio. "La gente que me compraba zapatillas de San Fermín me pedía que extendiese la gama de productos y salió por petición popular. Una vez que empecé a hacerlas, se me ocurrió hacer bolsitos para las niñas de tela, porque a ellas les gusta llevarlos", cuenta.

"Me gusta crear el juego y la interacción con los niños. He creado unos estuches que pueden pintar ellos mismos. Quiero conseguir que sean unos productos que los niños quieran llevar y que puedan colaborar ellos mismos en su creación".

La última novedad de la arquitecta ha sido crear cajas de luz de los gigantes con una amiga. "Hace poco surgió la idea de hacer unas lámparas en colaboración con una chica que se dedica a hacer cajas de luz artesanales, fue juntar su idea de lámparas de madera con mis dibujos de San Fermines y la verdad es que ha tenido mucho éxito hasta el momento".

OTRA VISIÓN DE LOS SAN FERMINES

A través de su trabajo, Carlota Esauri quiere transmitir una idea de los Sanfermines diferente a la que se ve en televisión, no tanto las fiestas como las viven los adultos, sino cómo las ve un niño. "Con mi trabajo quiero demostrar que los Sanfermines no son solo lo que se ve desde fuera: la fiesta o correr delante de los toros".

"Lo que quiero es que se conozca desde mis zapatillas lo que viven los niños cuando van a los gigantes y cabezudos. A veces me llegan pedidos desde sitios como Sevilla y me gusta pensar que allí nos conocen por lo bueno de las fiestas", cuenta.

LA ARTESANÍA

A pesar de que la gente suele valorar el producto local en Pamplona, Esauri cree que queda mucho camino por recorrer porque la gente prefiere "lo más barato". "Tú vas a un mercado artesanal y hay gente que dice que es muy caro por lo que hay poca gente valora. Mis zapatillas valen 20 euros, un precio que no es caro pero hay gente que dice que en otros sitios valen tres pero no es lo mismo".

"Hay que dar más valor a lo local. Yo soy muy perfeccionista y estuve mucho tiempo buscando a gente que supiese que lo hiciese bien, mantener lo creativo. Las telas son de aquí y me costó encontrar todo en Navarra pero quería potenciar que sí que se puede hacer todo aquí".


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