• miércoles, 06 de julio de 2022
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COMERCIO LOCAL

Una dulcería venezolana en Pamplona: el negocio que renació al otro lado del charco

'Mi pequeña Venezia' es un café bistrot situado en la calle Abejeras 20, bajo la dirección de Carla Barazarte.

Café-bristrot 'Mi pequeña Venezia' en la calle Abejeras 20 de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Carla Barazarte en el Café-bristrot 'Mi pequeña Venezia' en la calle Abejeras 20 de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

"Mi pequeña Venezia" es el nombre de la dulcería venezolana que está situada en la calle Abejeras 20 en el barrio de Iturrama en Pamplona, con una bonita terraza en el exterior. Carla Barazarte es la dueña del establecimiento. Venezolana de origen, está afincada en la capital navarra desde hace trece años.

"Realmente vine a Pamplona a hacer un máster en diseño arquitectónico en enero de 2009. Soy arquitecto y estuve casi dos años. Continué con el doctorado que no lo pude terminar, aunque mi intención es terminarlo en algún momento", asegura Carla.

"Dadas las circunstancias me he quedado en el país. Me han dado la nacionalidad española en el camino y hemos abierto esta aventura del café bistrop", relata. 

"Vine sola aunque este emprendimiento lo hice con mi madre, pero ahora me he quedado sola gestionando esto. Mi madre tenía varias dulcerías en Venezuela, en varios centros comerciales de Caracas y Valencia", indica la dueña del establecimiento sobre la experiencia previa en el negocio que ha viajado hasta Pamplona.

Café-bristrot 'Mi pequeña Venezia' en la calle Abejeras 20 de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Café-bristrot 'Mi pequeña Venezia' en la calle Abejeras 20 de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

El dulce venezolano "es muy rico, todo el mundo lo come y lo retomamos con un poco más de clase y distinción. Tuvimos bastante aceptación allí. Dadas las circunstancias en Venezuela fue cerrando y mermando un poco el negocio y aquí estamos".

Abrir el café en Pamplona "fue idea de mi madre", indica Carla. "Quería adaptar lo que teníamos allí a aquí. Hemos mantenido el logotipo y hemos añadido el café - bistrop (bar-cafetería). Los niveles de azúcar en Venezuela son más altos allí y aquí no hubiesen calado esos mismos dulces", mantiene la mujer. 

"Lo que buscamos es distinguirnos, ser diferentes en la decoración, algo hermoso, con delicadeza. Que esto sea un refugio para las personas en un sitio agradable para leer la prensa, revistas o simplemente escuchar la música. Hemos logrado un poquito lo que queríamos", comenta sobre su apuesta hostelera. 

El nombre de 'Mi pequeña Venezia' los explica: "Significa Venezuela con etimología de Américo Vespucio. No hemos añadido nada. Lo que hemos añadido es el café bistrot y lo demás es idéntico a lo que teníamos allí", asegura la dueña del establecimiento.

Café-bristrot 'Mi pequeña Venezia' en la calle Abejeras 20 de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Café-bristrot 'Mi pequeña Venezia' en la calle Abejeras 20 de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

Estos dos años ha sido muy difíciles con el Covid: "Empezamos en junio de 2019 y a los seis o siete meses después empezó la pandemia. Al final no hemos tenido un año completamente dichoso por decirlo de alguna forma".

Para Carla Barazarte "lo importante es que estamos aquí. Nos hemos podido mantener. No tenemos personal trabajando y eso nos ha ayudado. Somos pequeñitos. Queremos crecer y nuestros proveedores nos están ayudando",

Intentan distinguirse y hacerse diferentes con el producto. "Hay mucho producto francés. Hay degustación de comida venezolana solo bajo reserva. Hay que solicitarlo y reservarlo".

"Es una experiencia. La gente que viene aquí es española y muchos repiten. Lo que hemos hecho está bien de momento. Tenemos una pasteles pequeños al horno de Venezuela", comenta Carla.

Café-bristrot 'Mi pequeña Venezia' en la calle Abejeras 20 de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Café-bristrot 'Mi pequeña Venezia' en la calle Abejeras 20 de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

Zucitola y Arrasate les dan el pan y las galletas y todo lo demás es francés como las tartas: "Quiero tener un buen vino de crianza, Rosado de Navarra, Ribera del Duero y que vengan a charlar, que estén cómodos hablando. También escogimos la cerveza Alhambra para que nos apoyara".

Carla espera que en San Fermín esto mejore: "Eso que los clientes se han vestido de San Fermín en los últimos años. Damos cosas para compartir y servimos un vermouth más sobrio, no más de lo mismo que hay en todas partes. Nos esmeramos en la presentación de las bebidas", asegura Carla.

En San Fermín de 2019 "nos fue muy bien vendiendo bocadillos, se tomaban cubatas y hubo muy buen ambiente. La terraza es del año pasado y ha complementado al local, hacía falta, y lo que nos falta es tiempo normal para seguir adelante".

Unos buenos sanfermines siempre traen público: "Estamos bien valorados y bien posicionados en internet que es importante. Para toda Pamplona los Sanfermines van a ser un empujón a esta economía que no termina de arrancar por culpa de la pandemia", afirma Carla.

Café-bristrot 'Mi pequeña Venezia' en la calle Abejeras 20 de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Café-bristrot 'Mi pequeña Venezia' en la calle Abejeras 20 de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

Ella se considera ya navarra completa. "La receptividad es muy buena. Los vecinos se portan súper bien. Nos sentimos el patio trasero de los vecinos. Es como su casa. Los clientes vienen, se sientan sin molestar como si estuvieran en el salón de su casa. Te ayudan a recoger las cosas y es una sensación muy agradable", explica sobre su experiencia. 

En Venezuela la situación social y económica está muy complicada, según Carla: "Hace diez años que no voy. Tengo allí dos hermanos mayores y demás familia. Los primos están dispersos al ser una familia muy grande. Todos los que éramos medianamente jóvenes hemos salido", comenta sobre las dificultades vividas en su país natal. 

"Yo soy la más pequeña de los hermanos y es muy duro salir de tu país. En 2009 cuando decidí venir no fue fácil y eso que Pamplona me ha tratado muy bien. Pamplona ha sido muy amable porque te invita a recorrerla. Es una ciudad de verdad acogedora, súper bonita, que me ha regalado unos amigos espléndidos y unas experiencias maravillosas", asegura Carla Barazarte.


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