• domingo, 09 de mayo de 2021
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CENTENARIO OSASUNA

Una rivalidad que empezó en 1935: cuando los partidos entre Osasuna y el Sevilla terminaban a puñetazos

En 2004 se llegó a un récord de sanciones nunca visto: diecisiete partidos de suspensión después de una trifulca general.

Partido de Liga entre Osasuna y Sevilla (3-4) disputado en El Sadar (20). IÑIGO ALZUGARAY
Partido de Liga entre Osasuna y Sevilla (3-4) disputado en El Sadar. IÑIGO ALZUGARAY

No se trata de una rivalidad entre equipos vecinos precisamente, que a veces son las peores, sino una entre dos conjuntos bien lejanos geográficamente por más de 900 kilómetros. Ahora se podría decir que ya ha pasado lo peor, pero resulta llamativo como cada cierto tiempo se abre la ‘caja de los truenos’ entre Osasuna y Sevilla.

Todo empezó en una semifinal de la Copa del Rey de 1935. La ida se disputó en Sevilla el 17 de junio, donde los rojillos cayeron por 4-1. El resultado fue muy abultado y hubo numerosos incidentes. Urdíroz II adelantó a los rojillos. Torrontegui empató y nada más comenzar la segunda parte llegó el follón: El árbitro Melcón expulsó a Paco Bienzobas y señaló un penalti injusto que transformó Deva en el 2-1. Al final, y con nueve jugadores por lesión de Julio Iturralde, se perdió 4-1.

El encuentro de vuelta en Pamplona se calentó en exceso y además se perdió por 0-1 el 24 de junio. El partido fue una trifulca permanente. El árbitro anuló dos goles a Osasuna, no señaló un penalti claro a favor de los navarros y el Sevilla anotó uno. La afición lanzó botellas al campo y tuvo una actitud muy agresiva hasta que el colegiado Villalta decidió suspender el choque en el minuto 43 de partido. La policía impidió el linchamiento del árbitro y en los vestuarios hubo intentos de agresión a los jugadores visitantes.

La prensa navarra tituló así: “Osasuna es eliminado por el Sevilla. Un partido pródigo en incidentes que termina a los 43 minutos de juego. El árbitro anula dos tantos al Osasuna. Actitud censurable del público. Juego violento y negativo. Osasuna debió vencer al Sevilla. La desaprensión de Villalta. Poco juego y muchos excesos”.

No obstante, el récord de sanciones llegó en la última jornada de liga de la temporada 2003-04 en el Sánchez Pizjuán. Osasuna estaba salvado y el Sevilla se jugaba entrar en la Uefa. Los medios informativos andaluces calentaron el partido durante la semana recordando que la temporada anterior los rojillos había perdido ante el Alavés en la última jornada y los de Vitoria les habían quitado la plaza europea que estaba en juego.

El Sevilla salió a por todas con llenazo en el Pizjuán y Osasuna no se achantó pese a la 'encerrona'. Joaquín Caparrós y Javier Aguirre en los banquillos tampoco eran unos santos en su comportamiento y hubo varias tánganas multitudinarias con el árbitro Losantos Omar totalmente superado por la situación, con tres expulsados: Alfredo, Bakayoko y Pablo Alfaro.

Los bochornosos incidentes del Sevilla-Osasuna (1-0), con gol de Baptista en el minuto 54 se jugó el domingo 23 de mayo de 2004, fueron saldados por el Comité de Competición con un buen paquete de partidos de sanción. El mayor castigo recayó sobre Osasuna. Acumuló hasta 15 partidos de suspensión entre los jugadores -Alfredo, Bakayoko, Morales, Valdo y Aloisi- y el entrenador, Javier Aguirre, mientras en el Sevilla sólo se vio afectado un jugador, Alfaro, con dos, y un ayudante sanitario del equipo, con cuatro.

Los jugadores de Osasuna Alfredo, Bakayoko y Morales fueron sancionados con cuatro partidos cada uno por "agresión" a un contrario. El primero de ellos por su expulsión (m.30), según el acta del árbitro Losantos Omar, "por propinar patadas y puñetazos, cuando el juego estaba detenido, a Salvador Torres, el cual no se encontraba en el banquillo y que tiene la licencia federativa como ayudante sanitario del Sevilla".

El Chengue Morales fue expulsado (m.89) por los mismos motivos -agredió a un contrario- cuando ya había sido sustituido. En ese mismo minuto tuvo que abandonar el campo Bakayoko "por propinarse mutuamente con el jugador Alfaro puñetazos y patadas".

El Comité de Competición, por otro lado, no consideró la acción en que el sevillista Javi Navarro arrolla a Webó, y que, ya en el suelo clavó las uñas al jugador de Osasuna en un ojo mientras éste le mordía los dedos de la mano izquierda. "Nadie ha denunciado de esta acción", indicó Alfredo Flórez, quien añadió:

"En las imágenes de televisión, además, no se ve que exista mordisco y lo del dedo en el ojo más bien parece accidental, sin que exista intención de agredir". El acta del árbitro, además, no reflejó el incidente”.


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Una rivalidad que empezó en 1935: cuando los partidos entre Osasuna y el Sevilla terminaban a puñetazos