Colaboradores

Hace unos días un amigo angustiado me contaba que no era capaz de hacerle entender a sus seres queridos el infierno que era un ataque de ansiedad, que siempre se quedaba corto, y le miraban como a un marciano porque no eran capaces de pillarlo.

Algunos partidos y responsables políticos tienen una asombrosa querencia por atacar todo lo que suene a religión católica, les suena viejuno.

Hace unos días se descolgó Uxue Barkos con unas declaraciones tremebundas, llamando euskarófobos a los que pasan de que el euskera se lo trague todo.

Osasuna suma en Albacete, pero como un barco a la deriva, sin rumbo ni ideas. El equipo no transmite alegría, ni ilusión, ni confianza en sus posibilidades. Los jugadores no sabían qué hacer.

 Las redes me avisan de que las sentencias condenatorias contra Valtonyc y Pablo Hasel, raperos de talla, son una desenfrenada agresión a la libertad de expresión de los susodichos, una consecuencia lógica de la Ley Mordaza y un síntoma más de la deriva autoritaria del Estado.

Uno está acostumbrado a que todos ganen después de unas elecciones, pero es la primera vez que lo veo después de una huelga general, y no sería justo que ganase nadie más que las mujeres.

Ser mujer es una condición. No lo eliges. Te condiciona la vida. Te hace estar en el mundo desde un punto de partida dado. En ese mundo te sitúas desde la condición de mujer.