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Opinión /

Inflación, sus causas y las razones por las que el Gobierno no hace nada

Por Nacho Igea 27 marzo, 2022 - 8:52

Por todos es sabido, si no que se lo pregunten a sus bolsillos, que se está produciendo un espectacular incremento del IPC en Occidente en general y, en España en particular, que está mermando drásticamente el poder adquisitivo de la mayoría de familias.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), saluda a la presidenta de Navarra, María Chivite (c), en prsencia del presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara (i), a su llegada a la reunión de la XXVI Conferencia de Presidentes se celebra este domingo en el Museo Arqueológico Benahoarita, en la localidad de Los Llanos de Aridane (La Palma), para discutir el plan de respuesta al impacto que ocasiona la guerra de Ucrania y la acogida a los refugiados, la situación de la pandemia de la covid-19 y la cooperación en materia de emergencias de protección civil. EFE/Juan Carlos Hidalgo
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez saluda a la presidenta de Navarra, María Chivite. EFE/Juan Carlos Hidalgo

Ante tal situación, cuando el pasado 9 de marzo nuestro presidente Pedro Sánchez fue interpelado en el Congreso, no dudó en afirmar que “La inflación y los precios de la energía son única responsabilidad de Putin y de su guerra ilegal en Ucrania”. Pero, ¿Es esto cierto? Rotundamente no. A continuación, explicaremos porqué.

En primer lugar, sí esto fuera cierto, la inflación hubiera empezado a aumentar a partir de finales de febrero o incluso marzo (la invasión a Ucrania comenzó el 24 de febrero) pero, vemos cómo en el mes de enero de 2022 en España la inflación ya superaba el 6,5%. En febrero llegó al 7,4%. Por lo que podemos aceptar que la Guerra de Ucrania ha agravado la situación, pero, desde luego, no es la razón principal por la que se produce.

Y entonces, ¿a qué es debido? La inflación desbocada se debe a un sobrecalentamiento de la economía y, es consecuencia de las nefastas políticas económicas y monetarias implementadas en Occidente para combatir la pandemia. El hecho de que los principales Bancos Centrales hayan inyectado cantidades ingentes de dinero en la economía sin estar respaldadas por reservas de oro durante un periodo prolongado de tiempo y, sin haberse producido un aumento de la productividad en dichos países, provoca irremediablemente, que el mercado tienda a autoregularse para que las cuentas cuadren, causando el incremento de precios que se está produciendo, algo que nuestro Presidente debiera de saber, salvo que cómo algunos afirman, plagiara su tesis doctoral o directamente se la hicieran terceras personas. Y no hay que olvidar que la inflación no está afectando a todos los países por igual, cosa que ocurriría si fuera culpa de Putin. En aquellos Estados que han realizado una mayor fiesta del gasto o despilfarro, es dónde más se están incrementando los precios y, cómo no podía ser de otra manera, en España estamos en las primeras posiciones a pesar de ser uno de los países europeos que menos dependemos del gas ruso.

Y, ¿es este el único motivo que ha suscitado el aumento de los precios de la energía? De nuevo la respuesta es un rotundo no. El aumento de los precios de la energía es consecuencia de la pésima política energética ecoprogre que llevan implementando desde hace años gran parte de los países europeos en general y, España en particular. Y es que muchos de nuestros queridos líderes decidieron renunciar hace ya años a las energías más eficientes, baratas y productivas que hay, para apostar únicamente por las renovables y poder así abanderar el discurso de que gracias a ellos se va a salvar el planeta (una nueva falacia  o engañabobos ya que el nivel de contaminación que produce Europa es insignificante comparándolo con el emitido por China, India, EEUU, Rusia y otros grandes países que no andan inmersos en los aires de grandeza que andan metidos nuestros líderes). 

De tal manera que Alemania cerró todas sus centrales nucleares para pasar a depender del gas ruso. En España a pesar de contar con reservas de gas y uranio que permitirían abastecer nuestra demanda energética durante los próximos 70 años a un coste irrisorio para los consumidores (5 centrales nucleares abastecen el 25% de la energía que consumimos en España), se decidió renunciar a ellas y apostar únicamente por las renovables para poder enarbolar así el discurso ecoprogre que cada vez nos hace más pobres. Y es que, por supuesto que hay que apostar por las energías renovables, deben ser el futuro, pero hasta que no hayan alcanzado tal desarrollo que nos permita abastecer nuestra demanda solamente con ellas, no podemos renunciar a las fuentes de energías más eficientes y baratas cómo son la energía nuclear o el gas. Ya que la consecuencia de este sin sentido es que en España estamos comprando gas al Sahel, gas licuado a EEUU o a Francia electricidad que produce en sus centrales nucleares, casi el triple de cara de lo que nos costaría producirla a nosotros, pagando así los consumidores de su bolsillo la errónea política energética que están ejecutando la mayoría de nuestros líderes europeos. Por no hablar de que esta dependencia energética del exterior, nos hace mucho más vulnerables ante los distintos acontecimientos geopolíticos internacionales.

Pero entonces, ¿Hasta cuándo va a seguir este saqueo? ¿Tiene pintas de mejorar? La verdad es que no, ya que nuestro querido presidente, haciendo gala de sus bastos conocimientos de Geopolítica, ha decidido (sin consensuarlo con el resto de Grupos Parlamentarios que componen las Cortes Generales), reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sahara (a cambio de que se olviden de Ceuta, Melilla y Canarias, cómo si tuviéramos que darle algo a Marruecos por respetar nuestras fronteras), provocando así el enfado lógico de Argelia, país que nos vende el 25% del gas que consumimos, por lo que todo hace pensar que esta decisión tendrá consecuencias aumentando todavía más el ya desorbitado precio del Gas.

Pero, ¿Por qué ha hecho esto el Gobierno ahora sabiendo la situación tan delicada en la que nos encontramos con el precio del Gas ya por las nubes? Tal vez para provocar que los precios no se estabilicen y sigan aumentando, ya que cuanto más aumentan los precios, más recauda el estado, de ahí la tardanza en tomar medidas o su negativa a bajar los impuestos a los carburantes y fuentes de energía. Ya que sí antes costaba llenar un depósito de gasolina/diesel 50 euros (teniendo en cuenta que el 54% de lo que pagamos son impuestos) el Estado ingresaba 27 euros. Por lo que sí ahora cuesta llenar el mismo depósito 100 euros, lo que recauda el Estado por cada depósito son 54 euros, es decir, están recaudando el doble sin en la práctica haber subido los impuestos. Por eso no están tomando ninguna medida y lo van retrasando, porque sólo piensan en saquear a los ciudadanos, de algún sitio hay que sacar el dinero para sufragar los 20.300 millones de euros que Irene Montero va a despilfarrar en “chochocharlas”.

Y entonces, ¿qué ha propuesto nuestro Presidente a esos transportistas que han pasado de ser considerados héroes por el Gobierno durante la pandemia a meros villanos/terroristas controlados por la ultraderecha simplemente por reclamar algo qué es justo? Les ofrece 500 millones de euros (lo que en la práctica es una rebaja de 3 céntimos el litro cuando desde comienzos de año ha subido más de 45 céntimos) para que puedan paliar este incremento, cantidad insignificante y más si tenemos en cuenta que hace apenas dos semanas, nuestro Gobierno, anunció que iba a dar 20.300 millones de euros para charlas del color rosa patrocinadas por nuestra Ministra Dña. Irene Montero (sí, esa que contrata a la niñera con fondos públicos).

Y mientras tanto, ¿Qué hacen nuestros Sindicatos? ¿Están en la calle defendiendo los derechos de los trabajadores y reclamando justicia? Por supuesto que no, esta mafia de liberados sindicales que no han dado palo al agua en su vida, no defienden a los trabajadores si no al gobierno que les subvenciona y compra. El 23M, tras varios meses de saqueo por parte del Gobierno y sin hacer absolutamente nada, por fin han convocado una manifestación, pero eso sí, sin ruborizarse, abogan por mantener los impuestos a los carburantes y fuentes de energía, está claro, las mariscadas no se pagan solas. 

Pero, ¿Hay alguna solución posible? ¿Qué se puede hacer? Hay que salir a las calles, la situación es insostenible. Hay que reducir el desorbitado gasto estructural que tenemos en España, no podemos continuar ni un día más con este déficit causado por el megaestado onmipresente y totalmente ineficiente que tenemos. Debemos exigir una capacitación mínima para las personas que nos gobiernan porque su incompetencia está llevándonos a la ruina. No puede ser que pretendan exigir pasar un examen para tener una mascota y, que una persona pueda llegar a presidente o Ministro sin tener el graduado escolar, simplemente por estar afiliado a un partido y ser el “lameculos” o lame otras cosas (que se lo pregunten a nuestra Ministra de Igualdad) del líder del partido político de turno. Necesitamos gobernantes cualificados que tengan conocimientos sobre las materias que gestionan, no mediocres que se agarran al sillón porque saben que en la empresa privada jamás alcanzarán un sueldo similar por méritos propios. No se puede tolerar que en un momento cómo el actual nuestro Presidente tenga 700 asesores (1200 entre todos los miembros del Gobierno) todos nombrados a dedo con sueldos estratosféricos pagados por todos nosotros (Donald Trump no superaba los 50 asesores y gestionaba la mayor potencia mundial que tiene 7 veces la población de España), ya que si alguien necesita de 700 asesores para hacer su trabajo, es que no está capacitado para ello. No hacen falta 23 ministerios ni 4 vicepresidencias, ni 350 diputados (si hay disciplina de voto con tener un representante por partido cuyo voto compute por el número de votos recibidos es suficiente) apliquen esto también a Senado, Parlamentos autonómicos y grandes Aytos, el ahorro sería considerable. Hay que eliminar todas las duplicidades administrativas e instituciones inútiles, que las hay y muchas. Hay que fomentar el criterio de productividad en nuestra administración. Hay que terminar con las subvenciones a diestro y siniestro (sindicatos, patronales, partidos políticos, medios de comunicación/manipulación, chiringuitos, redes clientelares etc). Tendemos a pensar que un país cuantas más subvenciones da más desarrollado está y, es justamente lo contrario, hay que aspirar a que no haya subvenciones o sean las mínimas posibles, porque eso es señal de fortaleza ya que indica que los ciudadanos son capaces de tener una vida digna con la remuneración obtenida por su propio trabajo. 

Es un insulto a la sociedad que, en un momento tan complicado para millones de familias cómo el actual, Gobierno, sindicatos, medios de comunicación subvencionados exijan solidaridad a los ciudadanos, cuando son ellos lo que deben ser solidarios empleando bien un dinero que no les pertenece. No puede ser que la única preocupación de nuestro Presidente y su Gobierno comunista, sea ver cómo seguir robando al contribuyente para continuar derrochando dinero público con el único objetivo de comprar votos para perpetuarse en el poder. Ya está bien de tanta subvención, si ingresamos 100, no podemos gastar todos los meses 130, es insostenible, hay que cuadrar las cuentas. Sí todo esto se hiciera, se podrían reducir los impuestos en carburantes y fuentes de energía, además de rebajar el expolio fiscal que ya sufrimos. Pagamos impuestos para mantener un Estado del Bienestar, no para sufragar el bienestar de unos pocos. Basta ya.


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