Opinión / Ha trabajado en los principales medios de comunicación del país, desde Cadena SER o Cadena Cope, así como Telecinco, Canal Sur o Agencia OTR/Europa Press entre otros.

El alma de la CUP

Por Julia Navarro 07 enero, 2016 - 22:54

¿Aguantarán?. Si, me pregunto si la dirección de la CUP aguantará las innumerables presiones que están recibiendo

para que rectifiquen su decisión de no investir a Artur Mas como presidente de la Generalitat.

No hay día en que no salga algún miembro destacado de está formación anticapitalista y antisistema lamentándose de la decisión adoptada de no consolidar a Artur Mas en la Generalitat.

En realidad el desprestigio de la política tiene mucho que ver con las imposturas a las que nos tienen acostumbrados los políticos. Sí, imposturas, además de la corrupción y errores en el recorrido.

Cuando un político dice eso de "nunca jamás" hay que sonreír porque tarde o temprano ese "nunca jamás" se va a convertir en "las condiciones han cambiado" o "el sentido de la responsabilidad nos obliga a..." y frases por el estilo.

Así que los ciudadanos veíamos a Antonio Baños afirmando con solemnidad que "jamás" la CUP daría su apoyo a Artur Mas para que fuera presidente, y ahora le hemos visto dimitir porque no está de acuerdo con que su formación haga lo que él mismo venía diciendo y comprometiéndose en público. ¿Por qué antes aseguraba una cosa y ahora se va porque sus compañeros han hecho bueno lo que decía?.

A lo que parece para Baños y algunos otros dirigentes y militantes de la CUP el fin justifica los medios. Y como el "fin" es la independencia de Cataluña, por ese "fin" están dispuestos a aliarse con el mismísimo diablo si hiciera falta. A eso se le llama falta de principios.

En realidad chirría que una organización que se dice a la izquierda de la izquierda, que está en contra del sistema, que hace gala de tener alma anticapitalista, pueda siquiera plantearse aliarse con lo más rancio de la burguesía catalana, con un partido como Convergencia salpicado por todo tipo de escándalos financieros, y que a lo que se  asegura en los autos judiciales, el clan Pujol, se dedicaba a enriquecerse a cuenta de los contribuyentes. No, no era Madrid los que robaban a catalanes, sino los suyos, sus gobernantes.

La cuestión de fondo es si en la CUP va a primar su alma anticapitalista y antisistema o si por el contrario van a sacrificar sus proclamas de pureza revolucionaria en el altar de un nacionalismo  insolidario y depredador que es el que representa al día de hoy Artur Mas. Veremos cual de las dos "almas" de la CUP resulta ganadora.


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