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Opinión / Tendido taurino

Sir Ureña

Por Juantxo Gazpio 22 noviembre, 2015 - 13:55

Erase una vez un inglés, un americano y uno de Lorca… Así, o parecido, empezaban muchos de los chistes que contábamos en la infancia. Pero no eran ningún chiste los 6 escolares que esperaban en chiqueros el pasado Sábado, 11 de julio. 

Y menos tras su inolvidable debut matutino por los adoquines de la vieja Iruña. Y menos para Marco, Paulita y Ureña

Usted, el inglés, llegó con su mujer, la hora justa y cara de despistado a su localidad del tendido tres. Tras saludarles cortésmente, me confirmaron que era su primera vez. La cara de despiste no mentía… Sonaron clarines y me entró la duda. Encerrarme en el aficionado que llevo dentro para tratar de descifrar las claves de una tarde que se preveía rica en matices o hacer de pedagogo taurino con mis acompañantes primerizos. Como aún no había hecho la “buena obra del día”, decidí aceptar el desafío inglés (sin “moratoria alguna”, Uxue).

Les expliqué que el espectáculo que comenzaba tenía su origen unos años en la Finca "Monte Valdetiétar" de Lanzahita, Ávila (Lo siento André, pero no me pareció oportuno hablar de la compra de los “lesaqueños” de Jose Picavea por el marqués de Saltillo en 1845) De cómo el ganadero escoge con mimo vaca y semental para intentar crear una bravura que solo los templados valientes pueden esculpir. Les hablé de los sueños que imaginaba en aquellos tres toreros por triunfar en Pamplona, de su insomnio permanente desde que se vieron anunciados en su feria...

Durante la lidia del primer escolar, primer toro de Marco de la temporada, la bravura y el arte se ausentaron, dejándome en mal lugar antes los ingleses.

Salió el segundo y la tez morena de Paulita palideció pronto. Y uno se acordaba de aquel periodista amigo de Juncal, el de la mala leche, viendo como el “ miedo temor, recelo, rescoldo, aprehensión, cuidado, sospecha, desconfianza, cerote, medrana, pánico, cangui, canguelo, julepe, jindama, pavor, mieditis, espanto, terror, susto, horror y repullo” se apoderaban del torero aragonés. Pero no supe traducirlo y, a la muerte del segundo, no sin darme educadamente antes las gracias por las “mentidas contadas”, mis compañeros dieron por terminada la función para dejarme más cómodo en el tendido.

Me dio mucha pena que no vieran a Ureña ignorar la sugestión colectiva de las cuadrillas y clavar los pies en la arena para esculpir las preciosas verónicas que recibieron al tercero. El toro no era fácil. Pero la decisión y el temple de Ureña hicieron que disfrutásemos de una interesante faena. Habrían llegado los ingleses al hotel?

Cuarto y quinto duraron lo que tardó en llegar el sexto. Y Ureña repitió gustosas verónicas a un toro de incómoda cabeza. Los doblones iniciales fueron tan estéticos como pedagógicos. Y Ureña pudo “disfrutar” de la templada bravura de “Costurero”.

A Roger Michel, filántropo americano mundialmente conocido en el área de la arqueología, no le hizo falta la prueba del Carbono 14, para descubrir que allí estaba pasando algo grande. Al jurado del premio Ciudadela tampoco cuando el murciano cogió la “mano de los millones”.

El futuro premio Carriquiri embestía muy humillado, si bien, paradójicamente, salía con la cara suelta y fue a morir a toriles. Ureña lo cuajo sonriente. Ya estaba curada la herida que un fuenteymbro le hizo en el alma el pasado San Isidro!

Donde estarían los ingleses? Se hubieran emocionado?

Tres meses más tarde esculpió los mejores naturales del año en la primera plaza del mundo. Faena para el recuerdo!

Por ambas faenas Roger Michel acaba de recibir con honores a Sir Ureña en el Club Taurino de Londres. Este lunes 23 a las 20.00 recoge en el Hotel 3 Reyes el premio Ciudadela al mejor toreo al natural de la pasada Feria del Toro.

Welcome again, Sir Ureña! And thanks for thrilling us!


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