Opinión / EntreArtes

Ginés Marín y Jandilla dan categoría a la feria de San Isidro

Por Juan Pedro Cano 29 mayo, 2017 - 7:10

Alcurrucén, Núñez del Cuvillo, Antonio Ferrera y Diego Ventura suman también entre lo más destacado del 20 al 27 de mayo del serial venteño

El joven torero Ginés Marín sale por la puerta grande tras su faena en la feria de San Isidro.
El joven torero Ginés Marín sale por la puerta grande tras su faena en la feria de San Isidro.

El 25 de mayo confirmó alternativa el joven diestro Ginés Marín, al finalizar el festejo abandonó en volandas la madrileña plaza de toros de Las Ventas camino de la calle de Alcalá tras una actuación memorable. Resulta hasta difícil soñar una confirmación de alternativa de este calibre.

Se lidió una corrida con el hierro de Alcurrucén, desigual de presentación y juego, destacando sobremanera el lidiado en sexto lugar de nombre “Barberillo” que fue un tejón en la muleta. Buen son tuvo también el quinto aunque duro lo justo, en general fue una corrida que estuvo a su aire en los primeros tercios pero dieron opciones en la muleta haciendo un notable conjunto, sobre todo, atendiendo al triste balance ganadero de la feria.

Ginés Marín cortó las dos orejas al sexto sin ninguna discusión tras hacer el toreo, ni más, ni menos. El toreo de siempre, el que pone a todos de acuerdo con la base de cargar la suerte, templar y rematar atrás. Se dice pronto y parece fácil, ahí está el misterio. El conjunto fue extraordinario, la puesta en práctica tuvo tanta plasticidad como rotundidad haciendo rugir Las Ventas como hacía tiempo que no se recordaba. El remate a tan magna faena no podía ser otro que un estoconazo hasta los gavilanes.

Esa tarde confirmó también alternativa otra joven promesa que tuvo menos suerte. Álvaro Lorenzo estuvo discreto con su primero y dejó para el recuerdo una buena tanda de naturales al quinto. La tarde era para Ginés, aunque no se debe olvidar la actuación de El Juli que cortó una oreja a su primero y de no haber fallado con la espada en el cuarto, con el que dejó buenos derechazos, hubiera salido también a hombros. División en los tendidos y una cosa clara: al margen de gustos y conceptos, su capacidad y técnica son innegables.

Dos días después de su gran triunfo hizo de nuevo el paseíllo Ginés Marín ante un encierro de El Torero desigualmente presentado, de feas hechuras, faltos de raza y mansos. Un conjunto que puso muy caro el triunfo. El lote de Ginés fue un inválido y otro burriciego, dos joyas, lucimiento imposible. Confirmó alternativa esa tarde Francisco José Espada que resultó volteado al entrar a matar su primer toro y no pudo continuar la lidia por un “Traumatismo craneoencefálico con pérdida de conciencia de cinco minutos” según dicta el parte médico firmado por el doctor García Padrós.

Una oreja cortó el mexicano Joselito Adame al que cerraba festejo tras tirarse a matar si muleta y dejar en la retina unos naturales de frente. Se antoja excesivo el premio según se mire, y lo cierto es que Madrid mira con escaso rigor homogéneo sin que los golpes de timón del palco presidencial ayuden mucho.

LA CORRIDA DE JANDILLA

El día 26 lidió Borja Domecq la corrida más completa en lo que llevamos de feria con los dos hierros de la casa, Jandilla y Vegahermosa, uno de ellos fue devuelto saliendo en su lugar un complicado y encastado toro de Salvador Domecq. Los del hierro titular pusieron a todos de acuerdo ya de salida por su buena presentación y después por su juego durante toda la lida incluido el tercio de varas y eso hoy en día es más notica que nunca.

Destacó sobre manera el segundo en orden de lidia, número 94, de nombre “Hebrea” nacido en febrero de 2012 y de 527 kilos de peso. Un toro extraordinario, premiado con la vuelta al ruedo, que aunó el equilibrio perfecto entre casta, bravura y nobleza en esa labor de alquimista en la cría del toro de lidia que tienen los ganaderos. Su lidia y muerte correspondió a Sebastián Castella que hilvanó una gran faena pero sin la rotundidad que el Jandilla ofrecía, no estuvo acertado a espadas y el premio quedó en una oreja. En suerte le correspondió al diestro francés el sobrero de Salvador Domecq, no hubo la conexión necesaria para que aquello cogiera vuelos de triunfo en una faena de largo metraje.

El madrileño López Simón tuvo en su mano otro lote importante, un enclasado y repetidor que hizo tercero y el que cerró festejo más exigente y encastado. En ninguno de los dos casos hubo acople y el triunfo quedó para otro día. Esa tarde se despidió de la afición venteña Francisco Rivera Ordoñez, actuación muda de apuesta justa con el lote menos claro de la corrida. Respeto y reconocimiento a la carrera y trayectoria de un torero de dinastía por los cuatro costados.

OTRO 'NO HAY BILLETES'

Corrida encastada y exigente de Núñez del Cuvillo la tarde que se colgó por tercer vez el cartel de “No hay billetes”. Ambiente hostil entre un sector del tendido 7 que protestó una tarde más sacando pancartas reivindicativas, y el resto de la plaza que ocupa su localidad afrontando cada tarde desde una perspectiva diferente y otra visión del espectáculo. El abonado de Madrid no quiere el toro elefante de 600 kilos con un perchero descomunal por delante, pide un toro entipado, serio y con trapío acorde a la categoría de la plaza, la más importante del mundo.

El encierro de Cuvillo estuvo en el límite tanto de presentación como de fuerzas en varios de sus ejemplares. Si algo tuvo la corrida que puso a todos de acuerdo fue la movilidad, que en distinto grado y condiciones manifestaron los de Cuvillo sobre todo en la muleta donde dieron juego. El mejor lote fue a las manos de Alejandro Talavante que estuvo excelso en el inicio de faena al jabonero que hizo segundo en orden de lidia, a partir de ahí bajó el diapasón de la faena para terminar en un tono gris que pareció no convencer a nadie.

El quinto de la tarde propinó al extremeño una cornada de 20 centímetros en el muslo derecho, a partir de ahí se encorajinó el diestro en una vibrante faena cerrada con un espadazo y premiada con una oreja que paseo mientras cruzada el ruedo camino de la enfermería. Gran tarde de Talavante sin ser su mejor versión.

Juan Bautista sorteó un noblote primero con poquita pujanza y que tuvo mejor final que principio. Su segundo tuvo movilidad pero pocas revoluciones. Muletazos sueltos en un conjunto que alargó mucho en el tiempo. Cerraba cartel Roca Rey, muy medido por parte del público, que vio como el que cerraba festejo se lastimaba durante la lidia mientras que con el otro, que se movió si mayor convicción, tampoco hubo mayor acople.

UNA TARDE INSUFRIBLE

Insufrible fue el festejo del día 23. Se lidió un encierro de Valdefresno, dos de ellos con el hierro de Frailes Mazas, justos de presencia y fuerza, mansos y descastados. Un sobrero de Adelaida Rodríguez fue devuelto también a su vez, en su lugar salió un toro de Carriquiri que mantuvo el patrón en su comportamiento de la corrida titular de la familia Fraile. Todas las isidradas hay un garbanzo negro en forma de tarde de las que hacen perder la afición, pues esta fue. Un desastre en toda regla que no hizo sino calentar los ánimos en el tendido.

Para olvidar fue también la deslucida corrida de Las Ramblas, mansa, blandita y descastada. Fea, desigualmente presentada. Muy por encima la terna: Padilla, Escribano y un Antonio Ferrera en estado de gracia que corta una oreja con petición de la segunda. Torería, despaciosidad y temple en una actuación magistral donde faltó oponente.

Fuerte novillada de Paco Medina con el hierro de El Montecillo. Se movió sacando geniecito y manifestaron fondo de mansedumbre en líneas generales. Destacó el bravo y encastado cuarto con mucho temperamento, le tocó en suerte a Jesús Colombo que hacía su presentación en Las Ventas. El venezolano estuvo en novillero toda la tarde, entrega sin medida y disposición absoluta marcaron su carta de presentación. Con las banderillas, si bien algo eléctrico, coge la cara del novillo con una facilidad asombrosa.

Ese cuarto novillo era de triunfo a la vez que complicado en alto grado, de los que ponen a prueba no solo a los del escalafón menor. Colombo puso todo de su parte sin conseguir todo el rendimiento que se atisbaba, de igual manera que innegable fue su actitud de darlo todo buscando el triunfo. Ese conjunto, y teniendo claro que se trata de un novillero, llegó al respetable que le pidió la oreja de manera mayoritaria. El ridículo del presidente al no concederla fue de vergüenza ajena.

Hubo otro novillo con opciones de triunfo, y si bien por el pitón izquierdo no tuvo ni uno, por el derecho el quinto de la tarde ofreció a Pablo Aguado la posibilidad de tocar pelo, sin embargo, no llegaron a entenderse y quedó muy tibio el trasteo.

El segundo cartel de “No hay billetes” del ciclo isidril se colgó precisamente en el segundo festejo de rejones celebrado el sábado día 20 de mayo. Corrida mal presentada de Los Espartales, noblota, mansa, con poca fuerza y faltos de raza. Con todo ello, Diego Ventura cortó una oreja a cada uno de su lote para salir a hombros camino de la calle de Alcalá por decimotercera vez, que se dice pronto.

Pasado el ecuador de la feria y celebrados 17 festejos, la cifra de asistencia media de espectadores sube a 19.028 personas, lo que supone una ocupación media diaria del 80,55% del aforo. En total, 323.477 espectadores.


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