Opinión / EntreArtes

David Mora, “Malagueño” de Alcurrucén y “Camarín” de Baltasar Ibán marcan territorio en San Isidro

Por Juan Pedro Cano 30 mayo, 2016 - 8:15

La tercera semana de la feria de San Isidro estuvo marcada por la emotiva y triunfal vuelta de David Mora a Las Ventas y su memorable actuación de puerta grande.

Entre todas las tardes anunciadas en San Isidro la del martes 24 tenía unas connotaciones muy especiales. Dos años después de la brutal cogida y tras una dura recuperación que por momentos pareció imposible, el diestro David Mora volvía a la plaza de toros de Las Ventas. La lucha, el esfuerzo, el sacrificio, la Fe, la constancia y el creer obraron el milagro, y el destino se encargó de tener preparada una tarde soñada.

Se lidió una corrida con el hierro de Alcurrucén desigualmente presentada y de juego variado, destacó el extraordinario “Malagueño” que fue premiado con la vuelta al ruedo. Quiso el destino que entrará en el lote de Mora, y ahí ya, el destino dejó paso a la realidad. Toro y torero se encargaron de dejar una tarde para la historia, tan emocionante y emotiva que ya ocupa un lugar en el corazoncito de los aficionados.

El de Alcurrucén cumplió en todos los tercios, derrochó clase, tuvo transmisión y no se cansó de embestir. Un toro tan completo como David Mora que supo sobreponerse a una espeluznante voltereta al iniciar la faena, a partir de ahí, comenzó a fluir el toreo de una manera tan natural y sutil que llenó la plaza de emoción desbordada. El toreo despacioso de Mora, los adornos, los remates por bajo, los muletazos con la figura más desmayada… y el delirio… tras cobrar una estocada a ley que hizo rodar al toro de manera fulminante. Lágrimas que brotaban y palmas que dolían de aplaudir al toro, al torero y al hombre.

Destacaron también dentro del encierro de Alcurrucén los que hicieron primero y sexto en orden de lidia. Con el que abrió plaza no llegó a entenderse un Diego Urdiales que estuvo breve con su malo segundo. Por su parte, Roca Rey vio como Madrid le sigue midiendo mucho tras su puerta grande de la primera tarde. Valor, técnica y capacidad fueron sus avales en dos trasteos que no lograron llegar al tendido pero que dejan clara la dimensión del joven peruano.

El otro punto álgido de la semana tuvo lugar el domingo 29, comienzo de la semana torista con tres cuartos del aforo cubierto. Se lidió una corrida encastada de Baltasar Ibán, desigual de presentación y juego. Destacó “Camarín” lidiado en segundo lugar y que debió ser premiado con la vuelta al ruedo. Extraordinario el de Ibán que se arrancó de lejos al caballo y llegó a la muleta con acometividad y entrega. Bravo y encastado el toro, muy exigente. Le tocó en suerte al madrileño Alberto Aguilar que muy molestado por el viento no se acopló con “Camarín” como la ocasión merecía. Labor entregada premiada con una oreja con protestas. Su segundo apuntó más de lo que fue.

Completaron cartel Iván Vicente y Víctor Barrio que con actuaciones dignas dejaron ver su sello pero no lograron conectar con los tendidos. Ambos tuvieron, en los primeros de sus lotes, toros con mayores opciones de lo que finalmente fue. Las complicaciones de la casta y el aire no son buena combinación.

Con menos de tres cuartos de plaza se desarrolló la última novillada de feria en la que se lidió un encierro de La Ventana del Puerto desigualmente presentando que tuvo mucha movilidad pero le faltó clase y finales a excepción del tercero en orden de lidia que fue un buen novillo no aprovechado por un voluntarioso Juan de Castilla. Sus compañeros de terna tampoco tuvieron su tarde soñada, ni Alejandro Marcos ni Joaquín Galdós, supieron acoplarse a las condiciones de la novillada y tan solo apuntaron detalles y buenas maneras. Demasiado poco.

Uno de los carteles que más expectación había levantado y que colgó el no hay billetes –el miércoles 25- se desarrolló bajo un clima de tensión generado por un sector de la plaza que protestaba de esta manera ante el cambio ganadero del cartel. La corrida inicialmente prevista de Jandilla fue rechazada en su totalidad y en su lugar se lidió un encierro de El Vellosino desigual de presentación con algunos ejemplares impropios para la primera plaza del mundo. Corrida que tuvo tanta nobleza como ausencia de fuerza y raza. El mejor de todos fue el sexto bis, sobrero de la ganadería de Domingo Hernández que se movió con cierta clase.

Un toro con el que no terminó de acoplarse López Simón, demasiado látigo con la muleta cuando el de Domingo Hernández pedía mayor suavidad en el trato. Con el primero de su lote hilvanó algunas tandas estimables que llegaron al tendido pero sin la fuerza suficiente para que la faena cogiera vuelo. La novedad de su toreo ya no es tal y el toro tampoco tenía mucho más.

Juli y Perera pasaportaron con oficio sus toros, dentro de su estilo y del ambiente en contra que tuvieron que soportar toda la tarde. A ambos diestros les faltó enemigo, Juli hizo lo más destacado con la mano izquierda en su segundo y Perera se pegó un arrimón en el quinto con el que no pudo hacer otra cosa.

El jueves 26, con tres cuartos de plaza, se lidió una corrida con el hierro de Parladé tan grande como descastada, con tanta báscula como falta de fuerza, tan fuera de tipo como imposible de lucimiento para la terna actuante. Padilla, dispuesto y voluntarioso pasó por Madrid en su mejor versión y con el respeto del público. Tremendo porrazo que se llevó el de Jerez pareando al primero de su lote.

Sin toros no dejó tampoco buenas sensaciones Iván Fandiño que sigue sumando en Madrid tardes de amargura. Completaba la terna el joven José Garrido, demasiado medido por el público para el tiempo que lleva de alternativa.

Sorprendente lleno de no hay billetes el viernes 27 para la corrida de El Pilar, desigual de presentación en su conjunto, deslucidos, con poca fuerza y justa raza. Completó como sexto bis un sobrero de Salvador Domecq descastado, como si quisiera mantener la sintonía con los de Moisés Fraile.

Pocas opciones para la terna que poco más pudo que justificarse mientras en el recuerdo seguía la actuación de David Mora esta misma semana, Fandi pasó por Madrid en modo velocidad de crucero mientras que López Simón sumó en blanco su segunda actuación isidril.

Tercer festejo de rejones de la Feria el sábado 28, entre la mente de muchos puesta en el fútbol y el tiempo tormentoso los tendidos registraron media plaza. Corrida de Benítez Cubero y Pallarés desigual de presentación, con movilidad y buen juego en líneas generales, destacando el lidiado en quinto lugar. Reglamentariamente despuntada… pero demasiado. Más que conveniente revisar ese despunte reglamentario para que no sea tan sangrante a simple vista.

A hombros salió Sergio Galán en una actuación que dejó ver el buen momento de su cuadra y lo comprometido de su toreo. Actuación compacta poniendo todo de su parte con el primero de su lote y desarrollando su magisterio con el buen quinto. Una oreja en cada toro y puerta grande para Galán que sale reforzado tras su paso por Madrid. Joao Moura y Rui Fernandes, que completaban el cartel, firmaron actuaciones voluntariosas sin mayor eco en los tendidos.


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