Opinión / A mí no me líe

¿Y si disolvemos Alsasua?

Por Javier Ancín 07 febrero, 2020 - 8:33

Desmontemos su barriada franquista, sus pintadas en honor a asesinos, sus calles y sus plazas con ese quiosco lleno de pancartas de plástico antiecologico.

Los Momotxorros de Alsasua portan una pancarta de apoyo al primer grupo de agresores de la localidad. MIGUEL OSÉS
Los Momotxorros de Alsasua portan una pancarta de apoyo al primer grupo de agresores de la localidad. MIGUEL OSÉS

Esta pasada noche, mientras disfrutaba de la vida, los amigos, los pinchos y las cañas... empecé a recibir algunos mensajes de amables lectores que me informaban de que en Alsasua lo habían vuelto a hacer, lo de dar el puto mismo asco de siempre.

Por lo que se ve, tendieron una emboscada a una patrulla de la Guardia Civil e intentaron linchar a dos agentes, consiguiéndolo a medias, porque solo lograron mandar a uno de ellos al hospital. Ya saben, la tradicional peleilla de bar de la que hablaba en la anterior legislatura, a propósito de otro linchamiento de guardias civiles y sus parejas, el partido de la eta y el partido recolector de las nueces de la eta.

Lo comenté con los los colegas, constaté de paso que Alsasua les importa un carajo, y solo dije una cosa, para zanjar el episodio. Lo sigo con curiosidad por si el Psoe de Navarra, Alzorriz, mister pulseritas canallilas a la cabeza, va por allí a condecorar a los linchadores borrikos de beneméritos para preservar sus pactos con el partido de la eta.

A lo que iba, Alsasua. Desde el punto de vista identitario, Alsasua es un pueblo absurdo por su absoluta falta de pedigrí. Un pueblo feo de cojones hijo del aluvión migratorio de los 50/70 y ejemplo perfecto del desarrollismo franquista, enclavado en un nudo de carreteras y de vías de tren que no dicen hoy nada ni aportan nada a la vida de la Navarra actual.

7000 infelices que a lo que más se parecen es a los japoneses que años después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, aún estaban fusil en mano, en islotes aislados de la realidad, defendiendo el tarro de las esencias de su etapa imperial, ya completamente olvidada.

Si es por buscar referentes históricos, más que vascos, sea eso lo que sea ya en el siglo XXI, que empieza a reducirse la explicación a los que pueden jugar en el Bilbao (sic), a lo que más se asemejan los de Alsasua es a los puercos que describe el Codex Calixtinus que se supone que éramos los navarros en el siglo XII. Lean, lean y disfruten de su definición, que yo aquí no puedo estar cortipegando internet entero.

¿Y si disolvemos Alsasua? Desmontemos su barriada franquista, sus pintadas en honor a asesinos, sus calles y sus plazas con ese quiosco lleno de pancartas de plástico antiecologico, hasta la iglesia ponemos tirar abajo, porque para lo que sirve la iglesia aberchándal, refugio de más de un criminal. Y chispún, que brote de nuevo la vida, los cantos alegres de los pajarillos. Que el sol ilumine los brotes verdes de ese solar liberado.

Repartamos a sus habitantes en otras localidades y dejemos aquello como una campa para pastar ovejas. Podemos invitar a Greta, la cría loca de las coletas que anda pegando voces por el mundo, para que inaugure el hierbín, y todos felices. A lo mejor hasta le dan el Nobel de la paz a ese solar... por contribuir a un tener un junto mejor.

Premio Nobel de la Paz a un espacio limpio, saludable, repleto de césped para luchar contra el cambio climático, tras ser descontaminado de una vida anterior tóxica, que solo ofrecía al mundo polución vital y que dañaba la imagen de Navarra como un colector soltando aguas fecales directamente a un río. Agur, Alsasua. No me digan que no suena bien. Y eso es todo.


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