Opinión /

Los test del socialismo en Navarra

Por Ignacio Murillo 13 mayo, 2020 - 14:27

El descontrol y los engaños del PSN y el Gobierno de María Chivite le hacen acreedor como máximo exponente del 'sanchismo' ideológico. 

La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite GOBIERNO DE NAVARRA
La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite GOBIERNO DE NAVARRA

El Partido Socialista de Navarra remitió hace unos días una nota de prensa a los medios de comunicación sobre la intervención de su parlamentaria Patricia Fanlo en la comisión de Salud de la Cámara foral. Los socialistas resumían la intervención de su portavoz y señalaban de manera textual: 

"La socialista ha pedido a los grupos de la oposición mayor exactitud y criterio técnico a la hora de solicitar la realización de test PCR a toda la población. Según Fanlo, “las medidas de confinamiento seguidas por la sociedad son las que han frenado la pandemia del covid-19, no los PCR”. Y ha expuesto que Navarra es la séptima comunidad autónoma que más pruebas de este tipo ha realizado entre la población puesto que, en las últimas semanas, Navarra ha multiplicado la realización de PCR de 400 a 6.000 pruebas diarias".

Es difícil colocar más incongruencias en un sólo párrafo (no hacen falta test, pero a la vez hacemos muchos test), pero el Partido Socialista juega ya fuerte cuando se trata de no contar la verdad a la población. En esta misma intervención, la parlamentaria socialista también se felicitó de la ausencia de muertes por coronavirus en Navarra aquella jornada, el 28 de abril. 

Los datos facilitados por el departamento de Salud sobre aquel día, departamento en manos del PSN, tampoco eran verdad y, a las pocas horas, aparecieron 16, DIECISÉIS, muertos que no existían en el momento que, casualmente (sólo casualmente), la consejera acudía al Parlamento a rendir cuentas. Fue parecido a los 64 muertos que el Gobierno de Chivite descubrió de un día para otro en centros residenciales de Navarra. Nadie dimite ni pide disculpas por jugar así con la vida de los ciudadanos. 

En el juego de los trileros y las fases, donde unos expertos desconocidos (o simplemente inexistentes), deciden qué comunidad avanza en la desescalada, Navarra nunca debió pasar a la Fase 1. La Comunidad foral presentaba uno de los peores índices de contagio de los últimos 14 días, pero, ya se sabe, esto no va de salud, sino de política. Y a Navarra la gobiernan los socialistas con el PNV, y tampoco es cuestión de demostrar la incapacidad de Chivite y su inabarcable gobierno. Para eso ya señalarán a Ayuso mientras en el País Vasco disfrutan del cambio de fase a la carta. No es salud, es propaganda

Decíamos al principio que Fanlo, en palabras repartidas y distribuidas por el PSN a todos los medios, aseguraba que en Navarra ya se hacían 6.000 PCR cada día. De hecho, al día siguiente, el periódico oficial de Chivite y Barkos (con casi 5 millones de euros de deuda que sostenemos con avales todos los navarros y que ha vuelto a llevar a cabo otro recorte social a sus trabajadores), llevaba en su portada lo mismo que el PSN anunciaba: "Navarra multiplica hasta 6.000 al día las PCR y los test para abordar el desconfinamiento". Todo falso. Fake news. Los mismos datos oficiales desmienten la cifra, pero eso es lo de menos. No se hacen ni una décima parte de test de media al día. 

¿Saben la verdad? El PSN no contó la verdad en su nota y su parlamentaria no dijo lo que dicen que dijo. Patricia Fanlo, a los pocos días, comenzó a insultar en redes y a través de whastapp personales a este medio por haber publicado lo que su partido dijo que ella dijo. Y tenía razón Fanlo. Su partido faltó a la verdad sobre lo que ella dijo, pero la socialista quiso luego atribuir la falsedad a los medios que trasladaron al ciudadano los engaños de su partido. Fanlo dijo que Navarra tenía capacidad para hacer 6.000 test al día, aunque nadie ha sido capaz de explicar todavía por qué no se hacen, salvo a ellos. Quizá se quiera dar la imagen errónea de que aquí no pasa nada, cuando hacer test masivos es la clave para salir de esta. 

Este medio puso en duda esa falsedad, pero cometió el error de fiarse de la nota del PSN. Pedimos disculpas, no nos volveremos a fiar de ellos, como hicimos durante la pasada legislatura cuando los socialistas fingieron oposición al Gobierno de Barkos-Batasuna con el único objetivo de llegar al poder con ellos. ¡Qué decían de ellos y cómo se acurrucan ahora con los nacionalistas! No nos cuelan otra. Lo prometemos. 

En los últimos meses hemos sufrido el comportamiento habitual de un PSN a la deriva, del ese 'sanchismo ideológico' que tira por tierra la historia de un partido en manos de personas sin escrúpulos, gente que no le cuenta la verdad ni al médico y luego lo mismo te recuerda a Rubalcaba (pobre Alfredo) que se sienta con los herederos de ETA-Batasuna para arreglarse en el reparto de sillones. Ya saben, un gasto de casi 5 millones de euros anuales a cargo del contribuyente.

Así que en resumidas cuentas: los PCR y los test ya no son importantes (que se lo digan a las residencias de ancianos que sólo con ellos consiguieron abordar situaciones dramáticas) y ahora la responsabilidad del desaguisado recaerá en manos de la gente (no obedecen).

Por cierto, Patricia Fanlo tuvo sus test (pasó el coronavirus como otros cargos del gobierno también con test), pero ella dice que los test no son importantes porque esto lo ganamos entre todos. Hay que tener la cara muy dura o el corazón de piedra. La plebe que se las arregle. 

La "nueva normalidad" con el PSN es la ruina de Navarra. Hace sólo unas semanas el gabinete de la consejera de Salud, socialista, por supuesto, acosaba con llamadas y rectificados cuando en febrero comenzamos a alertar de la gravedad del asunto del coronavirus. En Navarra no pasaba nada, incluso se mantuvo abierto un colegio con un caso positivo detectado entre su personal docente. Chivite ya lo decía: actuaremos cuando haya un foco sin control. Y tanto, así fue, no hay duda. Ningún control.

Tampoco era cuestión de impulsar medidas a los pocos días de haber llamado a la población a manifestarse el 8-M. Cuatro días después de aquella estrafalaria manifestación, la presidenta, ya desbordada, anunció el cierre de colegios que La Rioja y País Vasco ya habían decretado. Todo tarde. Todo mal. 

Como los 300 respiradores urgentísimos que ya no hacen falta cuando ya había muchos homologados o los desprecios que este mismo medio recibió cuando se denunció la "pasividad" del Gobierno foral ante la crisis del coronavirus. O las declaraciones de la renta telemáticas porque, claro, la gente puede salir de casa a tomar cañas en grupos de 10, pero no a hacer su declaración con el personal cualificado con medidas, como ha sido siempre. 

"La situación de Navarra no es la de otras regiones como Madrid, La Rioja o Álava", dijo Chivite el 10 de marzo. Efectivamente. Era casi peor en muchos indicadores

Tampoco olvidaremos el "desmentido" del Gobierno de Navarra en sus ruedas de prensa sin que los medios pudieran intervenir o repreguntar sobre la falta de acceso a la UCI de los mayores de 79 años, una situación muy dolorosa que tuvo lugar en Navarra durante semanas. Le llamaron triaje, pero médicos de urgencias confirman que pacientes que eran derivados a cuidados intensivos no eran luego admitidos en la UCI.

Animo a esas familias desamparadas que vieron cómo sus familiares murieron sólos y con sedación como única receta a reclamar el historial clínico y la valoración de cada caso en urgencias y llevar a la consejera de Salud y a quien aceptó esa orden a los tribunales.

De todos los 700 mayores de 79 años que ingresaron en el hospital en Navarra por coronavirus a fecha 10 de abril, ninguno tuvo derecho a UCI, a pesar de que el Gobierno de Navarra siempre aseguró que no había colapso y siempre hubo camas libres. Y estos 700 tuvieron la suerte de poder acudir al hospital, porque otros tantos quedaron en las residencias con la prohibición taxativa de acudir a urgencias.

Y ahora estamos en Navarra en la fase 1, principalmente gracias a la sanidad privada de Navarra, la misma que Chivite y sus socios ningunean y donde atienden a los altos cargos socialistas. Porque esta fortaleza sanitaria de Navarra no sería nada sin las camas y UCIs que aporta el sector privado, al que ni siquiera han dado las gracias y al que no le encargan más pruebas PCR, porque ya saben el nuevo mantra: "Los test ya no son importantes".  

Pero salgan a aplaudir al balcón a cantar canciones, que la recaudación ha caído un 20% en Navarra y Chivite aún no ha anunciado un recorte de altos cargos ni de cualquier otra partida, de ahí no se reduce ni un euro, no vaya a quedarse sin el puesto. 

Menos mal que ya nos queda poco. De Sánchez y de Chivite, dos presidentes en minoría. 

Que vuelva el PSOE de siempre, al menos el que no faltaba a la verdad cada minuto como forma de vida. 


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