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Los valores del deporte

Por Gustavo Galarreta 15 octubre, 2019 - 9:52

El autor enfatiza en los valores del deporte olímpico como transmisores de una serie de sacrificios que muy pocos están dispuestos a ofrecer. En este caso en particular, es el ciclista navarro Juan Peralta Gascón, quien merece el reconocimiento.

Juan Peralta Gascón durante una carrera ARCHIVO
Juan Peralta Gascón durante una carrera ARCHIVO

Falta menos de un año para la celebración de los Juegos Olímpicos de Tokio y todos los deportistas de alto nivel están preparando minuciosamente su preparación para una cita que, para muchos, es la experiencia más importante si hablamos del plano deportivo.

Esfuerzos y anhelos se cruzan por igual en la vida de nuestros deportistas. Ellos ponen todo su empeño para conseguir estar entre los mejores del mundo para posteriormente poder representar a su país en el encuentro deportivo por antonomasia.

Los Juegos Olímpicos son el colofón de los cuatro años de preparación que son la olimpiada, son cuatro años de esfuerzos ímprobos y de lucha que muchas veces contra uno mismo.

Tengo la suerte de conocer y ser testigo de cómo un deportista olímpico navarro se prepara para poder volver a entrar en un estadio olímpico. En este caso, espero y deseo que nuestro ciclista, Juan Peralta Gascón, entre el Estadio Olímpico de Tokio junto con la delegación española, como ya lo hizo en Londres y Río de Janeiro.

Ver como un chico joven ha dedicado toda su vida a un deporte minoritario en España como el ciclismo en pista, consiguiendo estar en las olimpiadas de Londres y Río de Janeiro, es ver como el esfuerzo tiene su recompensa. Aun así, muchas veces me planteo si ese sacrificio de entrega que lleva a nuestros deportistas a representar a nuestro país en las metas más altas del deporte, en donde en cuestión de milésimas se decide quien sube al pódium o se que fuera, lo valoramos en su justa medida.

Todos tenemos en nuestra memoria hitos y deportistas olímpicos que nos acompañarán toda la vida. En mi memoria aún resuena la Fanfarria Olímpica compuesta por John Williams para la Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984 y la delegación española entrando al estadio olímpico, henchidos de orgullo de haber conseguido ser los mejores en sus disciplinas y poder representar a su país .

Pero el aquí y el ahora de nuestros deportistas es el poder alcanzar los mínimos para llegar a Tokio. La sociedad se siente muy orgullosa de los logros de nuestros deportistas y muchas veces encumbra a deportistas más por su repercusión mediática que por sus logros deportivos.

Pero no solo del orgullo deportivo se consiguen buenas marcas, las buenas marcas las consiguen una buena  planificación y el apoyo de las instituciones. Pocas personas son capaces de aunar unos valores como esfuerzo, trabajo y orgullo al representar a un país como nuestros deportistas olímpicos. Por eso, en mi opinión, tendrían que tener un mayor reconociendo institucional a todo ese esfuerzo ya que nos representan a todos.


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