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Opinión / Sabatinas

Trampantojo

Por Fermín Mínguez 12 diciembre, 2015 - 9:58

Llevo toda la semana con esta palabra. Trampantojo. Suena bonita, contundente.

Según la RAE es una “Trampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es". Dice además que viene de “trampa ante ojo”. No me digan que la palabra y su  origen no son bonitos.

Fue viendo un concurso de cocina, donde los concursantes tenían que elaborar un trampantojo cuando empecé a darle vueltas. En cocina se define así a un plato que parece una cosa a la vista, pero al probarla es otra. Puede tener la forma de una mandarina y luego resultar que son unos callos que no se los salta una liebre, por ejemplo. Pero no es sobre cocina donde llevo reflexionando este tiempo. Ha sido la campaña electoral la que me hermanado con el trampantojo. (Ojo ahora Fermín, que con lo de nombrar al Madrid la semana pasada ya perdiste amigos y ganaste adjetivos, así que como cites partidos y en campaña que te pillen confesado).

Supongo que habrán visto la misma campaña que yo, y, voten a quien vayan a votar tienen que estar con los ojos como el dos de oros. He visto a una vicepresidenta bailar entregada en un programa de televisión, y a un presidente abrazar a un hipster como si fuese un trofeo. A un candidato de cocinillas y a su mujer hacer de groupie en una entrevista ajena. Pero es que también he visto a un candidato de izquierda-izquierda tocando la guitarra en el programa de Mª Teresa Campos. Paren y relean. Es que es tremendo. Después de ver esto, lo de ver naves ardiendo más allá de Orión, como comprenderán, ha dejado de tener mérito.

A mí me enseñaron que lo que se votan son los programas, que lo importante a la hora de elegir es saber qué plan tienen los partidos, cómo quieren intervenir sobre los pilares del Estado, en definitiva, cómo van a gestionar el patrimonio público. El mío, y el suyo, que para eso contribuimos. Entiendo que haya que hacer un esfuerzo por convencer y ganar votos, pero, ¿no sería mejor hacerlo defendiendo sus propuestas y siendo claros en los planteamientos? Me niego a pensar que vayamos a elegir presidente por lo majo que resulte estas 2 semanas. El otro día hablando sobre perfiles me decían “esta mujer me encanta”, ¿por qué?”, pregunté, “porque decisión que toma, decisión que la lía”, “No sé, me gusta cómo habla”. Vamos a ver, a mí me hace mucha gracia como habla Chiquito de la Calzada y no creo que lo votaría para presidente. Aunque igual es una opción que empiece a valorar. Hay mucha parte de carisma personal, eso es innegable, y en este país tuvimos una clase política con un carisma bestial. De sus partidos o de los otros, piensen. Pero tiene que haber un fondo detrás, tiene que haber una propuesta clara y sincera.

Les propongo un juego, entren en cualquier red social, yo prefiero twitter para esto, y hagan una búsqueda de cualquier partido que se presente a las elecciones junto con un concepto electoral. Van a quitar becas y a aumentarlas a la vez. Van a abrir y cerrar el mismo hospital. Y van a aumentar y disminuir el mismo impuesto. Opinamos todos. Por lo menos estoy seguro de que nos hemos leído los programas.

Luego no nos podremos quejar. Si en lugar de leer el programa y saber posturas votamos al guitarrista, o al cocinero, o al bailarín, o al amigo de los modernos (hipster me parece pedante), cuando nos encontremos lo que no nos guste, no valdrá quejarse.

Pero sí que estaría bien la otra cara de la moneda, que si dentro de un tiempo no se cumplen las promesas, les podamos exigir responsabilidades. Pero en serio. Si nos engañan, se van. Quien sea, y quien cumpla, quien se vincule, que se quede.

Hay que apostar por una clase política comprometida, que sepa lo que hace. No que dé bandazos y que utilice el patrimonio como su cortijo, o su caserío, como gusten. Imponiendo en vez de negociar. Al corto plazo, a ese “tengo cuatro años y luego ya veremos”. Esto es como el Barça de Gaspar (a ver si me redimo así, que los culés hacemos autocrítica…), que fichaba y fichaba jugadores sin sentido por ir tapando el corto plazo, pero no crecía como club. Si la gente se vincula, los proyectos salen. Si esto es un medio temporal, tenemos los casos de corrupción que tenemos.

La política, si me permiten, no es sino el reflejo de la sociedad. No son personas diferentes. Así que voten lo voten, vótenlo en conciencia, sabiendo que vendrá después si ganan. Bueno ganar van a ganar todos, pero me refiero a los que gobiernen. Y mientras tanto, sería conveniente que sigamos generando una sociedad en la que los perfiles corruptos y sin escrúpulos no tengan lugar. Esa es nuestra responsabilidad, creo, no sólo votar sino exigir cumplimiento. Marcar cerca, transmitir presión.

Que trabajemos todos. Y si luego queda tiempo para cantar canciones, cocinar o dejarse barba hasta la cintura, bienvenido sea. Pero los gestos a posteriori, por favor. Esa es la diferencia entre prometer y cumplir objetivo. Los gestos a posteriori.

Quizás sea tiempo de dejar de pensar en engañar, en trampantojos, y volver a lo básico. Mirar a las raíces. Y dar respuestas a necesidades reales. Confío en que sea así. La semana que viene veremos. De momento volvamos a donde empezamos con Maxine Nightingale, que pide dar palmas.


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