Opinión / Sabatinas

Resultadistas

Por Fermín Mínguez 21 enero, 2017 - 9:21

“Lo importante son los resultados. Mirad si no quién ganó el Balón de Oro”. Esto decía Simeone el otro día cuando le preguntaban qué era lo importante en el fútbol.

Cristiano Ronaldo celebra un gol.
Cristiano Ronaldo celebra un gol.

Pero esto sólo pasa en el fútbol. Que se premie más el lucimiento personal y lo efectivo en lugar de lo colectivo y lo bien hecho. Este es un mundo de egos, donde prima más lo inmediato, la primera persona. Es un mundo donde uno puede quejarse un día de que le mientan a su madre, pero dos días después cagarse en la del otro porque precisamente es eso, otra y no la propia. Y el mejor jugador no es quien mejor juega y/o hace jugar, sino quien aprovecha  sus oportunidades. El resultado y mi ombligo.

Otra cosa es la política internacional, eso ya es más serio, y lo importante no es el resultado sino los valores y la imagen de país que se quiere transmitir. No me imagino, que sé yo, por ejemplo al Rey yendo en visita oficial a un país donde las mujeres tienen que pedir permiso para estudiar, o no pueden conducir sin permiso de un hombre, o donde pueden reventarte a latigazos si eres homosexual, sólo porque puedan firmarse contratos para empresas españolas.

El resultado es lo de menos, claro. Y el color de la queja también, ¿se imaginan que si esto pasara, lo del rey visitando este tipo de país digo, hubiera quien lo criticara pero sin embargo no hiciera lo mismo con otro país donde el presidente decidiera por sus bigotes lo que dura su mandato y encarcele a la oposición si molesta demasiado? Sería imposible, eso del resultadismo solo pasa en el fútbol. El resultado y mi interés particular.

Otra cosa sería si en política nacional el hecho de gestionar ventajas de representatividad, que no de votos a veces, habilite a gobernar sólo para los que te han votado. Eso sería el resultadismo puro. El yo, mí, me, con los míos de libro. Pero esto no pasa. Aquí nadie impone nada aprovechando que está en el poder para favorecer a los suyos. Ni banderas ni tarifas de luz, nada. Trump tampoco lo hará, seguro, no es resultadista tampoco. El resultado y mis 4 años de gloria.

Otra cosa sería que lo hiciéramos nosotros, que en nuestro día a día nos olvidáramos de la calidad y optásemos por lo que mejor nos encaja. Pero eso no lo hacemos nosotros, que va, nosotros somos los dignos. Los que compramos y pagamos por las película, los discos y los libros, no los que nos los bajamos a cuchillo, o compramos el pan artesano, que es mejor, en lugar de las 5 barras por un euro. Nosotros no somos resultadistas, eso para los futboleros, el Rey y los políticos, nosotros somos los que nos preocupamos por la integridad de las cosas.

Otra cosa sería que nos estuviésemos quejando de lo mismo que estamos haciendo a diario a nuestra escala. Pero eso no pasa. Todo va bien, todo es rosa si depende de nosotros, lo gris es de otros. Nos amargan.

Otra cosa será cuando el rosa se nos gaste y nos deje ver nuestras miserias.

Otra cosa será cuando el resultado se nos vaya de los manos y no sea posible la remontada. Pero ya saben que esto sólo pasa en el futbol, y en el balón de oro, ya lo decía Simeone, “Lo importante son los resultados. Mirad si no quién ganó el Balón de Oro”. Eso sólo pasa en el fútbol, bueno y en la música. Que los músicos son muy de la bohemia y el rosa. Del postureo, no como nosotros que somos de la acción.


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