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Opinión / Sabatinas

El camino correcto

Por Fermín Mínguez 26 noviembre, 2016 - 10:28

Las declaraciones del empresario navarro Antonio Catalán donde dice que si hay que "ganar más a base de sacrificar al personal prefiero que ganemos menos" han sacudido las redes sociales.

He de reconocer que actitudes así devuelven la esperanza, pero también preocupa que en 2016 sea una excepción que alguien apueste por las personas.

Pueden hacerse mil lecturas, que se han hecho; valorar positiva o negativamente las declaraciones o incluso poner en duda la intención del mensaje, que de todo hay pero hay dos cosas, bueno tres, que son objetivas.

La primera es que han sido unas declaraciones valientes y claras. Lo leas como lo leas sólo se puede entender de una manera, sin giros. Hay que cuidar a las personas que forman una organización para que esta rinda y produzca al mejor de los niveles (confío en que el Sr. Catalán me permita esta lectura más amplia, no solo hotelera, de sus palabras).

A quién no le guste no le podrá dar la vuelta al mensaje, y me consta que no ha caído bien en muchos foros y tendrá que ver cómo lo encaja. Critico pero predico con el ejemplo. Einstein decía que liderar con el ejemplo no es la mejor forma de liderar, que es la única.

Pues eso, que vuestro modelo no me gusta y mantengo el mío con sus contras, pero confiando en sus pros y lo cuento. Habrá unos cuantos comiendo ajos, seguro. Pero me parece más interesante la lectura de los que están de acuerdo, mucho más interesante.

Compartí la noticia en redes sociales con curiosidad por ver quién respondía, y fue curioso. Perfiles de todo el abanico político de este país. Todo es todo. Todito. No faltaba ni un color, incluso alguno sin color había.

Curioso viniendo las palabras de un perfil tan alérgico para la izquierda como es un empresario de éxito y tan incómodo para la derecha como un triunfador de corte socialdemócrata. Y más curioso todavía con alguien que no ha necesitado una posición política militante para encontrar su espacio.

Esto es una fantástica noticia, cuando el mensaje es claro y directo se entiende. Y no entramos en esa espiral de desmentidos, reinterpretaciones y crisoles que quitan el foco de la realidad objetiva para centrarla en la opinión subjetiva. Y se nos olvida quién lo dice o lo que es mejor, nos da igual si el fondo del mensaje merece la pena.

Entiendo que es más fácil criticar y pedir más esfuerzos y opinar que lo dice con la boca pequeña, lo que quieran, pero habla en primera persona, desde su negocio. Yo soy consciente de que desde mi atril es más fácil dar consejos, porque no me juego mi dinero como él, así que ser claro y valiente desde una posición directiva merece todo mi respeto.

Que en esta Torre de Babel de la opinión que es España unas declaraciones consigan aunar perfiles que no se han escuchado en la vida, que entiendan el mensaje por igual tiene mucho mérito e, insisto, es muy esperanzador. Algún acuerdo es posible. Lo es.

La segunda viene casi de la mano, este compartir común entre perfiles tan diferentes viene porque lo que se dice es bueno. Bueno como lo define la RAE en sus dos primeras acepciones:

1. adj. De valor positivo, acorde con las cualidades que cabe atribuirle por su naturaleza o destino.

2. adj. Útil y a propósito para algo.

Bueno de verdad, esto quiere decir que lo bueno es objetivo, que pensar en el trabajador no es exclusivo de la parte sindical, y que ser empresario y ganar dinero no tiene por qué exigir seguir las líneas marcadas por la patronal. Y que se puede hacer todo a la vez.

Discutimos cuando lo que se cuenta es parcial, está sesgado o se busca un beneficio personal con las declaraciones. O de partido, o de perjudicar al otro sin asumir lo propio (eso de la viga y la paja en los ojos propios y ajenos). Y cuanto más trivial el tema más leña al fuego. Pero oigan, aquí ni un rechistar. A favor o silencio. Alguna voz pidiendo que dé más, pero de lo que ha dicho la mayoría a favor. Hay otra cosa que hace la propuesta más buena (no quiero decir mejor, tranquilos, quiero decir que aumenta su bondad.

No sé si esto me habilita a escribirlo así, pero me explico) y es que se centra en uno de los perfiles más operativos del sector hotelero, las camareras. Las más invisibles, pero no por ello las menos importantes. Es necesario acostumbrarse a pensar que los perfiles no son mejores unos que otros, son diferentes, tienen más o menos responsabilidad o asumen más o menos riesgos, pero el engranaje funciona con todos o no funciona. Reducir y optimizar no tiene por qué ser lo mismo. Ganar más por hacerlo peor tampoco tiene sentido, pan para hoy.

Algo tiene que tener el modelo de bueno cuando ha servido para generar negocios exitosos dos veces en un sector tan competido como el de los hoteles. Algo tendrá.

Y la tercera parte, y prometo que no lo digo en broma, es que es navarro. Y escribo esto sonriendo. Una comunidad como la nuestra, pequeña, a la que muchas veces se le niega el pan y la sal de su historia, que sobrevivió como reino pequeño entre grandes a base de tozudez y rasmia, y que lo mismo hizo para defender sus fueros. Esfuerzo y fe. De todo tenemos en la rebotica del navarrismo, pero me gusta reconocernos en perfiles como el de Antonio Catalán, que cree en lo que hace, insiste y avanza.

Reconozco ahí a muchos de los navarros a los que admiro, empezando por mi padre. Es de agradecer en estos tiempos de pérdida de identidad de lo navarro, aunque si me permiten de esto hablamos la semana que viene que será el día de Navarra y de su patrón S. Francisco Javier.

En fin, que reconforta ver que cuando hay algo bueno que defender y se dice de forma clara, es posible el acuerdo. Gracias a que hay quien asume riesgos e intenta mantenerse en el camino bueno. Gracias D. Antonio.

El camino bueno, mantenemos la fe. Northern Soul.


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