Opinión / Sabatinas

Los cambios: adaptación o respuesta

Por Fermín Mínguez 09 junio, 2018 - 11:01

Escuché en un congreso que “si añadimos nuevas tecnologías a procesos obsoletos lo que obtenemos son los mismos procesos mucho más caros”, vamos que si no se cambian fondos, se encarecerán las formas.

Una televisión antigua junto a un hombre con unas gafas de realidad virtual
Una televisión antigua junto a un hombre con unas gafas de realidad virtual

El otro día escuché en un congreso que “si añadimos nuevas tecnologías a procesos obsoletos lo que obtenemos son los mismos procesos mucho más caros”, vamos que si no se cambian fondos, se encarecerán las formas.

Lo pensaba leyendo las reacciones a los nombramientos del nuevo gobierno y sobre todo al ver lo rápido que se cambian las tornas en la forma de opinar. Lo que hacer dos días valía hoy no, y viceversa. Es una mezcla entre el “me pico y no respiro” infantil y el cambio que se dan en la lucha libre cuando se chocan la mano para darse entrada en el ring. Toca cambio de roles y se asume, pero oigan, tendrá que haber algo más, ¿no?

Parece que cambia el papel pero se repite el patrón, como si lo más importante fuera la adaptación al cambio, y me van a perdonar pero creo que lo principal es responder al cambio, ser proactivo, esa es la forma de responder.

Buscando la famosa frase de Darwin sobre la supervicencia de las especies, esa que decía que no sobrevive ni el más fuerte ni el más inteligente sino el que mejor se adapta al cambio, ¿la recuerdan? Pues he descubierto dos cosas, la primera es que la frase parece que no es suya, sino que alguien la dijo atribuyéndosela y se ha quedado como propia, y lo segundo es que parece que la frase en sí, como extracto de su obra no hablaba de adaptabilidad, o no solo de adaptabilidad, sino de respuesta al cambio. Los más sensibles y que se ajustan mejor a lo que el cambio implica.

Una de las cosas que más llamaban la atención, al menos a mí, era la falta de reacción a toda la montaña de corrupción que iba amontonándose alrededor del partido en el gobierno, incluso al salir la sentencia de la trama Gürtel la respuesta era la misma, considerarlo como algo puntual y algún “y tú también” que aunque cierto no resulta suficiente.

Adaptarse no siempre es responder, sobre todo si lo que haces es adaptarte a una situación incompatible con tu objetivo. Podríamos hablar aquí de situaciones de adaptación que han acabado en fracaso estrepitoso, desde aquellos cantantes que abrazaron la modernidad en los 80 suicidando su estilo con arreglos electrónicos, hasta empresas como Nokia que vieron cómo perdían su liderazgo incuestionable o como Lehman Brothers, que eso sí que fue exceso de adaptación y falta de respuesta a tiempo. Subirse al carro de lo que toca, hipotecas o lo que sea, no garantiza que uno esté respondiendo al cambio y a veces esa inmersión en lo que consideramos normal lo único que hace es aislarnos de la realidad, que es lo más tozudo del mundo y acaba siempre imponiéndose.

Es imposible planear un elemento de adaptación al medio al medio actual a menos que uno sea un armadillo o una gaviota que igual les da comer peces que cartón piedra o un whooper.

La cantidad de estímulos y de información, incluso de realidades paralelas exigen tener un plan y estar alerta para dar respuesta a los cambios que estos estímulos provocan en nuestra vida y refuerzan o complican nuestros objetivos. Pretender que la respuesta sea adaptarse hoy en día es la forma más sencilla de acabar enganchado al clonazepam.

Para muestra un botón, miren, para documentarme para este articulo he preguntado a mi consejo de sabios sobre qué temas creían que podían resultar de interés para mucha gente, sobre qué podía escribir que enganchase a un buen número de gente, pues bien: trufas, videos de gatitos, Màxim Huerta, despedidas de soltera, pastillas antigrasa, la supervivencia del DJ, música y deporte, las drogas, Lola Flores, la rana Gustavo y un par de temas más que obviaré. ¿Qué me dicen?, ¿cómo se adapta uno a esto sin medicarse?

Fuera de broma, la amalgama de problemas y necesidades que nos rodea no pide un gobierno o una clase política que se vaya adaptando y dando patadas a seguir para quitarse la presión de encima hasta las próximas elecciones, sino dar respuesta.

Claro que hay problemas que es más fácil obviar que tratar, pero estos son los polvos que al final traen los lodos que nos enfangan y no nos dejan avanzar. Cuando uno está en el fango tiende más a buscar culpables que responsables, como en el duelo a garrotazos de Goya, donde pudiendo utilizar los garrotes para salir, se emplean en seguir haciendo daño.

Así que quizás es hora de responder al cambio con un cambio profundo de procesos y estructuras que permitan ventilar y poner luz, y no solo adaptar procesos obsoletos con barniz de novedad o tecnología. Y cualquier otro debate sólo será seguir en el bucle con diferentes interlocutores, ¿no les parece?

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