Opinión / Es periodista, uno de los fundadores de Telemadrid y su primer director de informativos.

Paraísos fecales

Por Fermín Bocos 12 abril, 2016 - 21:46

Estamos de enhorabuena, la Comisión Europea está dispuesta a crear una lista única de paraísos fiscales y el Parlamento va a crear una comisión para investigar los llamados "Papeles de Panamá".

El escándalo se torna milagro. ¡Los ciegos recuperan la vista¡ Ahora resulta que en Bruselas (y en Madrid o en Londres) han descubierto que en Panamá hay bufetes que se dedican a crear empresas pantalla para evadir impuestos, cobrar comisiones ilegales o blanquear dinero. Lo descubren ahora, cuando en las conversaciones de la calle aflora el cabreo sordo que encrespa a los ciudadanos que pagan religiosamente sus impuestos. Sí encima, como sucede estos días en el caso de España, resulta que el escándalo coincide en el tiempo con la campaña para efectuar la declaración de la Renta, pues está todo dicho en materia de cabreo y de recuperación del arameo.

Porque, digámoslo pronto, los nombres que van aflorando en la lista panameña no eran conocidos por el gran público, pero no era novedad para las autoridades (las españolas y las de resto de la Unión) la existencia del ahora famoso bufete Mossack Fonseca que ni es el único ni el más importante de Panamá entre los que se dedican a este tipo de actividades. ¿Por qué decide ahora el Parlamento Europeo crear una comisión de investigación sobre los "Papeles de Panamá" y  no lo ha hecho antes, mucho antes, investigando las actividades de ciertos bufetes de abogados que en Gibraltar o las Islas del Canal (soberanía británica) realizan prácticas similares? En el caso de Gibraltar hay demasiado tomate y mucho es español. Quien tenga curiosidad que se dé una vuelta por Sotogrande.

¿Por qué Panamá sí y no Bahamas que vive de lo mismo? En las Bahamas es donde tenía registrada una empresa "off shore" Ian Cameron, padre del Primer Ministro británico David Cameron. Uno de los beneficiarios de ese negocio aliviado de impuestos era el propio "premier" quien sin cortarse un pelo ha intentado justificarlo. No ha sido el único. ¿Para qué quería Doña Pilar de Borbón una empresa y una cuenta bancaria en Panamá? Ni se ha molestado en dar explicaciones. Mandando callar a los periodistas no mejora la situación de lo que a todas luces es un escándalo.

Ante este tipo de reacciones uno tiende a pensar que el sistema está amañado a favor de una clase privilegiada. Una casta que cree tener derecho a ser protegida de sus propios errores mientras que a los demás se les considera indignos de tal protección. ¡Pobre de aquél que en España se olvide de declarar un ingreso de trescientos  o de quinientos euros porque el Fisco se le echará encima! Tampoco se rebajarán las sospechas de lenidad por parte de las autoridades europeas ante este tipo de trapacerías amparadas por gobiernos como el panameño o los de las islas Vírgenes o Bahamas el hecho de que ahora, aprisa y corriendo, la Comisión y el Parlamento hayan decidido darse por enterados de la existencia de estos mal llamados paraísos fiscales. Si queremos arreglar algo deberíamos empezar por el lenguaje. Hablemos, pues, de "paraísos fecales".


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