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Agradecimiento a los sacerdotes navarros

Por Eradio Ezpeleta 23 abril, 2020 - 19:22

Más de 70 sacerdotes han fallecido en España víctimas de coronavirus, 10 de ellos en la Comunidad foral. 

Diez sacerdotes navarros han fallecido por coronavirus en las últimas semanas. CEDIDA
Diez sacerdotes navarros han fallecido por coronavirus en las últimas semanas. CEDIDA

La pandemia que estamos viviendo y las medidas impuestas para vencerla han hecho de la pasada Semana Santa un tiempo muy especial para los cristianos que no hubiera sido posible sin el trabajo y dedicación, entre otros, de los sacerdotes. Gracias a ellos hemos notado cómo la Iglesia no ha estado ausente, sino presente, no sólo en estos días señalados sino también en los anteriores y, por lo que ya sabemos, lo va a seguir estando.

Cuánta gente está dándolo todo por ganarle la batalla al virus, los sacerdotes, religiosos y religiosas también, en primera línea del frente, como dicen algunos. La Iglesia, en general, continúa haciendo lo que siempre ha hecho: ¡estar presente! Estar con quien más lo necesita en el momento que más lo necesita.

Hoy aquí, a nuestro lado, tenemos a Cáritas Diocesana, las Cáritas parroquiales con sus bancos de alimentos y roperos, conventos haciendo material sanitario como pueden, residencias, hospitales, centros educativos y clubes gestionados por congregaciones religiosas, siendo las Parroquias el primer timbre donde llamar. Algo más lejos nuestros misioneros y misioneras, sin medios y sin miedos, con bastantes menos posibilidades y oportunidades, haciendo lo que buenamente pueden y saben. Y todos rezando para que esto acabe cuanto antes.

Qué poco se habla de ellos, yo lo voy a hacer, no solo en mi nombre sino en el de tantas y tantos cristianos, y no cristianos, que quieren agradecerles lo que hacen, su dedicación, su vocación, su actividad, su entrega, su presencia en estos momentos tan complicados, de manera callada y discreta, poniendo en riesgo su salud por ayudarnos.

Hemos conocido que son más de 70 sacerdotes los que han fallecido por coronavirus en toda España, en Navarra 10 de ellos, y poco o nada se dice de esto. Si aplaudimos cada tarde, entre otros, a los profesionales sanitarios porque lo están dando todo en beneficio de la colectividad (y lo seguiremos haciendo), debemos dirigir también estos aplausos de reconocimiento público a los sacerdotes cuya vocación supera su temor a contagiarse.

No olvidemos que nuestros sacerdotes son personas como cualquiera de nosotros, que tienen nombre como tú y como yo y que sienten el mismo miedo que tú y yo cuando salen a la calle o tienen que convivir o atender a quienes se les acercan y les piden ayuda o simplemente un rato para poder hablar y desahogarse. Ellos son, el Papa Francisco, nuestro Arzobispo Francisco y el Obispo auxiliar Juan, y otros como César, Javier, Alfredo, José Antonio, José Mª, Germán, Alfonso, Bibiano, Jesús, David, Óscar, José Javier, Diego, Ignacio, José… y tantos más, todos presentes y al pie del cañón ante esta pandemia.

Es justo que reciban nuestro agradecimiento por su trabajo, entrega y dedicación a los que más lo necesitan. Por estar cerca de quienes tienen necesidades de primer orden y por atender las necesidades espirituales de cuantos quieren, queremos, vivir nuestra fe con intensidad. Gracias por vuestra responsabilidad y vuestro testimonio sincero y alegre. Gracias por poner todo vuestro corazón e imaginación en las redes, por ser cauce del amor de Dios, por traernos la Cruz y el Sagrario a cada hogar y por seguir haciendo Iglesia, con mayúsculas.

De manera especial gracias por acompañar a los que ya no están entre nosotros, y a sus familias, por ofrecerles vuestra sensibilidad y calor humano en los duros momentos de la soledad, ser el consuelo de sus almas y abrir horizontes de esperanza. Por vuestra compañía y unción de enfermos, por rezar con y por nosotros, por llegar desde sitios inverosímiles a lugares imposibles. Gracias porque sois personas como cualquiera de nosotros, pero sobre todo gracias por ser sacerdotes.

La iglesia no está ausente, está en su sitio, con los más necesitados, y por eso muchos nos sentimos orgullosos de formar parte de ella y de sus sacerdotes. Hoy más que nunca, nos unimos y pedimos por todos ellos en la oración.

Virgen Dolorosa, ruega por nosotros. Ten valor y Confía en Dios.


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